La Enoteca de Ballester se consolida como espacio para disfrutar la cultura vinícola
Por Maribella Martínez Bousquet / www.sal.pr
Discreto, más bien casi escondido en el pueblo de Cataño hay un rincón donde se puede disfrutar uno de los mejores placeres de la vida: tomar buen vino. La Enoteca de Ballester Hermanos es ese lugar que se ha convertido en punto de referencia donde conviven excelentes casas productoras vinícolas y una selección de sobre 500 etiquetas, cada una con una historia que contar.
La Enoteca empezó a convertirse en realidad en 2003, pero el camino para lograr lo que es hoy comenzó a trazarse desde 1926, cuando Ballester Hermanos emprendió la tarea de traer vinos a Puerto Rico, siendo Marqués de Riscal de la Rioja en España el primero que llegó a su porfolio.
Para los años 50, comenzaron a traer lo que hoy se cataloga como una de las referencias más importantes del mundo, el Vega Sicilia, y para los 70 trajeron a la Isla a Concha y Toro, considerada la mejor bodega de Chile y una de las diez más importantes del mundo.
Al llegar a la presidencia Alejandro Ballester, quien representa la cuarta generación que está al mando de esta empresa familiar, inició el deseo de tener un rincón en donde tener no solamente toda la variedad de vinos que representa la compañía, sino que ésta fuera cercana al público y así resaltar la divulgación de la cultura enológica.
En 2003, La Enoteca se convirtió en un rincón donde, además de vender vinos, se brindan cursos y talleres. Hoy, ofrece sobre 500 etiquetas y una selección fundamentada principalmente en vinos españoles.
“Nos caracterizamos por tener las referencias más importantes de vinos de España como Ribera del Duero, Rioja, Vega Sicilia, Mauro, Palacio de Fefiñanes. Tenemos también vinos de Chile, como la bodega Concha y Toro, y la bodega Lapostolle; de Argentina, bodegas Norton; de California, la bodega Beringer que data del 1876; y de Francia, los vinos espumosos Moet Chandon. Contar con bodegas de más de cien años de establecidas y que son una referencia en cuanto a calidad es un privilegio. Nos distingue la calidad. Nuestro trabajo no es solo la búsqueda de la mejor bodega, sino desarrollar las marcas”, destaca Pedro Alvarado, sommelier de La Enoteca de Ballester Hermanos.
Pedro llegó a la empresa en 2002, cuando La Enoteca ya estaba en construcción. Para ese entonces, Alejandro Ballester quería traer una persona experta en vinos y la encontró en Pedro. “Desde el momento en que llegué a la empresa, estuvo el compromiso de seguir dándome las herramientas para que siguiera creciendo en la parte de la educación”, indica el sommelier, quien ha viajado a Chile, España, Argentina, California y Francia para tomar talleres intensivos con equipos de enólogos y ha recibido certificaciones como enólogo técnico de la AC Enoconsult, empresa española que se dedica a la certificación del personal que trabaja en bodegas y de la Wine Spirit Education Trust.
“De vinos no sé nada; soy el mejor estudiante. Mi mayor reto es convertirme en Master of Wine. Quiero seguir transmitiendo esa pasión. El vino no es un producto para consumirlo sólo las personas pudientes. El mejor vino no es el más caro, es el más que te guste. Pero de ese vino que te guste, también debes aprender y que hay ocasiones para uno blanco o uno tinto para así lograr un excelente maridaje”, explica.