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Estilos de vida

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11 de marzo de 2013
Mi bienestar
 

Saca tu porrista interno

Automotivarte es necesario para lograr lo que te propones

 

Por Camile Roldán Soto / croldan@elnuevodia.com

D igamos que no todos los días hay ganas. Ganas de levantarte a la hora que es, de pasar el día en el trabajo, de cumplir con ese compromiso pendiente. Es entonces cuando puede funcionar la automotivación.

El concepto se explica por sí mismo. Implica sacar el porrista interno. Ese que casi grita a tu oído: ¡levántate, trabaja, ve a tu cita!.

Con mayor o menor frecuencia, todo el mundo precisa de su porrista. El detalle es que para algunos encontrarlo resulta en misión difícil. Es como si el susodicho jugara a esconder.

¿Qué hacer entonces?

La doctora María de los Ángeles Olivencia, coach ejecutiva y sicóloga clínica, asegura que hay formas de llegar al escondite y sacar al porrista.

Explica la experta en desarrollo organizacional que esta destreza forma parte de la personalidad. Ahora bien, recibe mucha influencia de la educación recibida, las experiencias vividas y también puede desarrollarse a conciencia.

Tu plan de acción

Para motivarte, el dominio propio es fundamental. Es saber reconocer tus fortalezas para sacarles el máximo y entender tus debilidades con el propósito de trabajar más duro cuando amenacen con hacerte quedar mal.

Olivencia identifica la creencia de que “es el otro quien tiene que motivarme” como un gran obstáculo de la automotivación. Este modo de pensar es contrario a aceptar responsabilidad por tus acciones. Definitivamente, es más fácil culpar a los demás. Solo que a la larga, te dejará estancado. El porrista nunca saldrá.

Tampoco ayuda a lograr lo que quieres el fomentar creencias limitantes sobre ti mismo.

“Es decir: no puedo, no soy suficiente, eso es muy difícil. O también dejar que las excusas de otros sean nuestras excusas, cuando nos dicen que no podemos o cuando dudan de nosotros”, apunta la sicóloga.

Recomienda acallar esas voces dejando que el porrista haga su trabajo y te ayude a mantenerte enfocado en la meta.

Si, por ejemplo, vas para una entrevista de trabajo, comienza desde antes a proyectarte de forma positiva. Ensaya tu forma de hablar, tu vestimenta, visualízate sonriente y en control de la situación.

Y es que, recuerda Olivencia, todo el tiempo hacemos este tipo de transacciones. Constantemente decidimos si abordamos las responsabilidades con voluntad de cumplirlas o con actitud derrotista.

“Hay que visualizar la meta”, aconseja la coach.

Apunta que muchas personas convierten experiencias duras en excusas para no avanzar en la vida. Entonces, observan la meta, pero se cancelan a sí mismos aún antes de empezar a trabajar hacia ella.

Por ejemplo, alguien que fue castigado con violencia en la niñez puede que defienda ese modo de actuar con el argumento de que eso fue lo que aprendió, aún cuando la actitud sea un obstáculo en sus relaciones.

Evitar esta conducta tiene como requisito perdonarte a ti mismo cuando has errado y perdonar a otros que te han dañado.

Sólo así dejarás esa experiencia en el pasado, sabrás actuar diferente y evitarás que ese recuerdo negativo se convierta en tu referencia para actuar. Entonces el porrista no se esconderá.

Claves para mantenerte motivado

•Descubre qué te apasiona y en torno a esa pasión establece tus metas. Si no puedes descubrirlo por ti mismo, busca ayuda, lee, infórmate o acude a un coach profesional.

•Identifica cuáles son las barreras, excusas o creencias que te limitan. Por ejemplo, si siempre llegas tarde, pregúntate por qué. Si contestas con sinceridad encontrarás la respuesta. Es probable que quieras que tu llegada pase desapercibida, entre otras razones.

•Cancela el “yo soy así”. La realidad es que eres como decidas ser porque cualquier conducta se puede cambiar o, al menos, modificar. El común “yo soy así” es una camisa de fuerza auto impuesta que sirve de excusa cuando no quieres enfrentar el cambio.

•Asume responsabilidad por tus acciones y comportamientos, sobre todo, cuando se trata de animarte a hacer las cosas.

•Reconoce el valor de lo que haces.

•Perdona y perdónate a tí mismo. Deja de usar los golpes del pasado como excusa para progresar en el presente.

Fuente: Dra. María de los Ángeles .

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