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19 de mayo de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Pilates es salud, salud es vida

A sus 78 años, Blanquita Acosta sigue siendo maestra de ese método

 
Según sus alumnas, Blanquita es muy jovial y energética a la hora de hacer los ejercicios. (JUAN.ALICEA@GFRMEDIA.COM)

Por Rosangely Piñeiro / rosangely.pineiro@elnuevodia.com

Mantenerse activa y dedicada al baile y a su familia –sus dos grandes pasiones– parece ser la clave para que Blanca Acosta se mantenga en un excelente estado físico y emocional a sus 78 años de edad.

Maestra de ejercicios del método pilates y voluntaria en el hogar Nuestra Señora de la Providencia, en Puerta de Tierra, Blanquita, como la conocen en el mundo artístico, resalta la falta que hace mantenerse en movimiento para conservar tanto una mente ágil como la flexibilidad que le permite estirarse y llevar a cabo actividades físicas de manera regular.

Desde que tenía 11 años, y por instrucción de su maestra de baile en ese entonces, Luisa Navas, Blanquita comenzó a enseñar a las más pequeñas. De joven continuó sus estudios en Nueva York, donde aprendió a hacer coreografías y donde recibió un diploma de la Chalif Normal School for Teachers.

A su regreso a la Isla, se dedicó a hacer recitales y, de ahí en adelante, descubrió su vocación para enseñar, lo que eventualmente la llevó a montar su propia academia de baile para niñas. La Academia de Baile Blanquita Acosta se mantuvo abierta por 50 años.

Entre sus alumnas recuerda el gran talento que demostraban las bailarinas y coreógrafas Paulette Beauchamp y María Julia Landa, a quien instruyó desde los cinco años. Muchas otras han seguido su carrera en teatro, televisión o diseño de moda.

Fue en el 1975 cuando, junto a otros maestros de ballet, cursó clases con Lolita San Miguel, quien fue certificada por el mismo Pilates. Al comenzar las clases, Lolita les daba ejercicios de piso de pilates como calentamiento.

“Ella fue la llama que encendió el pilates en Puerto Rico, nos enamoró del pilates y nos enseñó los ejercicios”, admite Blanquita, quien también los utilizaría en sus clases con sus niñas.

Entre el 2001 y el 2003 se certificó como maestra del método de pilates en el Polestar Pilates Education, con lo cual formó parte del primer grupo de maestros certificados en la Isla.

“El pilates es bien interesante porque rehabilita. Muchos fisiatras y quiroprácticos están incorporando ejercicios de pilates en sus terapias físicas”, asegura Blanquita. “El pilates es más tranquilo pero trabaja mucho. Integra tu mente, tu cuerpo, tu espíritu en el ejercicio y logras beneficios para tu salud”, explica.

Aunque está consciente del auge que ha tenido esta disciplina, Blanquita espera que la misma pueda llegar a las escuelas y ser más accesible económicamente para que todo tipo de persona pueda disfrutar de los beneficios que ofrece.

Apoyo familiar

Su tiempo libre lo comparte con su esposo, Luis Calzada, con el que contrajo matrimonio en el 1955 y a quien considera su roca. Además, es madre de dos niñas y abuela de dos varones. Es esa fuerte unión, y el caluroso amor que recibe de sus hijas, “su mayor tesoro”, y sus nietos, “su ilusión y el futuro”, lo que la mantiene llena de energía. Al hablar de alguno de ellos, sus ojos brillan.

Aunque no siguió una carrera profesional como bailarina, Blanquita hizo el papel de reina en diferentes piezas como El lago de los cisnes, La bella durmiente y Romeo y Julieta. Además, estuvo a cargo de las coreografías que presentaban sus alumnas en los programas televisivos para niños Jardín de maravillas, Pacheco y La abuelita.

“Es una pena que no haya más programas como aquellos hoy para que los niños demuestren su talento”, lamenta Blanquita.

Ya no trabaja con niños. Ahora, durante los fines de semana, les dedica tiempo a otros adultos mayores.

Les da clases de ejercicios a residentes del hogar Nuestra Señora de la Providencia. Pero, además, junto a su esposo, ayuda a las hermanas a decorar para las diferentes temporadas y organiza actividades y clases de manualidades.

“Disfrutan muchísimo. A veces no les gusta hacer los ejercicios, pero yo les busco la vuelta y se entusiasman”, explica Blanquita. Aunque los residentes buscan cualquier excusa para no hacer los ejercicios, ella siempre consigue que se sienten alrededor y compartan.

Esa labor voluntaria, el cariño y la dedicación que les ha regalado sin recelo a sus estudiantes y a sus colegas, y el amor incondicional por su familia son esa fuente que le sigue dando el ánimo día tras día a Blanquita.

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