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11 de agosto de 2012
Puerto Rico Hoy
 

Se acumula la prueba contra Pablo Casellas

Evidencia hace desmoronar su versión sobre la violenta muerte de su esposa

 

Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com

La evidencia pericial, los análisis de sangre y testimonios recibidos en los últimos días por los agentes que investigan el asesinato de la ejecutiva Carmen Paredes le han hecho creer que son falsas las declaraciones sobre el crimen que dio su viudo, Pablo Casellas Toro, y están confiados de que podrán someter una acusación de asesinato en su contra, informaron fuentes vinculadas al proceso a El Nuevo Día.

Según dos fuentes consultadas por separado, a medida en que se juntan las piezas de evidencia encontradas aquí y allá, y se juntan más testimonios, se ha ido desmoronando la versión de Casellas Toro sobre los hechos ocurridos el 14 de julio en la casa de la pareja en la urbanización Tierralta III, en Guaynabo. Él ha declarado que llegó a la casa a eso de las 9:40 de la mañana tras visitar a su padre, el juez federal Salvador Casellas, vio a un hombre salir de la residencia, entró, buscó sus armas y después salió a dispararle sin alcanzarlo, antes de volver a entrar y toparse con el cadáver baleado de su esposa.

Según esta versión de Casellas Toro, su esposa habría sido asesinada en el área de la piscina momentos antes que él llegara, debido a que el presunto asesino todavía estaba en el lugar.

Pero, desde el primer momento, a los agentes les llamó la atención unas marcas en las piernas del cadáver de la mujer que indicaban que podría haber muerto mucho antes del momento en que Casellas Toro dice que llegó.

La autopsia de la mujer, según las fuentes, permite concluir que esta en realidad murió cerca de las 8:30 de la mañana, es decir, más de una hora antes de los hechos descritos en la declaración inicial de Casellas Toro.

Pero, según varias fuentes ligadas a la investigación, los vídeos de seguridad de la urbanización muestran que él salió de su casa a eso de las 9:14 de la mañana, para regresar cerca de 26 minutos después. Es decir, si es cierto que Paredes murió cerca de las 8:30 de la mañana, Casellas Toro seguramente estaba en la casa.

Según las fuentes, el juez Casellas declaró que su hijo lo visitó esa mañana, en un periodo de tiempo que presuntamente coincide con el momento en que él salió de la urbanización a las 9:14 y cuando regresó 26 minutos después.

Otras piezas de evidencia que le complican el panorama a Casellas Toro es que peritos del Instituto de Ciencias Forenses encontraron en la casa rastros de sangre de la mujer en lugares que no son donde apareció muerta, lo que parece indicar que fue asesinada en un sitio y su cadáver movido a donde Casellas Toro dice que la encontró, según las fuentes. Los rastros de sangre fueron encontrados mediante una técnica que permite detectar manchas de este tipo aunque hayan sido borradas.

Como piezas de rompecabezas

También se añade a esto que hay testimonios de vecinos que aseguran haber oído detonaciones cerca precisamente de las 8:30. Otros dicen que los disparos fueron más hacia las 9:05 o 9:10 de la mañana. Además, alguien dijo que los ruidos fueron “más bajos, como de construcción”, lo cual sugiere que se pudo haber usado un arma con silenciador contra la mujer.

Los peritos del ICF también encontraron rastros de sangre en el vehículo Mercedes Benz de Casellas Toro y examinan con microscopios la ropa que él dice que tenía puesta aquella mañana para tratar de determinar la interacción que hubo entre él y su esposa el día de los hechos. El carro y la ropa fueron ocupados el sábado pasado en la residencia del juez Casellas.

Ya antes de todo esto se sabía que las balas que segaron la vida de Paredes fueron de un raro calibre que coincide con unas armas que le robaron a Casellas durante un “carjacking” que supuestamente ocurrió el 17 de junio cerca del Club Metropolitano de Tiro, a donde dice que había ido a disparar aunque el sitio estaba cerrado ese domingo, ya que era Día de los Padres.

Las autoridades creen que el móvil del crimen fueron los problemas matrimoniales en la pareja y también buscan una computadora portátil propiedad de la mujer que supuestamente contendría evidencia de este conflicto.

También entrevistaron a las hijas de la pareja -de 15 y 17 años- ninguna de las cuales estaba en la casa en la mañana de los hechos, para ver si estas saben algo de las desavenencias entre sus padres.

Según las fuentes, el equipo legal de Casellas Toro, encabezado por el abogado criminalista Juan Ramón Acevedo, está prácticamente resignado a que el sujeto será acusado por la muerte de su esposa y han dejado de cooperar con la pesquisa. Afirmaron que los esfuerzos de los abogados están concentrados ahora en preparar la defensa.

Sobre el juez Casellas, quien estuvo presente en la escena del crimen mientras la Policía y el ICF investigaban, nadie ha insinuado que haya podido cometer un acto ilegal en relación con el crimen de su nuera. Pero el mismo juez, preocupado por el efecto de esta controversia en su carrera judicial, ha insinuado a sus compañeros que quiere renunciar, según fuentes federales informaron a El Nuevo Día.

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