La exgobernadora Sila María Calderón realza la obra económica y social que permitió por medio de su creación en 1952.
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Por Alba Y. Muñiz Gracia/amuniz@elnuevodia.com
La exgobernadora Sila María Calderón atravesó a paso rápido el amplio vestíbulo de la fundación que lleva su nombre. Arrastraba un maletín con sus documentos de trabajo.
Una vez en su oficina, ubicada un nivel sobre el archivo que guarda los documentos producidos durante su larga trayectoria al servicio público, la exgobernadora conversó con El Nuevo Día sobre la importancia de la Constitución del Estado Libre Asociado (ELA), que este año cumple sus seis décadas.
“Yo dediqué (durante mi administración) una gran cantidad de recursos al fortalecimiento y apoderamiento de los más necesitados, para ayudarlos a alcanzar esa igualdad y tener respeto a su dignidad y mejorar sus comunidades. Creo que la Constitución es una gran pieza que ha sentado pauta, y para Puerto Rico ha sido lo que potenció el extraordinario desarrollo económico y social que hemos tenido”, expresó al iniciar la entrevista.
Al ser un documento que nos permitió organizarnos con nuestras propias instituciones y nuestra propia voluntad liberó una cantidad de energía que fue lo que nos dio el impulso para llevar a cabo la obra que se delineó desde entonces: una obra económica y social. Desde el punto de vista económico el punto más importante es la autonomía fiscal, eso ha sido una herramienta valiosísima para atraer inversión a Puerto Rico y a través del tiempo se han creado miles y miles de empleos, principalmente en la manufactura, por esa autonomía fiscal y esa capacidad de ser más competitivos que otras jurisdicciones. Los gobernadores estadolibristas buscan expandir, mantener esa diferenciación con los estados federados para poder ser más competitivos. Así, durante mi cuatrienio, se legislaron múltiples leyes de incentivos contributivos que finalmente resultaron en la creación, luego de la recesión del 2001, después del 11 de septiembre, hasta el 2004 pudimos crear 100,000 empleos nuevos netos. Si no hubiéramos tenido esa potestad, no hubiéramos podido hacerlo. Eso contrasta con una administración anterior a la mía, que fue una administración estadista, que ellos mismos pidieron eliminar el incentivo más grande que teníamos, que era la sección 936 del Código de Rentas Internas federal. A raíz de eso se perdieron miles y miles de empleos y yo presencié el cierre de muchas de esas fábricas porque muchas de ellas, no sé si a petición o por decisión propia, postergaron sus cierres hasta después de las elecciones. Así que en enero y febrero del 2001 cerraron ese montón de fábricas y vi el dolor de los hombres y mujeres puertorriqueñas que perdían sus trabajos, pero también vi el orgullo de quienes por 20 o 30 años habían estado laborando en estas fábricas y que a base de eso sus hijos eran maestros, contadores, abogados.
La carta de derechos es importante desde el punto de vista social particularmente el de la igualdad, el respeto a la dignidad de cada ser humano, para mí es importante, como muchos otros también contenidos ahí.
Lo fue y lo sigue siendo. En el Congreso eliminaron una sección, creo que era la sección 20, y ahí estaba lo de la salud, y eso se eliminó en el Congreso de los Estados Unidos. Aún así, la carta de derechos es completa, tiene que ver con la dignidad, el derecho al trabajo, el derecho a la educación pública, el derecho a de asociación, a la libre expresión personal y de prensa, el derecho a la huelga y una serie de derechos inherentes a la democracia que están recogidos en ese artículo II, que sin embargo, países como Estados Unidos, de Latinoamérica no los tenían.
Yo no soy jurista ni mucho menos constitucionalista, pero tengo entendido que muchas constituciones de Centroamérica y Suramérica copiaron partes de nuestra Constitución, particularmente aquellas que tienen que ver con la Carta de Derechos.
Su fortaleza son los aspectos que nos han permitido nuestro desarrollo económico, y que nos dan dado nuestra autonomía fiscal. Igualmente, el artículo II y sus derechos humanos que han sido base de nuestro desarrollo social. Puerto Rico era un país atrasadísimo en el hemisferio y se convirtió, luego de aprobada la Constitución y puesta en vigor y llevado un plan de desarrollo económico social basasdo en las capacidades que le brinda esa Constitución al pueblo puertorriqueño, se convirtió en un país sofisticado desde el punto de vista de desarrollo, de tecnología de avanzada, industrializado. Queda mucho por hacer, obviamente, pero el cambio fue extraordinario. Es de la nada a lo que vemos hoy en día.
Puerto Rico era uno de los países más atrasados del hemisferio a mediados de siglo y con la entrada en vigencia de la Constitución, nosotros como pueblo pudimos organizarnos como pueblo con nuestro propio gobierno y ello llevó a lograr una energía colectiva para nosotros poder lograr un desarrollo social y económico sumamente necesario, que fue vertiginoso después de la aprobación de la Constitución, tanto en lo económico como en lo social. Para mí, la Constitución del ELA, ha sido en los últimos 100 años el instrumento más importante y vital que ha tenido el pueblo de Puerto Rico.
El ELA nos ha servido extraordinariamente bien. Su permanencia ha sido avalada una y otra vez en las urnas. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que necesitamos mayor representatividad en aquellos asuntos federales que nos atañen, igual ingerencia en aquellas leyes federales que de una forma nos afectan a nosotros. En eso es que consiste el deseo genuino del pueblo puertorriqueño, de los estadolibristas de desarrollar este status en una forma que provea ese derecho democrático más amplio al que aspiran todas las naciones maduras del mundo. Algo como lo que tienen los países que componen la comunidad europea, estamos hablando de una interdependencia, eso es a lo que personas como yo, que creemos en el ELA y que tiene que desarrollarse, aspiramos.
Cumplió su propósito y sigue cumpliendo su propósito, no ha dejado de hacerlo. Lo que pasa es que, obviamente, el tiempo pasa, las circunstancias cambian y ha llegado el momento de que, con mucha seriedad, se mire, este tema que le incumbe a todos los puertorriqueños y puertorriqueñas. Pero me parece que esto no podrá darse mientras se esté mirando desde un punto de vista político partidista, como esta consulta que están haciendo para las elecciones, que no es otra cosa que una forma de engañar al pueblo de Puerto Rico, mezclar unas cosas con otras y poner unas opciones que no están avaladas por los tres partidos. El gran dilema nuestro ha sido cómo buscamos y encontramos un consenso entre aquellas personas que quieren integrarse a la nación norteamericana de forma total, que quieren la estadidad, y los puertorriqueños y puertorriqueñas que, como yo, quieren una relación permanente con los Estados Unidos, que atesoramos esa relación, que atesoramos esa ciudadanía, pero que queremos preservar nuestra cultura, nuestra idiosincracia y nuestro lenguaje, el español. No me queda duda que un ELA desarrollado en esa dirección, y que tome en cuenta estos dos puntos de vista sería el status de centro que acogería a estos grupos de personas, y me parece que ese es uno de los valores grandes que tiene el ELA.
En primer lugar, es un plebiscito que es una forma para, un gobierno que está bajo en las encuestas y en la apreciación del pueblo, de sacar a sus seguidores ideológicos a votar. En segundo lugar, las alternativas que brinda este llamado plebiscito han sido diseñadas para confundir al pueblo y sobretodo para confundir al pueblo estadolibrista de modo que las alternativas que le quedan al pueblo estadolibrista es votar por algo en lo que no cree o abstenerse de votar. Cualquiera de las dos, siendo fatal, negativa.
Como las leyes de cabotaje, que son de las primeras que habría que eliminar y que ahora mismo son dañinas para Puerto Rico porque encarecen nuestra vida. Así mismo, las leyes de inmigración que aplican a Estados Unidos, no necesariamente deben aplicar a Puerto Rico porque Estados Unidos es un país inmenso, es la potencia económica más grande del mundo y puede acoger en su seno a inmigrantes de todos los países del mundo. Sus puertas están abiertas, y así es que debe ser. Puerto Rico es un país de extensión pequeña, de recursos muy limitados comparado con Estados Unidos, y al abrir nuestras puertas, no es que no deseemos que vengan los inmigrantes, los acogemos, pero realmente no tenemos la capacidad para absorber. En términos generales, tiene que ver con nuestra representatividad en las decisiones que nos afectan y nuestra ingerencia en las leyes que ya existen y que de una forma u otra son negativas para nosotros.
Eso es algo que debe ir a votación de los puertorriqueños, y es algo que puede presentarse en una votación. Realmente no es una de las cosas que me preocupa a mí personalmente.
El desarrollo del gobierno democrático y la Constitución de, segundo la industrialización de la Isla, tercero la rehabilitación urbana y la construcción de infraestructura que se ha llevado a cabo. Los servicios gratuitos de educación universal para todos los niños de Puerto Rico, los servicios de salud que hasta antes de la Reforma eran provistos por el estado. Y sobretodo, el ELA y las personas que impulsaron ese ELA le enseñaron a los puertorriqueños en aquel momento el valor del voto y los puertorriqueños votamos en una forma contundente y mayoritaria. El 83% de los puertorriqueños acude a las urnas en años de elecciones, comparado con el 32% de los norteamericanos. El gran dilema que tenemos ante nosotros en cuanto a la Constitución y cuando miramos hacia el futuro, es la falta de consenso o de unidad de propósitos para ponernos de acuerdo sobre cómo enfocar esta situación. Esa división ese partidismo político no nos ha permitido mirar esto de una forma seria y obviamente mientras nosotros no lo hagamos así no va a haber interés en Estados Unidos de actuar ante un pueblo dividido. Creo que ese gran dilema existe todavía y tendremos que esperar porque la paradoja es cómo mantener la unión permanente y la ciudadanía a la misma vez tener los poderes y derechos e igualmente mantener nuestra idiosincracia, nuestra lengua, nuestra cultura, a que aspiramos. Pero la falta de consenso es el dilema, y me parece que vamos a tener que esperar hasta que surjan líderes políticos que tengan la suficiente sabiduría, suficiente entendimiento de este tema, generosidad y fuerza política para poder enfrentarse a este dilema y poder explicarle al pueblo la importancia de ponernos de acuerdo mínimamente sobre el aspecto procesal. Por ejemplo, ahora vamos a un plebiscito donde no se pusieron de acuerdo sobre ese proceso y eso es divisorio, no lleva a resultados legítimos. Por ejemplo, en las elecciones de 1998, de la quinta columna que se llamaba Ninguna de las anteriores. La confusión del pueblo fue de tal naturaleza que el pueblo tuvo que votar bajo Ninguna de las anteriores, porque no sentía que su predilección de status estaba definida en esa papeleta. Y lo que va a pasar ahora es exactamente lo mismo, porque están amañados.
No veo, porque no se pudo llevar al Congreso el otro tampoco, y de aquí a las elecciones falta mucho tiempo y hay que ver qué decisiones toma cada colectividad. Esto no se ha terminado todavía, esto está anunciado, faltan muchos meses.
En su entendimiento de la Constitución. Yo no sé de ningún convenio, ni técnico, ni comercial ni cultural, que el gobierno haya hecho con ningún otro país, y eso es perfectamente factible y yo lo hice, y lo han hecho otros gobernadores.
Yo lo entiendo así, lo que sucede es que la interpretación de la Constitución es diferente para los gobernantes estadolibristas que para los gobernantes estadistas. Te doy un ejemplo, cuando la tragedia de Haití en 2004, yo hice una orden ejecutiva y envié al secretario de Estado con una serie de helicópteros, médicos, paramédicos, rescatistas, con mi autorización. Creo haber oído que cuando hubo el terremoto en Haití, que el actual gobernador no podía tomar ninguna acción en Haití hasta que tuviera el permiso del Comando Sur de los Estados Unidos. Cuando yo era gobernadora ocurrió el ataque terrorista (a las Torres Gemelas) y nuestros rescatistas y bomberos fueron los primeros en llegar al estado de Nueva York, después de los del propio estado. Llegaron al otro día y ese arreglo lo hice yo con el gobernador Pataki directamente. Ningún otro estado de los de la unión habían llegado, cuando nosotros ya estábamos allí. Son interpretaciones.
Mi deseo para Puerto Rico es que podamos tener una buena convivencia de paz, de altura y que la educación, tanto la educación formal como la educación a nivel moral, sea de tal naturaleza que nos permita afrontar un futuro común donde todos trabajamos hacia un mismo fin. Yo creo que el Puerto Rico de hoy se ha desviado de su ruta como pueblo. La violencia, en gran medida, es modelada por las personas que están en posiciones política. Que ese coraje y forma de expresarse y tratarse unos a otros en forma abusadora e injusta permea entonces y modela a los jóvenes del país una forma que realmente no es así. Los puertorriqueños no somos así. Eso sucede cuando personas que realmente no desean el bien de Puerto Rico, sino el poder para sí mismos, y no tienen quizá la educación y la profundidad para ejercer un puesto, llegan a él. Como parte de mi aspiración, quisiera decirte que, y esto parte de mi experiencia de 25 años trabajando con las personas de escasos recursos en Puerto Rico, quisiera ver que esa brecha económica y social se fuera cerrando, y que los que hemos tenido la suerte de ser bendecidos con oportunidades y educación entendamos que tenemos una responsabilidad de ayudar a ofrecer oportunidades a los que se han quedado atrás para que ellos se fortalezcan como personas y asuman responsabilidades a su vez. La cultura de la dependencia le está haciendo un daño grande a Puerto Rico.