Los residentes pidieron al Gobernador que vete la polémica legislación
Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com
Líderes comunitarios y vecinos de las comunidades del Caño Martín Peña estaban indignados ayer por la aprobación de la medida legislativa que altera el proyecto de desarrollo de las comunidades y despoja de sus terrenos al Fideicomiso de la Tierra establecido por los residentes para devolvérselas al Gobierno y al municipio de San Juan.
“El fideicomiso se creó trabajando directamente con las comunidades. Se llegó a ese acuerdo de que era lo mejor para la comunidad y el que ya tuviera su título que se quedara con él si quería, pero la mayoría de los 23,000 residentes aquí no tiene título”, dijo ayer Aurora Otero, líder de la comunidad Barrio Obrero Marina.
“Lo que están buscando es que vengan grandes intereses privados antes de que estos terrenos suban de valor y compren casa por casa y de momento donde había una comunidad tratarán de construir proyectos de medio millón, se le abre las puertas para desplazar a la comunidad... como pasó en Tokío, donde ahora están el 'Choliseo' y edificios de apartamentos caros”, agregó.
En 2004 se legisló para que todos los terrenos públicos que había en las ocho comunidades aledañas al Caño se constituyeran en un Distrito Especial de Planificación con el propósito de viabilizar la rehabilitación del cuerpo de agua y el desarrollo del área sin desplazar a las comunidades con sus residentes.
Otro pilar del proyecto es el Fideicomiso de la Tierra, al que se traspasaron todos los terrenos que pertenecían al municipio de San Juan y a diversas agencias del Gobierno, mientras que los residentes sin título obtendrían el derecho de superficie y se les reconocía la propiedad de las casas edificadas.
Pero el proyecto, aprobado por Cámara y Senado, ordena que las tierras regresen al Gobierno.
Cruzan los dedos por un veto
“Seguiremos insistiendo con el gobernador (Luis Fortuño) en que no la firme. La comunidades están organizando actividades y esperamos que haya tiempo para detener el proceso y reine la razón”, expresó Livia Rodríguez, directora ejecutiva de la Corporación del Proyecto Enlace del Caño Martín Peña, entidad que está a cargo de toda la iniciativa comunitaria.
“El fideicomiso es fundamental para viabilizar el desarrollo del área, el dragado y canalización del Caño y hacerlo con la comunidad y no a costa de ella, para que los residentes sigan siendo los gestores de su propio futuro”, dijo Rodríguez. La planificadora sostuvo que es importante para el fideicomiso retener la titularidad de toda la tierra del sector porque “el crédito económico que produzca se pueda reinvertir en la propia comunidad”.
Por su parte, Manuel Núñez Mercado, presidente de Enlace, dijo que el fideicomiso “permite hacer un desarrollo con estos residentes, contrario a otras como El Fanguito y Tokío, en los que desaparecieron a la comunidad para desarrollar el área”.
“Al tener los terrenos se pueden emitir bonos, arrendar algunas parcelas y esa ganancia va para el fideicomiso para implantar el plan y ayudar a desarrollar la infraestructura y su mantenimiento, mientras garantiza la permanencia de la comunidad y permite mejorar el entorno y la calidad de vida”, agregó.
“Esto ahora va a ser del que tenga el billete, ahora nos sacan y hacen aquí urbanizaciones para los ricos y nosotros, los pobres, ¿dónde nos van a meter? Vamos pa' fuera y ¿qué vamos a comprar y con qué?”, se lamentó Francisco Pérez, hojalatero de 58 años, todos vividos en la barriada Las Monjas.
“No permitiré que me digan 'salga de aquí y toma tanto'. Esto lo rellenamos nosotros aquí con los viejos de nosotros”, dijo su vecino Francisco Cruz, ambos hombres nacidos y criados en esa comunidad. Los dos serían realojados de cualquier forma por los trabajos para rehabilitar el Caño, pero coincidieron en que les satisface más la garantía del proyecto Enlace de que se reubicarían en la misma comunidad.
En un recorrido por los laberintos de callejones de Las Monjas, con patios llenos de gallos y uno que otro lechón, con casas paupérrimas y diminutas que se alternan con otras bien construidas, Ana Lydia Vázquez, líder de la barriada Buena Vista, recordó cuando vivía con su marido y siete hijos en el desaparecido sector de la Parada 24. “Nos prometieron que nos harían unas casas allí mismo, pero nos sacaron y construyeron San Juan Park”, contó.