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2 de septiembre de 2012
Cine
 

Raquel Welch no quiso llamarse Rachel

La escultural actriz fue precursora de la gama de estrellas latinas que triunfan en Hollywood

 

Por Jorge L. Pérez / Jorge.perez@gfrmedia.com

En 2002, Raquel Welch, símbolo sexual de los años sesenta y setenta, debutó en una serie dramática llamada 'American Family”, que transmitía PBS, el canal de difusión pública de los Estados Unidos.

No era, naturalmente, el debut en un programa de televisión para la veterana diva del cine y de los espectáculos musicales, ya que su carrera en la pantalla chica precisamente había comenzado allá para 1964 en series como ‘Los invencibles’, ‘La marina de McHale’ o hasta ‘Hechizada’ (o ‘Me casé con una bruja’, como se llamaba por estos lares).

La novedad, sin embargo, era que en ‘American Family’, Raquel interpretaba el papel de la Tía Dora, una mujer latina o ‘hispana’, como dicen en los Estados Unidos.

¿Por qué era una novedad? Pues porque aunque Raquel era medio ‘hispana’, en toda su carrera artística ella llevó siempre el apellido Welch, perteneciente a su primer marido, y, en total, solo había interpretado dos papeles de mujeres hispanas: la mexicana María en ‘Bandolero!’(1968), donde trabajó junto a Dean Martin y James Stewart, y la india mexicana Sarita en ‘100 Rifles’ (1969), junto a la estrella de football Jim Brown.

Esto a pesar de que eran de conocimiento general tanto sus raíces latinas como su verdadero nombre: Jo-Raquel Tejada, nacida en Chicago -y luego criada en California- de padre boliviano y madre norteamericana.

Pero interpretar una latina en una serie de televisión condujo a que Raquel, ya con 61 años de edad, concediera numerosas entrevistas en la que tocó, naturalmente, el tema de su sangre latina.

Y lo que salió a flote fue un pasado verdaderamente entristecedor.

Según ella, su padre, Armando Carlos Tejada, quien llegó a los Estados Unidos de adolescente para estudiar ingeniería, estaba convencido -al igual que muchos inmigrantes latinos de entonces- de que la mejor forma de triunfar en su nuevo país era integrándose completamente al sistema de vida norteamericano.

Así, en sus entrevistas, Raquel recordó que su padre, quien jamás regresó a Bolivia, nunca habló español en su casa, con tal de impedir que ella desarrollara un inglés ‘con acento’.

“Lo que él hizo, por un lado, fue muy cruel por rechazar sus raíces, pero al mismo tiempo fue muy inteligente, porque de otra manera yo no hubiera podido surgir (como actriz) en Estados Unidos”, reconocería Raquel en una entrevista posterior.

En sus comienzos artísticos, naturalmente, ya ella sabía que el mundo hollywoodense era rico en estrellas latinas que habían tenido que reinventarse como norteamericanos -o europeos- con tal de triunfar. Entre los casos más famosos se encontraba el de la sensual diva de los años cuarenta, Rita Hayworth, cuyo verdadero nombre era Margarita Carmen Cansino de padre español, y que había aclarado el color de su cabello para esconder aún más su hispanidad.

En fin, mientras vivía en San Diego, la jovencita Raquel empezó a ganar concursos de belleza cuando apenas tenía 14 años y a los 18 -en 1958- se casó con James Welch, un compañero de clases suyo, de quien tomó su apellido.

La pareja, que se divorció en 1961, tendría dos hijos.

Luego de su divorcio, Raquel, quien trabajaba como modelo de ropa interior y bikinis a la vez que estudiaba danza y arte dramático, se empató en 1963 con el agente de artistas Patrick Curtis, quien fue quien en realidad comenzó a ‘vender’ su talento y a conseguirle pequeños papeles en la televisión.

A la larga, esos pequeños papeles fueron haciéndose más grandes y ya para 1966 ella coqueteaba con la fama gracias a su papel en la cinta de ciencia ficción ‘Fantastic Voyage’, que resultó un gran éxito comercial no empece que Raquel, quien hacía de una científica, estuvo todo el tiempo vestida,

Poco antes de esa película, según recordaría después, hubo un intento de cambiarle su nombre artístico, por considerar los productores que ‘Raquel’ sonaba demasiado “latino’.

Pero Raquel se negó a convertirse en Rachel: “Yo pensaba que ya había cedido bastante al usar el apellido de mi primer esposo”, diría después. “Cambiarme el nombre hubiese sido una traición total”.

El resto es historia: convertida ya en todo un ‘sex symbol’, Raquel siguió haciendo películas exitosas, aunque no necesariamente grandiosas, aunque sí ganó un Golden Globe en 1973 por la comedia ‘Los tres mosqueteros’.

Si a todo eso se le añade que también triunfó como bailarina y cantante en Las Vegas y que en 1986 ganó una demanda por $11 millones a la Metro-Goldwyn-Mayer por haber sido excluida del reparto de la película “Cannery Row” de 1980, puede llegarse a la conclusión de que su vida ha sido todo un éxito, después de todo.

Ah, y tal vez pueda decirse también que actrices como Jennifer López, Salma Hayek, Sofía Vergara, Penélope Cruz, Eva Longoria, Cameron Díaz, Jessica Alba, Eva Mendes y tantas más, le deben al menos un pequeño tributo de agradecimiento... aunque solo sea por no haber dejado de llamarse Raquel.

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