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Puerto Rico Hoy
13 de julio de 2012
 

Protector de las aguas

Desde su adolescencia, este sanjuanero vela por la seguridad de quienes disfrutan de un chapuzón

 
Joel Matos vigila desde su torre la playa de El Escambrón, en Puerta de Tierra, donde tiene más trabajo que rescatar bañistas. (GFR Media / Dennis Rivera Pichardo)

Por Iliana Fuentes Lugo / iliana.fuentes@elnuevodia.com

Mientras el olor a bloqueador solar se mezclaba con el del carbón y la voz de los niños que jugaban con la arena se desvanecía entre la música que salía de altavoces ubicados entre neveritas y toallas, un par de ojos observaba con atención, se fijaba en el agua y en todo lo que ocurría dentro y fuera de ella.

La mirada de Joel Matos no se despegó un momento de los cientos de bañistas que llegaron ese día a El Escambrón, en San Juan. Vigilar las playas estuvo entre los planes de este joven de 24 años desde que era pequeño y comenzó a hacerlo a los 15, cuando cumplió la edad mínima para certificarse.

Matos, quien desde hace un año es parte del equipo de cinco salvavidas que el municipio tiene en esa playa, no dejó de mirar a los bañistas aun cuando tomaba un poco de agua para mantenerse hidratado. Tampoco cuando lo llamaba algún compañero desde otra torre, ni al responder a preguntas sobre su trabajo.

“Para mí, esto es emocionante. Me da la emoción cuando tengo que intervenir en alguna situación, me emociona que la responsabilidad (de salvar una vida) está en mí”, dijo ya en el estacionamiento del balneario, sentado frente a su auto durante su hora de almuerzo. Aun allí, miraba a lo lejos al hablar, como si el acto de vigilar no entendiera de descansos.

La responsabilidad que siente al proteger las cientos de vidas que a diario visitan la playa capitalina es su reto constante, dijo. Por eso, las distracciones de quienes le piden que vigile sus pertenencias o hasta a sus hijos mientras se dan un chapuzón, no están permitidas.

“Lo más difícil es tener que estar tomando decisiones en todo momento... Si yo me bajo de la torre, tiene que ser por una razón más importante que las 100 personas que se van a quedar en el agua sin yo vigilarlas”, indicó el exnadador del equipo nacional.

En sus inicios como salvavidas, este vecino de Cupey, trabajó en campamentos y piscinas y pocas veces en las playas, las cuales encuentra desprovistas de seguridad acuática y, muchas de ellas, abandonadas.

“No todas las playas en Puerto Rico tienen salvavidas. Hay una deficiencia y los municipios y el Gobierno, en general, no le dan la importancia que deberían a la seguridad acuática”, comentó. Mencionó que los visitantes suelen preocuparse más por la seguridad en la arena -que no les roben las pertenencias, por ejemplo- a lo que les pase en el agua, donde se pueden enfrentar a corrientes o resacas inesperadas.

Las labores de Matos no se limitan a velar por los riesgos que encuentren los bañistas en el mar, puesto que en el balneario se reporta un promedio de 10 niños perdidos los fines de semana y entre dos y tres adultos intoxicados por el alcohol al día. A ellos también los orienta. Explicó que, aunque muchos respetan su labor, siempre hay algun visitante que reta su autoridad.

“Hay diferentes grupos que no validan la posición del salvavidas, por eso tenemos que tener tacto con las personas. No es simplemente pitar desde la torre, también está la parte de la orientación”, explicó en el mismo tono acompasado y sencillo con el que, una vez de vuelta en la arena, le pidió a dos familias que movieran sus sombrillas para que no obstruyeran la vista desde la orilla hasta las boyas.

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