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5 de julio de 2011
Puerto Rico Hoy
 

Regresa el cólera a la Isla

Un hombre importa a Puerto Rico el primer caso de la epidemia en 126 años

 
La última epidemia de cólera azotó Puerto Rico en 1855. Cobró la vida de más de 30,000 personas. (Archivo El Nuevo Día / Ramón ‘Tonito’ Zayas )

Por Yanira Hernández Cabiya / yhernandez@elnuevodia.com

Un misionero septuagenario se convirtió en la primera persona en importar la peligrosa bacteria del cólera a Puerto Rico en más de un siglo.

La confirmación la hizo ayer el Departamento de Salud, cumpliendo con el protocolo que exige que los casos confirmados de cólera deben reportarse en 24 horas.

El hombre, a quien el Departamento de Salud solo identificó como un misionero que reside en el área norte del país, viajó a la República Dominicana hace dos semanas a realizar trabajos en un área en la que las condiciones de higiene no eran las mejores.

“Es una persona que viaja a la República Dominicana con frecuencia”, explicó la epidemióloga del Estado, Carmen Deseda.

Desde el 2009 y a raíz del terremoto que afectó a Haití, la isla de la Española se encuentra entre las jurisdicciones con brotes de cólera reportados.

En Puerto Rico no se reportaba un caso de cólera desde mediados del 1800, cuando una epidemia terminó con la vida de unas 30,000 personas.

En fechas recientes se han reportado brotes y epidemias de cólera a nivel mundial, pero ningún caso había logrado entrar a la Isla.

En esta ocasión, el contagio ocurrió porque el misionero no tomó las precauciones necesarias.

Según Deseda, a su regreso el martes de la semana pasada, el hombre comenzó a sentirse mal, por lo que fue llevado a la sala de emergencia de un hospital de la zona metropolitana.

La funcionaria tampoco quiso revelar el nombre del hospital, argumentando razones de privacidad del paciente.

“Cuando el doctor lo ve, él le explica que es misionero, que acaba de llegar de la República Dominicana y que tomó agua que no estaba embotellada”, explicó Deseda.

Según la epidemióloga, la esposa del paciente viajó junto con él al vecino país, pero no se contaminó porque se mantuvo ingiriendo agua de botella. El hombre, que se presume es de origen dominicano, presentaba el cuadro típico de un paciente de cólera: diarreas constantes y la excreta blancuzca, como si fuera agua de arroz.

“Se le hospitalizó para prevenir que se deshidratara. Pero ante el cuadro, su médico le mandó a hacer las pruebas de rigor y comenzó el tratamiento recomendado para estos casos”, dijo Deseda. La funcionaria recalcó que de ordinario el protocolo exige que en todos los casos de diarreas y vómitos los pacientes se ponen en aislamiento y sus secreciones se descartan de forma separada al resto de los pacientes.

Deseda dijo que las muestras del misionero fueron enviadas el viernes al Departamento de Salud. Los resultados llegaron ayer por la mañana.

“Cuando se reciben las pruebas se inició un cultivo, pero hay que esperar de 24 a 48 horas para que crezcan las colonias e identificar la bacteria”, dijo la epidemióloga.

Deseda sostuvo que, aunque los resultados oficiales llegaron el lunes, el paciente recibió el tratamiento indicado para cólera inmediatamente.

La culpa es del agua

En un comunicado de prensa, el secretario de Salud, Lorenzo González, explicó que la bacteria se puede transmitir al consumir agua o alimentos contaminados. Por eso la advertencia a los viajeros para que eviten visitar países en los que se han reportado casos de la enfermedad, sin tomar las precauciones debidas.

González indicó, sin embargo, que aquellas personas que crean haberse expuesto a la bacteria “debe mantenerse en alerta por 5 días a partir del día de regreso y acudir inmediatamente a un médico o sala de emergencia si presenta alguno de los síntomas”.

El galeno enfatizó que “el cólera no se transmite de persona a persona, por lo que el contacto con una persona infectada no constituye un riesgo para contraer la enfermedad, a menos que se dé el contacto con sus fluidos corporales”.

Muestreo constante

Irma López, subdirectora de cumplimiento ambiental y control de calidad de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, sostuvo que en Puerto Rico existe un muestreo constante del agua que sirve la agencia, para evitar problemas de enfermedades.

“En el año nosotros realizamos cerca de 200,000 muestras para diferentes posibles contaminantes. En las muestras de bacteriología tenemos un 99% de cumplimiento... así que nuestra agua es segura en cuanto a microorganismos patógenos se refiere”, dijo López.

No le gusta la playa

Mientras, Deseda explicó que la bacteria del cólera puede vivir en cuerpos de agua dulce o en los estuarios donde el agua dulce y la salada se combinan.

Sin embargo, destacó que, para poderse contaminar, una persona debe beber una cantidad considerable de esa agua y la misma debe tener una concentración considerable: “Debe haber exposición continua, por lo que si te salpica agua contaminada en la boca no quiere decir que te va a dar la enfermedad”.

En las playas, según Deseda, la contaminación no es probable porque la sal debe matar la bacteria.

En las piscinas los niveles de cloro deberían matar las bacterias, pero López enfatizó que sobre todo en los meses de calor hay que verificarlos en varios momentos del día.

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