Se luce durante su participación en la serie de televisión “Glee”
Por Marcos Billy Guzmán / Especial El Nuevo Día
Etiquetar de cursi la aparición de Ricky Martin anoche en “Glee” sería injusto. En ello consiste el éxito de la serie que Fox ha mantenido exitosa desde el 2009.
Ricky Martin derrochó lo que es Ricky Martin en el episodio “The Spanish Teacher”. Como sacado de un anuncio de concienciación social, el astro boricua apostó a su sensualidad y, mediante las reacciones que causaba, desató comicidad. Con esto a su favor -además de una alta dosis de carisma- despuntó más mientras bailaba y cantaba que cuando actuaba.
Tras una patética interpretación de “La cucaracha”, el programa inició con Will Schuester (Matthew Morrison) siendo criticado por no dominar el español, a pesar de “enseñar” ese idioma. He aquí una crítica al sistema escolar.
No obstante, dispuesto a mantener su trabajo, acude a una clase con David Martínez, que el astro boricua encarna como un exmodelo para anuncios dentales que anhela hacer una diferencia en la juventud.
Entre cosa y cosa, el personaje del vocalista llega a la escuela de la serie para ayudar y, de inmediato, los alumnos -hombres y mujeres- quedan hipnotizados ante su belleza y perlada dentadura.
Entonces, aunque subrayando que cantar no es lo suyo (¡sobre todo!), pasa a doblar “Soy sexy y lo sabes”, una versión bilingüe del éxito de LMFAO. Así persuade a los alumnos a aprender español a través de la música, provocando que Schuester deba probar su “honor” ante Ricky Martin. Si de ser “caliente” se trataba, de más está decir quién ganó.
Cabe destacar que el episodio raya en muchos estereotipos de la comunidad hispana. Sin embargo, a la misma vez, fue efectiva al burlarse de esos mismos prejuicios, como cuando el personaje de Ricky Martin -a pesar de tener un acento “neutro” increíble- confiesa haber sido criado en Ohio por padres chilenos.
En el episodio, que integra canciones de Enrique Iglesias y Madonna, Nene Leakes, miembro del reality “The Real Housewives of Atlanta”, le hace competencia a Sue Sylvester (Jane Lynch). Ella ha decidido que quiere tener un hijo por inseminación artificial. Y aunque se da a entender que Ricky podría ser ese donador, la posibilidad queda descartada.
Finalmente, los estudiantes aprenden con Ricky que sin pasión, el éxito es imposible.