Información confusa en la que se alegaba que el acusado y el testigo estaban en la misma cárcel obligó a posponer la vista
Por Mariana Cobian / mariana.cobian@gfrmedia.com
Una información confusa provocó que el juez Miguel Fabré Ramírez, del Tribunal de Bayamón, ordenara al Departamento de Corrección a tomar medidas para que separara a Marino Antonio Pérez Félix y al individuo que se alega contrató para matar a su exesposa y quien es el principal testigo en el caso, ya que se informó que ambos estaban presos en la misma institución penal.
Sin embargo, personal de la agencia gubernamental aclaró que los acusados no comparten complejo carcelario. Según informaron, el sicario Alexander "Gringo" Ortiz Díaz está en la sección de máxima seguridad en Ponce desde que fue sentenciado el 10 de noviembre pasado. Pérez Félix, entretanto, estuvo en el complejo de Ponce, pero en la institución 246 anexo, que está separada de máxima seguridad. El viernes pasado, fue trasladado a la cárcel de Bayamón.
En principio, los abogados y la fiscal del caso presentaron su preocupación ante el magistrado al enterarse que tanto el acusado, como Ortiz Díaz, están en la misma prisión en Ponce. El juez ordenó entonces a Corrección "a tomar las medidas necesarias para que estén en instituciones separadas".
Se señaló una vista de estado de los procedimientos para el 14 de agosto, ya que los abogados Manuel Reyes y Alexander Muñoz, y la fiscal Ginny Andreu, no habían completado el descubrimiento de prueba. Los representantes legales solicitaron además la transcripción del juicio contra Ortiz Díaz, quien fue sentenciado a 159 años de cárcel por asesinar a Ileana López del Valle tras supuestamente ser contratado por el hoy acusado.
Según la pesquisa, Pérez Félix le pagó a Ortiz Díaz $10,000 para que asesinara a su expareja y madre de su hijo para evitar pagar pensión.
Ortiz Díaz asesinó a la joven de 28 años de dos balazos frente a su hijo de tres años el 25 de junio de 2010 en su hogar en el barrio Campanilla, en Toa Baja, mientras ella cocinaba.
El hoy convicto es el testigo principal en el caso contra quien supuestamente lo contrato.