La primera testigo fue orientada sobre el delito de perjurio
Por Mariana Cobian / mariana.cobian@gfrmedia.com
La vista preliminar contra Francisco Javier Rosario González y Jerry Rodríguez Ayala, imputados por la llamada masacre de Yabucoa, arrancó hoy con el testimonio de la madre de uno de los occisos y participante de los hechos, a quien tuvieron que orientar sobre la posibilidad de que cometiera perjurio.
Un abogado ajeno al proceso, Pablo Lugo, fue llamado por el juez Santos Ramos Lugo, del Tribunal de Humacao, para que orientara a la testigo Lillian Pérez porque en su declaración jurada decía una cosa y en la vista, decía otra.
La testigo es madre de Esteban "Pirito" Ayala Pérez, quien, según la pesquisa, el 30 de octubre pasado fue con los dos imputados a la urbanización Jaime C. Rodríguez, en Yabucoa, para asesinar a Josué Berríos Andino, mejor conocido como "Mono".
En el parque habían decenas de personas disfrutando de un juego de sóftbol para recaudar fondos para un vecino y el cumpleaños de la sobrina de "Mono", Yaire Camacho Berríos, de diez años.
Allí dispararon a diestra y siniestra, causándole la muerte a las hermanas de Berríos Andino, Jeitza, de 27 años, y Yarelis, de 31, madre de la niña que cumplía años, Yaire Michelle Camacho, quien resultó herida en el rostro. Josué, Orlando Meléndez y Jesús Aponte Eliza también resultaron heridos.
Ayala Pérez fue asesinado cuando el auto Toyota negro en el que viajaba se apagó y los imputados supuestamente huyeron del lugar.
Su madre relató que identificó el cuerpo de su hijo en el Instituto de Ciencias Forenses y destacó que Rosario González, a quien le dice "Javierito", la llamó más tarde para ver si podía quedarse en su casa unos días en lo que se iba de viaje el 2 de noviembre.
La fiscal Nimia Salabarría le preguntaba sobre supuestas manifestaciones que le dijo "Javierito" ese día y que plasmó en la declaración jurada prestada ante la fiscal de distrito Inés Escobales, pero la testigo contestaba que no recordaba haber dicho eso o que no se lo dijo "Javierito", de 21 años.
"Muchas cosas que hay allí que yo sé que no dije", dijo en varias ocasiones Pérez, quien reconoció que firmó el documento, pero alegó que no lo leyó completo ese 22 de noviembre porque estaba cansada y bajo medicamentos desde que murió su hijo. Agregó que estuvo en fiscalía contestando preguntas desde las 8:00 de la mañana hasta las 8:00 de la noche.
La fiscal le preguntaba si "Javierito" le contó que el día de los hechos, "Pirito" sacó la mano y disparó desde el auto, que si era cierto que le dijo que el carro se les apagó y que salió corriendo por un monte.
Pérez se limitaba a contestar: "Yo no le dije eso a la fiscal", "No recuerdo haberle dicho eso", "Le dije a la fiscal Escobales, pero no el dije que Javierito me dijo, sino lo que me enteré en la calle".
Fue entonces que fue orientada por el abogado y llegó a sala diciendo: "No voy a declarar porque si declaro, me incrimino. Invoco la quinta enmienda de la Constitución de Estados Unidos, invoco mi derecho a la no incriminación".
Los fiscales Salabarría y Jaime Perea solicitaron someter la declaración jurada como pieza de evidencia, pero los abogados Ramón Vega y Frank Laboy Blanc se opusieron por entender que no era admisible por ser prueba de referencia.
El magistrado la admitió, pero aclaró que, tras escuchar a que la testigo no recordaba gran parte de su contenido, "el peso que le pueda dar es casi ninguno" y manifestó que "espero que la fiscalía no base el caso en ese documento".
Rodríguez Ayala, de 28 años, se mantuvo lloroso durante la vista, en ocasiones bajando su cabeza para poder secarse las lágrimas con sus manos, que estaban esposadas. El coimputado se mantuvo cabizbajo.
También testificó uno de los heridos, Jesús Aponte Eliza, de 20 años, quien compartía con Yarelis en el parque.
Con la ayuda de bastón y un enorme rosario alrededor de su cuello, el joven testificó que escuchó unas detonaciones cuando iba con la joven y su niña al carro, y corrió hacia ellas. Vio a Yarelis tirada en el suelo y la niña encima de ella. Cuando la cogió y vio que tenía sangre en la cara, pero en eso él cayó inconsciente.
Aponte recibió dos impactos de bala en la espalda y al momento tiene una bala en la espina dorsal y otra en el pulmón derecho. Aún recibe terapias y tuvo que dejar de estudiar.
Sin embargo, no sabe de dónde salieron los disparos e iba de frente hacia la carretera desde donde, supuestamente, dispararon los imputados, pero recibió las heridas en la espalda.
El padre de Yaire, Edgar Camacho, testificó que estaba con su actual pareja en el área de los baños del parque cuando escuchó entre ocho y nueve disparos. Le dijo a su esposa y sus demás hijos que se quedaran en el baño y fue a buscar a su hija, que estaba de rodillas encima de su madre. Al ver que tenía "un roto en ambas mejillas y un diente agarrado por los bracers", la llevó al hospital de Yabucoa. La pequeña -que cumplía 10 años justo ese día- fue transportada en Aeromed hasta el Centro Médico, donde la cosieron y operaron la mandíbula. Destacó que aún recibe tratamiento psicológico y aún necesita implantes de dientes.
La vista preliminar por dos cargos de asesinato en primer grado, cuatro tentativas de asesinato y dos violaciones a la Ley de Armas continúa mañana, viernes.