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30 de julio de 2012
 

Quiero empeñar el carro

Los préstamos de título de auto pueden traer más problemas que soluciones a su bolsillo

 
 (Thinkstock)

Por Joanisabel González / joanisabel.gonzalez@elnuevodia.com

Aun con la mejora económica, miles de consumidores todavía encaran problemas financieros, partiendo del auge que han tomado en Puerto Rico los préstamos de título de autos.

Un recorrido hecho por El Nuevo Día, así como entrevistas a diversos oficiales de gobierno apuntan a que las ofertas de “dinero inmediato y fácil” utilizando el auto como garantía están en todo su apogeo.

Moisés Deida García, director ejecutivo de la Directoría de Servicios al Conductor (Disco) en el Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP), indicó que la demanda por esos préstamos no ha parado desde hace dos años.

Explicó que en los primeros meses, Disco registraba unos 100 gravámenes por este tipo de financiamiento y ahora se procesan entre 500 y 600 casos al mes.

Ante el alza, el DTOP creó un procedimiento y cobra aranceles a las compañías. “Creo que hay unas necesidades de los ciudadanos y esas compañías proveen dinero poniendo una hipoteca al carro. Es una ayuda a la gente, pero también es un negocio para ellos”, dijo Deida García.

Así las cosas, podría concluirse que en los pasados 12 meses, al menos unos 10,000 consumidores han tomado este tipo de financiamiento en la Isla, partiendo de la premisa de que todas las compañías registran sus gravámenes en el DTOP. Sin embargo, el gobierno parece no tener claro si la actividad está regulada adecuadamente.

El comisionado de Instituciones Financieras (OCIF), Rafael Blanco, explicó que las empresas que ofrecen tales préstamos poseen licencias de casas de empeño.

En Puerto Rico, hay unas 140 casas de empeño, según la OCIF, pero el regulador no tiene claro cuántas de estas ofrecen el financiamiento, por lo que se ha comenzado a levantar información de la actividad y las condiciones de financiamiento que se están ofreciendo a los consumidores.

¿Práctica abusiva?

A juicio del representante Jorge Navarro, las modificaciones recientes a la ley que regula las casas de empeño, no cubrieron este tipo de financiamiento y por ello, se propone revivir el tema si revalida en la asamblea legislativa. “Hay una proliferación de lo que llamo bancos ocultos”, dijo.

Señaló que hay establecimientos ofreciendo el servicio totalmente identificados, pero en otros casos, una pesquisa legislativa identificó la práctica en instalaciones rodantes y hasta personas que van hasta el consumidor a tramitar los casos.

Estos préstamos no están permitidos en unos 20 estados en los Estados Unidos, según el Centro para la Responsabilidad Prestataria (CRL, por sus siglas en inglés), organización que aboga por la eliminación de prácticas financieras abusivas. En otros 16 estados, se permite el préstamo con una tasa de interés anual (APR) “de triple dígito”. “Al igual que los préstamos por depósito diferido (“payday loans”), los préstamos de título de autos se mercadean como préstamos pequeños de emergencia, pero en realidad, atrapan a los prestatarios en un círculo de deuda”, advierte la CRL al agregar que el APR promedio de estos préstamos ronda 300%.

¿Qué son los préstamos de título?

Los préstamos de título son de muy corto plazo y permiten al dueño de un vehículo de motor tomar dinero prestado a cambio de entregar el título del auto a quien le presta.

De acuerdo con la CRL, el préstamo vence en un mes y la cantidad que se otorga corresponde a un porcentaje del valor del vehículo. Al cabo del vencimiento, el consumidor debe pagar la totalidad de lo que tomó prestado y los intereses que se le fijaron. Si la persona, no tiene el dinero, se procede a renovar el financiamiento agregando como nuevo principal la cantidad original, más intereses, y el cargo por servicio que se imponga.

El Nuevo Día hizo un recorrido por tres proveedores de este tipo en Puerto Rico, Auto Cash, Borinquen Title Loans y Auto Pawn. Además, solicitó entrevistar a los propietarios o personas autorizadas para conocer el detalle de los préstamos, pero no recibió respuesta.

Tasas de triple dígito

Uno de los proveedores indicó que prestaba entre $500 a $5,000 dólares y que la persona tenía unos 15 meses para pagar. En otro caso, la persona puede pagar en 12, 18 o 24 meses, y puede solicitar hasta el 50% del valor del vehículo. Y en otro de los servicios, la persona toma el préstamo por un mes.

En el recorrido, se indicó que la tasa de interés fluctúa entre 10% y 20%. Sin embargo, al preguntar por ejemplos de pago estimado, un oficial indicó que en un préstamo de $1,000, el pago mensual sería $150 de interés más los $1,000. Si la persona no tenía los $1,000 al vencimiento, pero pagaba más de los $150 de interés, la diferencia se restaría de los $1,000 adeudados y se recomputaría el nuevo balance. En otro caso, se indicó que un préstamo de $500 tendría un pago mensual de unos $104 para liquidarse en 12 meses. Otro insistió en que cada mes, el pago incluía “interés y principal”. Sin embargo, ninguno indicó cuál era el APR, que es el factor que se utiliza para determinar el pago mensual.

Según la CRL, las tasas de interés en estos financiamientos son entre 20 y 30 veces más altas que las tasas en tarjetas de crédito.

A manera de ejemplo, la organización estima que por unos $500 el consumidor pagará en intereses, al cabo de unos ocho meses unos $650 y que el consumidor renueva el préstamo unas ocho veces.

Por otra parte, dos de las empresas indicaron que no indagan el historial crediticio del consumidor, pero otra dijo que sí lo hacía. Todas verifican mediante un talonario o carta que existan algún tipo de ingreso.

Una de las empresas señaló que no reportaba la deuda del consumidor a las agencias de crédito, pero otra dijo que sí lo hacía y que podía servir para mejorar el historial crediticio.

¿Y si no pago?

Durante la orientación, ningún oficial hizo mención de que al otorgar el préstamo el consumidor autoriza que se haga un gravamen en el título del auto ante el DTOP.

Según Deida García, una vez puesto el gravamen, el consumidor no puede efectuar ninguna transacción con el vehículo, de la misma forma en que no puede venderlo o traspasarlo si el vehículo todavía no se ha saldado con una institución financiera, salvo que salde la cantidad adeudada o la empresa dé autorización. Como resultado, en caso de impago, la empresa puede reposeer el vehículo.

Empero, como la cantidad prestada contra el título es mucho menor que el valor del auto, la CRL subraya que la empresa puede vender el vehículo reposeído y no solo recuperar lo que el consumidor no pagó sino ganar dinero adicional.

En ciertos casos, advierte la organización, se inspecciona el vehículo y se toma la información de este aún cuando la persona ni siquiera ha llenado un solo documento solicitando el servicio.

Y en otras instancias, lo que El Nuevo Día corroboró, el prestamista no solo se queda con el título del auto sino también con una copia de la llave de la unidad.

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