Llueven las quejas por los precios, cuando no se han llenado las gradas. Vídeo
Por Luis Santiago Arce / Enviado Especial
Santo Domingo - La expresión de Rosmary Zabeta al salir ayer de la boletería del Estadio Quisqueya fue más que elocuente.
“Muy caras las entradas. Por siete boletos 11,270 pesos (poco más de $300) para palco AA. Eso es un abuso. ¿Cómo uno apoya la Serie del Caribe?”, expresó Zabeta a viva voz con sus taquillas en mano para el choque de anoche entre Puerto Rico y República Dominicana en la tercera fecha de la Serie del Caribe Santo Domingo 2012.
A pesar de la masiva afición quisqueyana por el béisbol, la asistencia en las dos jornadas iniciales a duras penas ha alcanzado 4,000 espectadores, en una instalación con capacidad para poco más de 12,000 fanáticos.
Los derechos de boletería, publicidad y ventas del clásico fueron vendidos a la Comercializadora Deportiva Dominicana (CDD), que fijó precios a las taquillas que no parecen haber sido de agrado en el país.
Alto precio
Los ‘bleachers’ en las esquinas de la gradería, que en el torneo dominicano cuestan $3, se venden ahora a $5, pero el área de preferencia subió de $8 a $40. Los palcos, además, fluctuaban desde $40 (AA) hasta $70 (corporativos), más el pago de impuestos.
“Está muy alto (el precio) y eso incide mucho. La situación (económica) no está muy buena”, comentó Elvis Fernández, también de la capital, al opinar que la representación dominicana con los Leones del Escogido es otro elemento en contra de la asistencia al evento.
“Si hubiera sido el Licey o las Águilas es otra cosa, pero al final va a venir mucha gente”, agregó, y Fanny Mercedes, de La Romana, subrayó que “las condiciones no están ideales en el sentido económico, que es lo que priva”.
Mientras, el relacionista público de la Liga Dominicana (Lidom), Jorge Torres, declaró que “es un asunto, no de preocupación, pero sí de observación que quizás no veamos el estadio lleno en todos los partidos”.
A su juicio, el masivo respaldo a la pasada serie final entre el Escogido y las Águilas ha tenido un efecto negativo para el certamen caribeño.
“Hubo una gran inversión de la familia dominicana para ver todos los juegos y quizás eso ha sido un elemento a ser considerado”, dijo Torres.