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28 de febrero de 2014
12:00 a.m. Calidad de vida
 

Sentenciadas a muerte las centrales azucareras

No hay políticas públicas, ni planes gubernamentales que garanticen la permanencia de estas históricas estructuras. Fotos y vídeo

Por Gerardo E. Alvarado León/ galvarado@elnuevodia.com

La central Plata, en San Sebastián, está en avanzado deterioro, pero su demolición no ha podido concretarse porque hay un litigio en corte que lo prohíbe, por ahora. (jose.madera@gfrmedia.com)

La falta de protecciones legales efectivas que las reconozca como recursos arqueológicos valiosos, agudizada con la carencia de un plan gubernamental que fomente su conservación, ha sentenciado a muerte a las centrales azucareras -o lo que queda de ellas-, pese a que forman parte de nuestro paisaje, cultura e historia.

Aquellas imponentes estructuras de metal prácticamente han quedado reducidas a chatarra, ya sea por los embates del tiempo o porque son foco de robos y vandalismo. En los peores casos, solo quedan cimientos, almacenes viejos y tanques vacíos.

Y a lo lejos, captando la vista de todos, las altísimas chimeneas luchan por imponerse en señal de lo que fue la principal industria económica y fuente de ingresos en la Isla hasta mediados de siglo pasado: el azúcar.

“Las centrales azucareras se abandonaron una vez se dejó de producir caña. Los equipos se deterioraron bastante porque no hay mantenimiento, aparte de que muchos han sido robados”, declara la secretaria de Agricultura, Myrna Comas, al recordar que la última central en cesar operaciones fue Coloso, en Aguada, en 2002. Previo a eso, la central Roig, en Yabucoa, cesó operaciones en 2000; y la central Mercedita, en Ponce, cerró en 1994.

Sentenciadas a muerte las centrales azucareras

Lo cierto es que Puerto Rico tuvo, al menos, 51 centrales azucareras que para 1947 posicionaron al país en el sexto lugar a nivel mundial en producción de azúcar con poco más de un millón de toneladas, según cuenta el biólogo Jaime Escuedero, retirado de la Estación Experimental Agrícola de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, en su trabajo “Centrales Azucareras de Puerto Rico”.

Hoy día, sin embargo, “ninguna de las centrales se ha podido rehabilitar”, admite Comas, quien agrega que “las centrales están en condiciones deprimentes que requieren atención”.

Un recorrido de El Nuevo Día por las centrales Coloso, Roig, Mercedita, Plata, en San Sebastián; Igualdad, en Mayagüez; y Aguirre, en Salinas, confirma el avanzando estado de deterioro en el que se encuentran.

Lee la historia completa en la edición impresa de El Nuevo Día.

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