A dos horas de Madrid es posiblemente, la ciudad de mayores atractivos arquitectónicos de España
Por Igor Galo / Especial para De Viaje
La mejor forma de comenzar a conocer Salamanca es arrancando de su Plaza Mayor. Y no solo porque es en donde está la oficina de turismo, donde se ofrece información, mapas y rutas guiadas. La plaza es uno de los mejores ejemplos del barroco español, y sigue siendo el centro civil de la ciudad, siempre repleta de lugareños y terrazas donde conocer, no solo la historia y monumentos de Castilla, sino la forma de vivir de sus gentes.
Salamanca pasa por ser una de las pocas ciudades de Europa que conserva dos catedrales ya que, en su momento, sus autoridades decidieron construir la “nueva” del siglo XVI, integrando la vieja en su interior. La catedral nueva, de estilo gótico, es conocida porque en su última renovación -siguiendo la tradición de incluir algo nuevo en cada restauración- en el 1992 se incluyó en su Puerta de Ramos una figura de un astronauta entre la imaginería gótica de hace cinco siglos.
Catedrales y Universidades

Desde dentro de la catedral nueva se puede acceder a la “catedral vieja”, de estilo románico, levantada en el siglo XII. Tiene el retablo más importante del siglo XV y un museo catedralicio de pintura relevante. En el complejo de las catedrales se puede visitar la exposición “Ieronimus”, desde la cual se puede subir también a las torres de la catedral, que son el elemento más característicos del “skyline” salmantino y desde donde se divisa toda la ciudad y grandes extensiones de Castilla.
Muy cerca de las catedrales se encuentra la otra gran institución que dio a Salamanca un lugar en el mundo, su universidad. Fundada en 1218, su fachada es toda una historia en relieve. Y entre las cientos de figuras que la integran, una minúscula rana se ha convertido en la más famosa y buscada por todos los visitantes, ya que quien no la ve tendrá que luchar con malos augurios.
La universidad, que aun funciona como tal, se puede visitar por dentro. Al igual que los Patios de la Escuela Menores, situada a pocos metros de la fachada principal de la Universidad, donde destaca sobre todo el “Cielo de Salamanca”, una bóveda pintada en el siglo XV con una técnica increíble que parece emanar luz.
Del famoso entramado universitario de la ciudad, también es posible visitar el Colegio Mayor Arzobispo Fonseca, levantado en 1527, con su portada y su grandioso patio renacentista, así como el destacado retablo de su capilla.
Pero hoy día hay dos universidades de prestigio en esta ciudad de menos de 200,000 habitantes. La otra es la Universidad Pontificia de Salamanca, también accesible para los turistas, y cuya construcción se inició en el siglo XVII aunque fue una sede jesuítica hasta hace poco tiempo. Hoy sus torres, las Torres de la Clerecia, se pueden visitar durante los fines de semana, y por las noches durante el verano, para disfrutar una vista panorámica de casi toda la ciudad.
Frente a esta universidad se encuentra la Casa de las Conchas, también del siglo XVI, donde según cuenta la leyenda se esconde una onza de oro debajo de una de conchas que adornan su fachada. Su patio interior es un ejemplo maestro de arquitectura civil del siglo XVI y hoy es sede de múltiples actos culturales.
En esta ciudad donde religión y ciencia han convivido durante siglos, hay otros dos monumentos religiosos destacables. Uno es el Convento de los dominicos, San Esteban, abierto al público y que es una muestra de arquitectura de varios siglos diferentes, y en otro punto de la ciudad, cerca de la Catedral nueva. El otro la llamada Cueva de Salamanca, antigua torre de Villena.
Un punto también religioso, pero relacionado con la magia negra. Cuenta la leyenda que el diablo, en forma de sacerdote, buscó siete alumnos a los que enseñó durante siete años con la condición que de que al final uno debería quedarse para siempre en ese lugar, y fue el Duque de Villena.
Enclaves con encanto

Más allá de la Salamanca clásica, es decir, la relacionada con la Edad Media y el Reino de Castilla, la ciudad alberga otros puntos de interés. Como el Museo de Art Noveau, de principio del siglo XX y que supone un choque estético brutal con la ciudad, y es testigo de la llegada de la nuevas corrientes europeas a España a principios del siglo pasado.
Otro museo interesante es la Casa Museo de Don Miguel de Unamuno, que fue rector de la universidad, o el Centro para la Memoria histórica que alberga una exposición permanente de la masonería y documentos recientes de la historia de este país, incluyendo la guerra civil. Otra ilustre de la ciudad, santa Teresa de Jesús, también tiene su museo. Está ubicado en el Convento de San José, cerca de la plaza mayor de la ciudad, cuya entrada y visita es gratuita.
El puente romano, sobre el río Tormes y que aún sigue utilizándose, y el jardín vecino de “Calixto” y “Melibea”, sobre la murallas al frente del río, donde se desarrolla alguna de las trama de la famosa obra literaria “La Celestina”, son otros enclaves especiales de Salamanca.
Sabores y Olores

La provincia de Salamanca es mundialmente conocida por su producción de alimentos gourmet. Entre todos ellos destaca el jamón de Guijuelo, que alcanza precios altísimos en Europa, pero que en las principales calles de la capital se puede comprar a un precio accesible. Los interesados en conocer la región y fabricación de estos embutidos pueden visitar la comarca donde se produce, situada a 40 minutos en coche (www.rutaguijuelo.com). No solo el jamón, el resto de productos ibéricos (chorizos o lomos) de Salamanca son puntuados muy alto en cualquier encuentro gastronómico.
También sus vinos, los Ribera del Duero, son muy conocidos rivalizando cada vez más con los Rioja. Varias bodegas ofrecen visitas ocasionales a sus instalaciones.
La miel o la mielada de color negro al estar fabricada no por polen sino a partir de lo que las abejas recolectan de pinos, y el queso componen el cuarteto de la gastronomía local. El queso de la región de Arribes, al norte de la provincia, es famoso por su sabor un poco picante. Sin olvidarse de la carne de Morucha (http://www.carnedemoruchadesalamanca.org/), una raza de vaca típica de la provincia, que también es conocida por ser lugar de cría de toros de lidia.
Se puede visitar los lugares de producción de cualquiera de estos productos, aunque para el viajero con prisa en el mismo casco histórico de Salamanca varias tiendas delicatessen ofrecen los mejores productos para llevar.
La mejor opción será, siempre, probarlos antes en restaurantes locales. La asociación de hostelería de Salamanca ofrece menús turísticos de entre 10 y 40 euros en doce locales de la zona histórica. El Don Mauro y Arcadia, cuyos menús cuesta 40 euros por persona, ofrecen todos los productos de calidad locales.
En el resto de la provincia

Pero Salamanca no solo da nombre a la ciudad, sino a la provincia que la contiene. Un territorio muy diverso delimitado por el río Duero al norte y la Sierra de Bejar al sur, que ofrece para los afortunados de disponer más días en estas tierras, muchas alternativas.
• Al norte está el Parque de Arribes del Duero, donde es posible practicar piragüismo en el embalse de Aldeadávila e incluso realizar un crucero interior entre moles graníticas de 400 metros por uno de los ríos más caudalosos de España. (www.corazondelasarribes.com)
• Hacia la frontera con Portugal, Ciudad Rodrigo es una visita interesante por sus murallas y arquitectura medieval así como por las aldeas de sus alrededores y la sierra de Gata.
• Al sur de la provincia, otra Sierra, la de Bejar, en torno a la ciudad del mismo nombre ofrece también muestras aun en pie de aquellas tierras llenas de castillos y murallas que dieron el nombre de “Castilla” al centro de España.
Debes saber

• La Salamanca Card, a la venta en la oficina de turismo situada en la plaza mayor, ofrece por 24 euros, entrada gratuita a los principales museos y lugares de la ciudad. Los titulares de la tarjeta, que tiene 48 horas de validez, también pueden utilizar de forma gratuita el servicio de audio guía para visitar la ciudad de forma individual pero guiada. Este servicio cuesta, para quien no posee la Salamanca Card, 14 euros por lo que esta tarjeta es totalmente recomendable. El coste de las entradas a cada monumento suele rondar los 4 euros.
• Room Mate Vega. El hotel, de la cadena Room Mate, está situado a una manzana de la Plaza Mayor y a 5 minutos de todos los monumentos de la ciudad. Su estilo moderno y colorista es, además, un contrapunto con el carácter histórico de la ciudad. Las tarifas completa incluyen desayuno buffet hasta las 12 del mediodía y disponen de parking para viajeros en coche.