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7 de junio de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Qué pasará si degradan el crédito boricua

Un estudio revela el caótico impacto que experimentaría la Isla

 

Por Joanisabel González / joanisabel.gonzalez@elnuevodia.com

El economista Joaquin Villamil, reiteró  que de darse una degradación “al Gobierno se le haría más difícil acceder al mercado de capital y el mercado de bonos chatarra es mucho más caro”.

Una degradación del crédito de Puerto Rico a rango especulativo, podría suponer la pérdida de unos 100,000 empleos, la erosión de $4,600 millones a los inversionistas locales, el aumento del IVU a 18.5% y un colapso de la actividad económica en el orden del 5%.

Si le impresionan las cifras, siéntese y respire profundo porque si Puerto Rico recibe una degradación ahora, el impacto podría ser mucho peor.

Eso dijeron a El Nuevo Día, los economistas Orlando Sotomayor y Joaquín Villamil, al destacar que si la deuda de Puerto Rico llega al grado de chatarra, las consecuencias para cada hogar puertorriqueño serán más graves la pérdida de ahorros, empleos e inversión que han visto tras el inicio de la contracción en el 2006.

Al parecer, la posibilidad de ese escenario terrible ha ganado tanto peso que el Banco Gubernamental de Fomento (BGF) solicitó “actualizar”, con carácter de urgencia, el estudio de dónde salieron las impresionantes cifras.

Se trata del informe “Consecuencias Económicas y Financieras de la Degradación de la Deuda del Gobierno de Puerto Rico por Debajo del Grado de Inversión”, un documento privilegiado al que tuvo acceso El Nuevo Día y que la administración de Luis Fortuño comisionó a Advantage Business Consulting (ABC) en el 2009.

Según las fuentes, el BGF solicitó revisar el estudio la semana pasada con el objetivo de tener una idea más clara del impacto que experimentaría la Isla si la puja entre la Legislatura y el Ejecutivo para cuadrar el presupuesto no permite asegurar al menos $1,490 millones de nuevos ingreso a partir de julio y se produce la degradación.

El Banco Gubernamental de Fomento (BGF) declinó comentar acerca de la existencia del informe al que tuvo acceso El Nuevo Día o si ordenó una revisión al mismo.

Mientras, los economistas Vicente Feliciano y Juan Lara, socios de la firma de análisis económico declinaron, por separado, ofrecer comentarios del tema.

Golpe severo a la economía

De acuerdo con Orlando Sotomayor, catedrático de Economía para la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, una degradación ahora implicará hacer un ajuste más drástico que las propuestas del Ejecutivo para paliar el presupuesto. Entre estas, la ampliación del Impuesto a la Venta y Uso (IVU) en servicios corporativos, las sobretasas a contratistas de Gobierno o personas de alto caudal y la tasa a las primas de seguros.

“Se tendrían que aumentar todavía más las contribuciones o despedir empleados públicos. A su vez, el mayor ajuste echaría un balde de agua fría a una economía que está dando señales muy preocupantes de debilidad desde enero. Se podría esperar más de un año de recesión severa”, dijo Sotomayor.

“Vemos una economía con una fragilidad extraordinaria y una degradación en esas condiciones es todavía peor”, dijo por su parte Joaquín Villamil.

Según el presidente de los directores de Estudios Técnicos, en la actualidad, la economía “está más frágil que en el 2009”.

“Entonces, las proyecciones apuntaban a una recuperación en el 2010 y 2011 y sucedió al revés, se agudizó la contracción. Ahora, la mejor perspectiva es que habrá una contracción nuevamente”, agregó el economista, haciendo referencia a las previsiones de la Junta de Planificación.

“Siempre he pensado que se ha dado a las casas acreditadoras más importancia de lo que se debiera, pero la realidad, es que tienen un poder extraordinario de afectar el crédito. Y en este momento, lo que más necesitan los inversionistas es certeza y eliminar la incertidumbre fiscal en Puerto Rico”, agregó Villamil.

De Muy mal a peor

En el 2009, Puerto Rico recibió su primera advertencia real de degradación cuando las obligaciones generales del Gobierno o GOs se colocaron por primera vez, al borde del grado especulativo.

Entonces, el informe comisionado por el BGF señalaba: “Si se quisiera cerrar el déficit de caja con recortes en la nómina, habría que despedir 60,000 empleados públicos. Si se quisiera cerrar el déficit de caja con un aumento del IVU, habría que subir la tasa a 18.5%, es decir, más de dos veces y media la tasa vigente”.

Según Sotomayor, el problema con una degradación en este momento, es que volvería a zarandear a la gente trabajadora. “Los sueldos reales, ajustados por la inflación, de personas jóvenes y educadas se han reducido 20% desde 2006”, recordó el economista.

“Los eventos y efectos que desencadenaría la degradación a bonos chatarra serían como cuando ocurre un terremoto severo y luego, le siguen varias rondas de choques posteriores”, reza el informe. “Los eventos descritos garantizarían que la depresión por la que atraviesa la economía puertorriqueña se agravaría y se prolongaría por varios años más”.

En síntesis, el informe, ahora bajo revisión, detalla los efectos de una degradación en tres rondas. La primera sería la falta de dinero en el Gobierno y la caída en el valor de los bonos de Puerto Rico.

“Al Gobierno se le haría más difícil acceder al mercado de capital y el mercado de bonos chatarra es mucho más caro”, dijo Villamil.

El segundo efecto sería al sistema financiero local.

Para el 2009, los bonistas locales, las personas con participaciones en fondos mutuos y que cotizaban a planes de retiro como los 401k, habrían perdido $4,600 millones si los bonos de la Isla se hubieran degradado.

Ahora la cifra podría ser más alta si se considera que en cuatro años el Gobierno emitió otros $15,000 millones en deuda y buena parte de esa cifra está manos de inversores puertorriqueños.

“La reducción del valor de los bonos redundaría en una contracción del crédito. Tendríamos intereses más altos deprimiendo el consumo, la inversión y por ende, la actividad económica”, explicó Sotomayor.

Se prepara la banca

Ante la situación, el sector ha decidido prepararse, según el comisionado de Instituciones Financieras, Rafael Blanco.

“La cartera de inversiones de los bancos se ha reducido y ha habido una reducción de valores de Gobierno. El riesgo está bastante controlado”, dijo el Blanco. Agregó que a raíz de la marcada reducción en los activos bancarios –fruto del ciclo económico– no se daría una restricción severa del crédito.

“Aunque esperamos que no suceda, todo el mundo ha hecho las estrategias dirigidas a ese escenario”, explicó.

25% de desempleo

Los impactos más abrumadores, según ABC, se darían a nivel macroeconómico. Ello no es otra cosa que la caída en la inversión tanto pública como privada, la posibilidad de tener una tasa de desempleo de 25%, así como una caída adicional en el ingreso de los puertorriqueños. Todo ello, a su vez, significará menos dinero para los servicios gubernamentales.

“El problema de fondo es la falta de crecimiento económico. En vez de atender los ingredientes del crecimiento, los gobiernos de turno han optado por la solución fácil de tomar dinero prestado”, reiteró Sotomayor.

Así las cosas, Sotomayor cree que el escenario que enfrenta la Isla ahora es mucho más delicado que en el 2009.

“La situación de nuestra economía es equivalente a la de una persona con una grave enfermedad. Los políticos no la llevan al médico porque creen que saben lo que tiene y lo que hace falta. Aplican su cura, pero el paciente se pone peor. Y cada vez, se hace más difícil mantener al paciente vivo hasta las próximas elecciones”, puntualizó.

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