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26 de noviembre de 2012
Boxeo
 

Pugna médica

El procurador de la Salud investigará el protocolo relacionado con la muerte cerebral. Mientras, los doctores González Cancel y Torres se tiran violentos jabs, ganchos y hasta varios barrecampos

 

Por Marga Parés Arroyo / mpares@elnuevodia.com

A escasos días de la muerte del excampeón boricua Héctor ‘Macho’ Camacho, el procurador de la Salud, Carlos Mellado, dirigirá una investigación sobre el manejo de la información que se divulgó a los medios y a los familiares del occiso, por parte del director de la Administración de Servicios Médicos (ASEM), el doctor Ernesto Torres.

El expúgil resultó gravemente herido temprano en la noche del martes, 20 de noviembre, en Bayamón, lo que al parecer le provocó muerte cerebral, pero su declaración de dicha muerte cerebral no fue confirmada hasta el 22 de noviembre.

Según Mellado, tanto los medios de comunicación como las autoridades médicas que dirigieron el caso vivieron la polémica que rodeó los últimos días del expúgil. Tras ser baleado y ya con muerte cerebral, Camacho permaneció conectado a un ventilador mecánico hasta que finalmente se le apagaron las máquinas el sábado pasado, cuando sufrió un segundo paro cardiaco.

“Estoy preocupado”, dijo Mellado, quien recalcó que, a su entender, se cometieron varias deficiencias y violaciones en el manejo de la información.

De hecho, tras la muerte del Macho Camacho, ahora se ha desatado un combate ‘fuera del ring’ entre el director de ASEM, Ernesto Torres, y el cirujano Iván González Cancel.

González vs. Torres

González Cancel acusó a Torres de ser “una amenaza a la salud”, mientras el director de la ASEM, quien fue el portavoz a los medios en el caso de Camacho, catalogó de “irresponsables e imprudentes” las expresiones del cirujano.

El cirujano manifestó que no recae en la familia del paciente la decisión de desconectar las máquinas que asisten artificialmente a los pacientes con muerte cerebral, sino que esta es una decisión que recae en el médico primario.

Aun así, reconoció que “se le debe dar el espacio a la familia para que considere la donación de órganos”.

Mientras, Torres recalcó que es importante mantener al paciente conectado, incluso después de la muerte cerebral, para preservar los órganos en caso de que los familiares accedan a la donación de órganos o el paciente así lo haya manifestado previamente.

Según el galeno, la Ley de Donaciones Anatómicas de Puerto Rico y el protocolo de Lifelink establecen que este es el paso a seguir mientras personal de Lifelink se reúne con los familiares del paciente para explicarles las ventajas de la donación de órganos en vías de obtener su aprobación.

Lupa al caso de Camacho

Mientras, según el procurador de la Salud, por un lado está el deber de las autoridades de velar por el derecho a la intimidad del paciente. Sin embargo, también manifestó que por otro lado está la inmediatez de los medios de comunicación, particularmente a través de las redes sociales y la web, de informar, más aún cuando se trata de una figura pública.

“Toda la información debe ser llevada por una autoridad oficial y periódicamente. El Centro Médico tiene que dar más “alante” la información. Que haya un portavoz dando información todo el tiempo”, sostuvo el médico, quien sugirió que este portavoz podría ser tanto el director del Hospital de Trauma como un portavoz del Comité de Bioética del hospital.

Según dijo Mellado, esto evitará que se divulgue información incorrecta.

Recalcó, además, que es importante que se conozca cuál es el protocolo que está siguiendo el Centro Médico en los casos de muerte cerebral ya que, según recordó, recientemente se vivió otra polémica en esta institución hospitalaria con el caso del niño Jeffrey Alexander Santiago González.

“Quiero ver el protocolo”, insistió Mellado.

Según dijo, todo hospital del país debe tener un protocolo a seguir en estos casos, aunque varía de institución en institución pues, según ha trascendido, no hay una uniformidad o política pública al respecto.

Recalcó que ese protocolo debe indicar qué hacer con los familiares del paciente, cómo abordarlos y qué ayuda multidisciplinaria se le debe ofrecer para lidiar con la situación, incluyendo tanatólogos, sicólogos y religiosos.

“En esos momentos la familia está tan compungida y afectada que no tiene juicio (para tomar una decisión)”, puntualizó.

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