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Estilos de vida

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11 de febrero de 2013
Mi bienestar
 

Remedios homeopáticos

TRABAJAN CON LA FUERZA VITAL DEL ORGANISMO PARA QUE LA PERSONA ENCUENTRE UN BALANCE Y SANE

 

Por Ileana Delgado Castro / idelgado@elnuevodia.com

Una hernia en los discos lumbares y el nervio ciático pinchado fue el diagnóstico médico que, hace dos años y medio, mantuvo a Andrea Sierra en cama por cerca de un año, sin que ningún tratamiento de la medicina tradicional la pudiera aliviar.

“Tenía tanto dolor que no me podía levantar de la cama y hasta necesitaba ayuda para bañarme”, recuerda la joven, quien en ese momento tenía 29 años.

Fue una época, agrega, en que visitó a varios médicos y renombrados especialistas, se hizo los exámenes correspondientes, siguió las recomendaciones médicas, se hizo bloqueos y siguió al pie de la letra las terapias que le recetaban. Pero nada resultaba. El dolor era paralizante.

“En la desesperación, hasta le pedí al neurocirujano que me operara. Pero él me dijo que la cirugía no me iba a resolver el problema, además de que era una operación que tenía riesgos”, cuenta Andrea.

Fue así como, finalmente, recurrió a un tratamiento homeopático que le prescribió el doctor Efraín Rodríguez Malavé, médico naturopático y especialista en homeopatía clásica.

“Empecé a usar la homeopatía y en dos semanas ya estaba trabajando y libre de dolor”, afirma la joven.

Andrea, de hecho, es una de los muchos pacientes que trata el doctor Rodríguez y que, según dice, se han curado de diferentes dolencias que la medicina tradicional no ha logrado aliviar o tratar eficazmente. Desde asma, alergias crónicas y problemas estomacales, hasta déficit de atención e hiperactividad, ansiedad y depresión, entre muchas otras dolencias.

Sin embargo, el especialista destaca en su blog (http://lamedicinanaturalpr.com) que la homeopatía es una de las terapias alternativas menos conocidas por los puertorriqueños. Esto a pesar de que fue una de las prácticas médicas más comunes desde el siglo XVIII hasta principios del XX.

“La homeopatía es una especialidad dentro de la medicina naturopática que estimula las fuerzas y mecanismos curativos que tiene el organismo para autobalancearse y autocorregirse”, explica Rodríguez, quien también es profesor de homeopatía y filosofía de la medicina naturopática en la Universidad del Turabo, la única institución que ofrece un grado doctoral en medicina naturopática en Puerto Rico.

Sin embargo, también se debe ser muy cauteloso porque hay muchas personas aprovechándose y vendiendo productos que realmente no tienen ningún efecto sobre el organismo, advierte el médico de familia Jaime Claudio.

“Hay uno que otro estudio con buen diseño y buen control que han probado que un remedio homeopático es efectivo para lo que trata”, acepta Claudio, aunque rápidamente resalta que “la premisa de la homeopatía es muy difícil de tragar”.

“Se basa en la dilución prácticamente infinita de concentraciones moleculares, que mientras más diluye el remedio más potente se vuelve porque según dicen, se queda la esencia, que es como una energía vibratoria. Pero eso nunca se ha podido probar”, agrega el médico e investigador.

Y aunque dice que no hace una refutación absoluta (de la eficacia de la homeopatía), le parece extremadamente improbable que haya un mecanismo biológico real, más allá de un efecto placebo.

“La homeopatía se ha promovido mucho por la necesidad de la gente de tener algo seguro. Pero claro que es segura... no hay ningún ingrediente real”, agrega Claudio.

Medicina energética

No obstante, según explica el doctor Rodríguez, se trata de una ciencia formal que fue investigada originalmente por el médico alemán, farmacólogo y patólogo, Samuel Christian Frederik Hahnemann en el siglo XVIII.

Fue ese investigador el que propuso que la enfermedad no es simplemente un conjunto de síntomas físicos o mentales que incomodan más o menos al paciente, sino que se trata de un desequilibrio de su energía vital central.

Así lo expone la doctora en naturopatía Brooke Leason, quien destaca que es de las primeras medicinas que se han utilizado.

“Es una medicina energética que se basa en la ley de las similitudes. El concepto detrás de eso es que el remedio, ya sea de planta, mineral o animal, trata un síntoma que, naturalmente, produciría otro parecido”, explica Leason.

Quiere decir que un remedio que produce un síntoma “x” en una persona saludable, invariablemente curará a una persona enferma que esté experimentando el mismo síntoma. Ese descubrimiento, de hecho, ha sido probado y comprobado por millones de homeópatas desde los tiempos de Hahnemann, sostiene Leason.

El doctor Rodríguez amplía: “Yo uso una analogía que, aunque no es perfecta, da una idea; es como la vacuna, una sustancia inerte bien diluida que se pone en el cuerpo para causar una reacción en el sistema inmune. El homeopático es más o menos lo mismo, lo que pasa es que no solo causa una reacción en el sistema inmunológico, puede ser también a nivel circulatorio o nervioso. Pero siempre usando esa misma capacidad del cuerpo a reaccionar a una sustancia”.

Y pone el ejemplo del efecto que puede tener una planta venenosa que, si se ingiere produce una serie de síntomas, como hinchazón de la garganta o causa problemas estomacales.

“Pero cuando utilizas esa misma planta en pequeñas concentraciones te cura esos mismos síntomas. El principio es que lo que en grandes concentraciones te hace daño, en niveles ínfimos te cura”, agrega Rodríguez.

De la misma forma, sostiene Leason, la homeopatía considera que la enfermedad no es más que un desequilibrio en la energía o fuerza vital de la persona. También considera que cada paciente manifiesta un cuadro de enfermedad único, consistente en el patrón de desviación de su energía vital, que se expresa en los diferentes planos de su ser: en síntomas físicos concretos, tendencias a ciertas enfermedades, obsesiones mentales, sueños repetitivos, miedos, sensaciones extrañas, etc.

“La idea es que trabaja con la fuerza vital del organismo para ayudar a que el propio cuerpo encuentre un balance y sane. Pero no son solo síntomas físicos los que puede curar; también pueden ser emocionales y mentales”, afirma la doctora Leason.

En contraste, la medicina tradicional trabaja de una manera opuesta. Su enfoque gira en mitigar o aliviar síntomas. Mientras que en la homeopatía, los síntomas son el esfuerzo natural del organismo para defender y sanarse a sí mismo. Por lo tanto, la represión de los síntomas, sin atender la raíz del problema, reprime las respuestas del cuerpo a su mejoría.

Sin embargo, ambos médicos naturopáticos coinciden en que la homeopatía se puede integrar a la medicina convencional. Por ejemplo, en el caso de personas con cáncer, ayuda a fortalecer el sistema inmunológico. Además de paliar los efectos secundarios del tratamiento de quimioterapia. No obstante, no reemplaza la quimioterapia o radioterapia.

Algo muy importante también, recuerda Rodríguez, es que el tratamiento con medicamentos homeopáticos es mucho más económico. “El remedio más caro cuesta unos $15, que es lo mismo que costaba hace 20 años”, agrega.

El arte de la dilución

Cuando se habla de dilución en los remedios homeopáticos, no es diluir por diluir, afirma el doctor Rodríguez. La clave está en los procedimientos que se llevan a cabo entre esas diluciones.

De hecho, explica que se trata de una serie de potenciación de partículas y de agitaciones que contribuyen a que los medicamentos homeopáticos siempre funcionen. Por otra parte, la dilución es lo que evita los efectos secundarios que pueden tener algunas sustancias y evita también la interacción con otras drogas o medicamentos.

El protocolo es que se da un medicamento homeopático y, dependiendo de la dolencia, se prescribe tomarlo dos, tres o más veces al día por cerca de diez días, por ejemplo.

“Si es una enfermedad crónica, como las que trato aquí, a lo mejor tienes que tomarlo por tres meses o más. Cada persona es distinta. Por eso el homeopático que se vende over the counter es para condiciones menores y no es tan eficaz, como el que se prescribe en la oficina del médico naturopático”, agrega Rodríguez.

Medicamentos y sus usos

Algunas de las medicinas homeopáticas más conocidas y una breve descripción de sus efectos:

• Arnica Montana: tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas y es recomendada en casos de contusiones, desgarros y distensiones musculares, hematomas, luxaciones y artritis reumatoide entre otros usos.

• Oscillococcinum: para tratar síntomas del catarro o influenza.

• Apis Mellifica: se utiliza para aliviar dolores, inflamación por mordida de insectos, alergias y catarro, entre otras aplicaciones.

• Sulfuricum acidum; funciona como antiácido y calmante de dolor de estómago, reflujo y erupciones de la piel.

• Baryta Carb: para la inflamación y dolor de garganta.

• Nux Vomica: para el tratamiento de náusea y problemas del estómago.

• Sticta pulmonaria: Se usa en el tratamiento de infecciones respiratorias agudas.

• Staphysagria: remedio utilizado en urología, dermatología y oftalmología.

• Serum anticolibacillaire: para el tratamiento de las infecciones urinarias y la cistitis.

Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

Lo que trata

Algunas de las enfermedades que se tratan con homeopatía:

• Dolores crónicos -desde artritis y fibromialgia, por ejemplo, hasta migraña y dolores de cabeza.

• Afecciones respiratorias, como el asma y la sinusitis

• Enfermedades estomacales

• Infecciones recurrentes del oído y de garganta

• Alergias

• Trastornos ginecológicos

• Alteraciones dermatológicas: eccemas, urticarias, acné, herpes

• Ansiedad y angustia

• Depresión

• Anemia

• Déficit de atención e hiperactividad

Algo de historia

El médico alemán Samuel Hahnemann fundó y descubrió la homeopatía a finales del siglo XVIII, cuando enumeró los principios fundamentales en su libro titulado Organon.

El principio consiste en que toda enfermedad tiene signos y síntomas susceptibles de ser mimetizados por la administración de un remedio homeopático. Y se basa en que un paciente no puede presentar síntomas iguales en la misma intensidad en su organismo, es por ello que la administración del remedio homeopático (que produjo el mismo conjunto sintomático en individuos sanos) desplazará a la enfermedad.

El origen de la dosis mínima proviene de las investigaciones de Hahnemann el cual inicialmente experimentó con la corteza del árbol de la china que Hahnemann ingirió y le causaron síntomas semejantes a la malaria. Y al aplicarlo a pacientes con cuadros “maláricos” encontró que los pacientes se agravaban, por lo que decidió diluir la sustancia medicinal.

Fue como comprobó que a partir de diluir y agitar la sustancia medicinal, mejoraba el enfermo. Grupos de investigación GIRI (Groupe Internationale de Recherches Infinitisimales) han demostrado el efecto de las altas diluciones.

Fuente: Recopilado por El Nuevo Día

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