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30 de septiembre de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Se las ingenian para combatir las altas temperaturas

Abanicos de mano, de baterías, botellas de agua y cervecitas apaciguan el calor

 

Por Daniel Rivera Vargas / daniel.rivera@gfrmedia.com

Las cientos de personas que acostumbran visitar los domingos el Viejo San Juan, tenían ayer una consigna en común: combatir el calor.

Altas temperaturas se han registrado en la Isla por los pasados días y ayer, en la zona histórica de San Juan, familias enteras buscaban la forma de pasar una bonita tarde dominical mientras apaciguaban el calor.

Había de todo: niños comiendo hielo, adultos ingiriendo jugos, refrescos y cervezas; mujeres con abanicos de mano refrescándose y botellas de agua que salían de bultos y carteras. Todos, a la vez, buscando una sombrita para escapar del fuego que caía del cielo.

“El calor hoy está horrible”, dijo Aidalisse Rivera, de 25 años y vendedora de maví residente en Toa Baja. “(El negocio) se ha movido, pero más que por la actividad, es por el calor. Hoy hemos tenido más ventas pero por las temperaturas altas”, expresó mientras atendía turistas y locales en el Paseo La Princesa.

La actividad a la que se refería Rivera era “Puerto Rico me encanta”, un evento que comenzó ayer y que planifica celebrarse todos los últimos domingos de mes en el Viejo San Juan con estaciones gastronómicas, artesanías y espectáculos artísticos.

Unos que se pusieron creativos fueron Carlos Colón, su esposa Gladys Sánchez y su hija, Indra, vecinos de Dorado. El matrimonio se sentó en el suelo del Paseo La Princesa debajo de una sombrilla que nadie había ocupado. Cuando el sol amenazaba con mover la sombra, ellos reacomodaban la sombrilla para mantener su pedazo de piso tibio.

“Esa sombrilla es mía”, dijo sonriendo Sánchez, quien junto a su marido se refrescaba con cerveza.

Según el Servicio Nacional de Meteorología, el termómetro alcanzó ayer los 96 grados Fahrenheit y con ello estableció un nuevo récord de temperatura en la Isla. La marca para un 29 de septiembre era de 94 grados en el 2001.

Mientras, Ana Román, de 68 años, contó que visitó el Paseo La Princesa como hace con frecuencia.

Pero el abanico de mano con estampas de Puerto Rico que agitaba sin parar no era suficiente para enfrentar las altas temperaturas.

“Con botellitas de agua e hidratándome mucho”, dijo la mujer sentada bajo la providencial sombra de un enorme árbol.

Más abajo, la vendedora de camisas Isabel Rosado Figueroa, de 61 años, movía de lado a lado un abaniquito rosado eléctrico.

“Esto (el abanico rosado) es mejor que los abanicos de mano, porque con el movimiento tú haces calor y esto hace su trabajo”, indicó.

Y cuando el calor era tal que no podían con métodos tradicionales, otros intentaban bloquearlo de sus mentes, como Norberto Piñeiro, quien compartía con familiares.

“El calorcito está fuerte, pero es mental”, dijo el recién jubilado residente de Vega Alta, claro está, con la ayuda de cervecitas y agua que sacaba de su neverita.

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