Ante la dificultad de las poblaciones de obtener alimentos frescos, almacenarlos y que duren en condiciones aceptables, son necesarios los preservativos.
Por Carlos López Almodóvar, MD
Antes de 1950, el 80 por ciento de los alimentos de consumo no eran procesados por la industria y apenas existía el concepto de supermercados. A medida que las ciudades crecieron y la demanda de los alimentos creció y se popularizó la refrigeración y los enlatados, se hizo necesario usar preservativos, tanto para la conservación de los alimentos como para hacerlos más atractivos. Estos aditivos se usan para:
• Incrementar el sabor
• Mejorar la apariencia
• Evitar cambios de color
• Estabilizar los componentes para que no se separen y los antioxidantes para que no se acidifiquen.
La mayoría de la población tolera bien los preservativos. Sin embargo, otras personas son sensitivas, a veces con efectos solapados o con reacciones evidentes, como:
• Congestión nasal
• Pecho apretado
• Asma
• Picor en la piel
• Hinchazón
• Ronchas
• Dolor de cabeza
• Hiperactividad en algunos niños
• Otros síntomas
Ejemplos de algunos aditivos y preservativos comunes son:
Salicilatos: algunas frutas los contienen por un proceso natural. Otras veces son añadidos a helados, té, mermeladas y algunas especias, como la paprika y la cúrcuma (“curry”). Los salicilatos pueden ser agentes precipitantes en asma bronquial y angioedema.
Antioxidantes como el BHA, BHT y TBHQ: previenen que alimentos elaborados con aceite se tornen ácidos o rancios. Pueden encontrarse en carnes procesadas, galletas y algunos entremeses. Pueden dar eccema, ronchas y prurito. Se han descrito casos de pecho apretado y dificultad respiratoria.
Nitritos y nitratos: se encuentran en carnes procesadas y embutidos. Al ser vasodilatadores, suelen empeorar la migraña.
En estos tiempos, en los que la alimentación se ha tornado variada y compleja, es muy raro que los alimentos procesados no contengan algún aditivo. Aunque la mayor parte no parece provocar reacciones adversas, hacen falta más estudios para precisar algunas reacciones.
Tu médico alergista es el profesional más indicado cuando sospeches de reacciones adversas a medicinas o alimentos. Puedes dirigirse a la Asociación de Médicos Alergistas de Puerto Rico, visitando la página en Internet www.alergiaspr.com.
El autor es médico alergista e inmunólogo.