Trata de convencer a empleados de no vender sus acciones
Sandro Pozzi / El País
Mark Zuckerberg empieza a preocuparse por el valor de su compañía, pero sobre todo quiere evitar una fuga de empleados. Con este motivo, el fundador y consejero delegado de la red social se ha reunido hace unos días con sus trabajadores para calmar los ánimos y que no se produjera una venta masiva de acciones.
Zuckerberg admite que la situación actual de Facebook en Wall Street, con una fuerte depreciación de sus acciones, puede ser “dolorosa”.
La revelación de Wall Street Journal sobre la preocupación de Zuckerberg llega un día después de que los propietarios originales y empleados de Facebook pudieran vender 271 millones de nuevas acciones de la red social sin restricciones. Llegó y eso significa que hay un 60% más de títulos circulando por el parqué. La carta de Zuckerberg no surtió el efecto que deseaba.
La oferta, por tanto, crece de forma considerable. Otra cosa está en ver qué hacen a la vista del pobre rendimiento que está teniendo Facebook desde su estreno hace tres meses. El mercado lleva tiempo anticipando la llegada de nuevas acciones, lo que explica en parte el desplome del valor de sus títulos. Una sangría que no cesa y que le llevó a perder el nivel de los $20 la acción.
Facebook empezó a cotizar en los $38 en mayo. En los primeros minutos logró tocar los $45, antes de iniciar el desplome y protagonizar el mayor fiasco en la historia reciente del Nasdaq.
A los problemas técnicos en el proceso de colocación se le sumaron las dudas sobre su modelo de negocio y, en concreto, a cómo va a explotar los ingresos por móvil.
El mínimo está ahora en los $19.69 la unidad, lo que equivale a una caída del 47% si se compara con el precio en el que se fijó la oferta inicial.
Entre los insiders que pueden vender a partir de ahora más acciones se encuentran los mismos que participaron en la primera colocación, como Microsoft, Goldman Sachs, Elevation Partners, DST Global y Accel Partners.
Este tipo de restricciones trata de evitar una avalancha de títulos que deprima el valor de la sociedad. En el caso de Facebook no hizo falta, vista la sangría. Una pesadilla que continúa y que arrastró a Zynga. En este clima antisocial, el director financiero de la puntocom y la responsable de marketing intentan corregir la situación en reuniones con inversores y anunciantes.
El giro ha sido radical. Del estreno más esperado desde Google a perder $46,000 millones de capitalización bursátil. Es difícil encontrar a una gran compañía del índice S&P 500 que haya tenido tres meses tan malos como los de Facebook.
La próxima restricción para vender acciones se libera en octubre y la siguiente en noviembre. De aquí a entonces podría repuntar algo el valor, sobre todo si la compañía anuncia alguna nueva iniciativa que convenza a los inversores.
Pero como coinciden ahora los analistas, entender su modelo de negocio y como va a crecer es realmente complejo. La última expira en mayo, al año.