Galeno revela documentación certificada gracias a conservación de fluidos
Por Gerardo Cordero
Nota del editor: Quinto artículo de una serie sobre el persistente reto de la epidemia del sida, a tres décadas del primer diagnóstico de la enfermedad.
Aunque la mayoría de los casos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) se remontan a la década del ochenta y posteriores hasta el presente, en Puerto Rico el primer caso documentado de la enfermedad se remonta a 1978.
El médico que encaminó la prueba que permitió vincular al sida una muerte sospechosa ocurrida a finales de los setenta en el Hospital de Veteranos, en Río Piedras, reveló que gracias a la conservación de fluidos del paciente, en 1987 se pudo realizar la prueba ELISA (enzyme-linked immunosorbent assay) y demostrar sin duda la causa del deceso.
El doctor Javier Morales, infectólogo y presidente de Clinical Research, relató a El Nuevo Día que en 1978 fue parte del equipo médico que atendió a un hombre que presentaba una severa pérdida de peso, náuseas, hongos bucales y ganglios linfáticos inflamados.
Morales explicó que se le practicaron biopsias, pero no se lograba identificar qué mantenía al paciente en ese estado grave de salud que al poco tiempo le causó la muerte.
En entrevista con El Nuevo Día, Morales dijo que con el paso de los años supo, por voz de un amigo suyo y del hombre fallecido que era un profesional que laboró en una empresa petrolera y se desempeñó un tiempo en África, lugar de altísima incidencia de sida.
Indicó que con esa información, oportunamente, se comunicó con directivos médicos en el Hospital de Veteranos para conocer si se conservaba algún suero del citado paciente.
Cuando recibió respuesta afirmativa del doctor Ramírez de Arellano, solicitó que se procediera con la prueba ELISA que sirvió para confirmar como sida la causa de esa muerte.
Agregó que antes de 1978, también se atendió a un comerciante con un cuadro de síntomas que hoy se relacionan claramente al sida, pero nunca se pudo probar científicamente que el deceso fue causa de esa enfermedad.
Sobre ese caso mencionó que el paciente era un peluquero homosexual que radiografías del pecho reflejaron lo que entonces un galeno identificó como pneumositis carinii, la severa pulmonía a la que aludían médicos en Nueva York cuando atendieron los primeros casos de sida en 1981.
El médico boricua que examinó las radiografías, Guzmán Acosta, sugirió buscar la malignidad que afectaba el paciente en un linfoma o leucemia, recordó Morales.
“Tengo muy pocas dudas de que ese paciente tenía sida, pero no pudimos probarlo porque no había pruebas para detectar el VIH entonces”, concluyó.

