Vecinos dudan de plan del alcalde contra descargas
Por Sandra Caquías Cruz / scaquias@elnuevodia.com
Las aguas usadas y malolientes del caño Martín Peña son un problema histórico en ese bolsillo de pobreza capitalino que no se podrá solucionar a corto plazo, por una situación que el mismo Gobierno propicia y que es uso y costumbre en ese vecindario: la descarga de tuberías pluviales y sanitarias en el cuerpo de agua que los rodea.
El alcalde de San Juan, Jorge Santini, amenazó la semana pasada con “empezar a ejecutar órdenes de cierre de negocios y de talleres ilegales por disposición de desperdicios” en el caño.
Sin embargo, se trata de una amenaza a la que no le auguran éxito, por lo difícil que resultaría poder identificar a los comercios que comenten tal infracción, en un complejo de comunidades donde casi todos los residentes están conectados al caño, ante la falta de un sistema de alcantarillado sanitario.
“Esto estuvo toda la vida descargando al caño. Estamos hablando de 50 años. ¿Qué ellos (el municipio) vienen a reclamar ahora?”, cuestionó José Santiago, propietario de Cano Auto Part, en Cantera.
Insistió en que “las aguas negras por años estuvieron cayendo al caño. Toda la vida”.
En un recorrido por varias de las ocho comunidades que bordean el caño, se observó que las aguas se estancan en las calles y lo que sería el canal se va forrando de mangle y basura.
En algunos puntos, como Barrio Obrero Marina, había tubería conectada al caño, pero no se vio que por ella pasara agua.
Averiguar cuáles son los negocios que están realizando descargas sanitarias al caño no será tarea fácil, aseguró Lucy Cruz Rivera, presidenta del llamado grupo G-8, organismo en el que están representadas las ocho comunidades.
Explicó que los negocios están en medio de la comunidad y no a los lados del caño, por lo que se trata de una tubería que en el trayecto al Martín Peña pudiera tener varias conexiones de aguas pluviales y usadas.
Carlos Antonio Vázquez, propietario del negocio Granja La Pollera, aseguró que la amenaza no le aplica porque “aquí nosotros pagamos alcantarillado”. Sin embargo, no pudo asegurar si ocurría lo mismo con los comercios vecinos.
Durante la conversación, Vázquez comentó que tenía entendido que la tubería de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) descargaba en el caño. El hombre, quien hace 40 años vive en el área, no precisó si se refería a tubería pluvial o sanitaria. Eso sí, destacó que el caño está muy contaminado y representa un peligro para las 26,000 personas que allí residen.
Las aguas del caño no siempre estuvieron contaminadas. “Cuando yo vine de Nueva York, en el 1974, eso estaba clarito, se veían los peces. Los muchos venían ahí y se tiraban. Ahora esta inservible. Ni peces hay”, describió Cándido Santiago.
Al final de la calle Aida Rexach, justo frente a la residencia de Cándido Santiago, una patrulla de la Policía Municipal vigila las 24 horas una bomba provisional que instaló el municipio para llevar al caño las aguas de la comunidad.
El hombre coincidió con el alcalde en la necesidad de detener las descargas de aguas usadas al caño.
¿Las aguas negras de esta vivienda? “Iban al caño”, respondió Milagros Mojica, residente en la calle 14 final, del Barrio Obrero Marina. ¿ Y ahora? “Ahora van al sistema nuevo que pusieron hace como año y medio”, indicó la mujer, quien denunció que hace unas semanas pidió al municipio que limpiaran de escombros la parte del caño que esta frente a su casa, pero no ha tenido respuesta.
En el recorrido que ayer hizo El Nuevo Día, era evidente la gran cantidad de basura y escombros que había en toda la ladera del caño. Cruz Rivera explicó que no exoneraba a algunos residentes de la conducta de depositar basura en esas áreas, pero denunció el problema de residentes de comunidades cercanas que utilizan el lugar de vertedero.
“La mayoría (de los vecinos) ha empezado a tener conciencia”, dijo.