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26 de agosto de 2014
12:00 a.m. Calidad de vida
 

¿Por qué la muerte cerebral es muerte?

Médicos explican que cuando se diagnostica esto significa que cesó la vida y la persona respira porque lo hace una máquina

 

Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com

Los dos médicos entrevistados dijeron que la confusión en ocasiones surje porque hay un asunto emocional envuelto en el tema -sobre todo- cuando se trata de familiares diagnosticados. (Archivo)

Erróneamente se tiende a pensar que cualquier persona está viva cuando el corazón está en funciones, latiendo.

Pero dos profesionales de la salud aclararon que esto no es correcto. Este error lleva a confusión cuando se habla de términos médicos como muerte cerebral, coma o estado vegetativo.

“El criterio de muerte cerebral significa que esa persona está muerta aunque mientras la tengamos conectada al respirador, vamos a ver que sigue respirando, al menos, por un período de tiempo. Y usted la toca y nota que no está completamente fría porque la respiración mantiene la circulación de la sangre. El criterio de muerte cerebral significa que tanto la corteza cerebral como el tallo han cesado irreversiblemente de funcionar”, explicó el director del Instituto de Bioética Eugenio María de Hostos del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico, Jorge Ferrer.

Precisó que hay dos maneras de determinar que una persona está muerta: una es el criterio cardiorespiratorio y otro el cerebral. Indicó que la contradicción y lo que puede causar confusión para la gente es que al ver a la persona diagnosticada con muerte cerebral “no le parece que esté muerto” porque está respirando. Pero una máquina es la que hace que esa persona respire, aclaró.

El neurólogo y director del Departamento de Neurología del RCM, Carlos Luciano, agregó que la persona con muerte cerebral “no tiene función de los hemisferios cerebral ni del tallo cerebral, una estructura que tiene funciones como la respiración, funciones bien básicas, pero necesarias para la vida”.

“El dato importante es que no respira ni va a volver a respirar espontáneamente”, dijo Ferrer.

Luciano sostuvo que a un paciente diagnosticado con muerte cerebral se le hacen pruebas para determinar que no hay función cerebral.

“Las pupilas están dilatadas, los ojos no responden a estimulación en el oído. Es un diagnóstico clínico donde el paciente está evidenciando que no tiene un sin número de funciones cerebrales. Hacemos la prueba de apnea que consiste en desconectar al paciente del ventilador por varios minutos y se establece que no tiene respiraciones voluntarias. Todo eso nos confirma que no funciona el cerebro ni el tallo cerebral”, explicó.

Otras pruebas, dijo el galeno, que se le pueden practicar al paciente son un electroencefalograma o un estudio de perfusión cerebral que establece que la sangre ya no llega al cerebro. “Ese estudio se hace muy raras veces”, afirmó Luciano.

Los dos médicos entrevistados dijeron que la confusión en ocasiones surge porque hay un asunto emocional envuelto en el tema -sobre todo- cuando se trata de familiares diagnosticados. Influye también la desinformación que hay en cuanto a términos médicos, dijeron.

“Hay problemas de información, que no entienden cuál es la diferencia entre un estado comatoso y un estado de muerte cerebral. Parecen ser lo mismo, pero no lo son”, dijo Luciano.

Los dos galenos indicaron que el término muerte cerebral, en ocasiones, se confunde con lo que es un coma o muerte vegetativa. De ahí, se llegan a conclusiones erradas de que la persona quizás pueda vivir.

“El coma es un sueño profundo del que la persona no se puede despertar. Una persona dormida con los ojos cerrados. El coma va a evolucionar. Puede evolucionar a que la persona recupere a estado vegetativo o hacia la muerte. Ahí hay muchos matices”, explicó Ferrer.

“La muerte cerebral no es reversible”, puntualizó Luciano.

Ferrer manifestó que cuando se es diagnosticado en estado vegetal significa que la persona no puede hacer todas las funciones que están controladas por la corteza cerebral.

“No tiene conciencia. No puede hablar. No puede hacer acciones intencionales. No puede deglutir, hay que alimentarlo. Tiene ciclos de vigilia y sueño. Puede respirar solo”, precisó.  

“Eso típicamente es lo que se observa en una persona que ha tenido un evento neurológico que ha habido destrucción masiva del cerebro. Todavía la persona retiene unas funciones básicas. Esa persona respira. No interacciona. A veces tiene los ojos abiertos. No responde a comandos a conversación. Están vivos, pero básicamente están funcionando con funciones neurológicas bien básicas. Pero hay una disfunción cerebral bien severa”, agregó Luciano.

“Es difícil entenderlo porque son conceptos relativamente nuevos. Estamos hablando de los últimos 50 años. Requieren una cierta sofisticación médica y no podemos esperar que la gente lo entienda. Hay elementos emocionales, pero también está el elemento de que esto no se ha explicado y no se puede esperar que la gente lo entienda espontáneamente”, dijo Ferrer.

Ambos profesionales de la salud recordaron que en el 2012 se hizo un esfuerzo multisectorial que buscaba que la Ley de Determinación de Muerte estableciera criterios precisos sobre quién y en qué situaciones se podía desconectar a un paciente de un ventilador tras un diagnóstico de muerte cerebral. Pero la iniciativa quedó en nada, recordaron.  

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