Unas lo aceptan, otras no, pero son muchas las fanáticas en la Isla de la trilogía que comenzó con “Cincuenta sombras de Grey”
Por Tatiana Pérez Rivera / tperez@elnuevodia.com
La miran, está segura que la miran. Peor. Está clarísimo que saben lo que está leyendo. “Tranquila, nadie sabe”, se calma y pasa la página. Aunque quisiera, no puede dejar de leer la novela que está en una de sus abarcadoras descripciones de un encuentro sexual/sadomasoquista entre sus protagonistas. Lee “Cincuenta sombras de Grey” en la oficina de un médico. Tapó la portada que exhibe una corbata gris para no quedar en evidencia. Como muchas mujeres lectoras en estos días, cayó rendida ante la trilogía de E. L. James.
Contagiosa ha resultado la lectura de la trilogía que completan los títulos “Cincuenta sombras más oscuras” y “Cincuenta sombras liberadas”, que desde que se lanzó en español este año ha seducido a los lectores del patio, impulsada por la ola del éxito que ha tenido en inglés; idioma original en que se escribió la serie.
Que si están revueltas las mujeres, que si le han puesto pique a sus sábanas, que si los maridos pasaron la etapa de sorpresa y ahora están contentos, que si ahora buscan información del tema en internet. ¿Qué tema? El sadomasoquismo.
Si el Marqués de Sade, escritor y filósofo francés, lo abordó desde obras que escribió en el siglo XIX como “Justine” o “Las 120 jornadas de Sodoma”, y hasta la descripción de excitación como consecuencia del dolor físico recibido o infligido terminó conociéndose como sadismo tomando su apellido, ¿aún el tema causa revuelo hoy?
“Me devoré la trilogía completa en tres semanas”, acepta Verónica López, de 27 años, “Cuando terminé el primero, no pude esperar a comprar el segundo porque no me podía quedar con la duda de qué sucedía. El segundo y el tercer libro los compré por Kindle. Es que el final del primero logra muy bien su propósito de agarrar al lector”.
López tenía la aplicación de Kindle “hasta en el teléfono” y leía la historia “en el shopping, en la sala de espera del médico y hasta en mi hora de break”.
De 3 en 3
“Se las llevan de tres en tres”, asegura José Paniagua, director del Departamento de Libros de Island Periodicals, distribuidora de los tomos de la trilogía en inglés y en español en algunas cadenas de farmacias y tiendas por departamentos a un costo de $15.95 cada una.
“Semanalmente hacemos las distribuciones y en algunos casos se han tenido que llevar más de diez de cada una de las partes. Empezamos en inglés y desde que salió se han vendido por montones, creo que en español más. No sé por qué el segundo tomo se ha vendido mejor, tiene la portada más directa con el antifaz”, explica Paniagua.
El distribuidor considera que aunque todavía no se atreve a pronosticar que es el título más vendido del año, lleva buen ritmo ya que por varias semanas ocupan los puestos uno, dos y tres en sus listas de más vendidos.
Por eso cuando las lectoras devoran las poco más de 500 páginas que conforman cada libro, incorporan a su vocabulario términos como “sumisas”, “amo”, “contrato”, “límites infranqueables” o hasta “claves de seguridad” como amarillo -usada para disminuir la intensidad de la acción sádica- o rojo para detenerla.
Paco Parés, editor de Publicaciones Borinqueñas, reconoce que “el contenido sexual tiene que estar presente” en una obra porque “es parte de la naturaleza humana”.
Pero el furor que ha provocado la trilogía “no lo puedo entender”. “El sexo es maravilloso, pero el contenido de ese libro ya peca de enfermedad”, subraya Parés.
“Cada cual hace en su vida sexual lo que quiera pero me preocupa que esta lectura caiga en manos de personas que no la comprendan y con la cantidad de violencia de género que tenemos es una locura. Qué pasará si lo lee un jovencito de doce años en pleno desarrollo sexual y con las hormonas trepadas”, cuestiona el editor.
“No todo el mundo puede controlarse y esto puede terminar mal: en agresiones, en divorcio y en algunos casos en la muerte”, insiste Parés, que además alertó sobre el efecto multiplicador que provocará que otros autores aborden el tema del sadomasoquismo en sus novelas.
“Nunca pensé”
Los nunca se deshacen porque el argumento toca botones comunes entre los seres humanos. En primer lugar está Christian Grey, el protagonista que tiene características que seducen a las lectoras: un pasado oscuro, reservado, enigmático e intransigente.
Además está Anastasia Steele, la joven virginal que comparte con las lectoras ese deseo de descifrar el pasado de su hombre y redimirlo.
“Para mí la historia es buenísima porque es atrevida y gráfica, erótica y romántica”, abona Verónica López, “aquí la novedad son las prácticas sadomasoquistas dentro de una historia fresa y un tipo que tiene muchas sombras. A las mujeres nos encantan los hombres complicados. Pude ver mucho de Anastasia Steele en mí. Yo repetiría el libro desde la perspectiva de Christian Grey”.
Sin embargo López, lectora empedernida, opina que “es evidente que E. L. James no es escritora y a veces se queda corta en vocabulario a la hora de desarrollar sus relatos”.
Sofía Pérez, de 37 años, llegó a la trilogía por recomendación de sus compañeras de trabajo. “Como soy romántica y me gusta leer, ya que es mi válvula de escape ante los problemas, me animé. Aunque sé que la puedo conseguir por Kindle, me gusta tener el libro en mis manos y doblar sus páginas”, cuenta Pérez, madre de un adolescente.
Pérez describe la trilogía como “una ‘Bianca’ o ‘Julia’ glorificada”. “Aunque la novela es larga y puede tener una mejor edición, una escritura y sintaxis más correctas, es entretenida. Para las románticas es leer la historia de la chica que logró conquistar a su príncipe azul aunque esconde su secreto: el sadomasoquismo. El encanto radica en el erotismo que sube de tono a medida que la lectura avanza, recrea cada escena con tanto detalle que sientes que eres la protagonista, te vives sus encuentros románticos; imaginas cada escena amorosa y sufres cada desilusión”, comenta la lectora que intercambia su tomo con otras lectoras.
Ante la presión de grupo cedió Soleil Márquez, de 36 años, quien las lee “por curiosidad”, “para salir de la lectura cotidiana”. “Nunca había leído una novela que tratara del sadomasoquismo”, acepta.
Por su parte Laura Vega, de 45 años, las lee “para soñar”. “Tengo 20 años de casada y esta novela me despertó la curiosidad sobre el sadomasoquismo. Pienso que me gustaría probar ser sumisa y ama, pero es algo que hay que hablarlo con la pareja porque hay que tener mucha confianza para que no se le pase la mano. Todo en una relación es saludable siempre que las dos partes estén de acuerdo”, insiste Vega.
Contrario a las novelas rosa, retoma Pérez, el tema del sadomasoquismo, “aquí lo presenta de forma ardiente”. “Para nada te lo muestra como una conducta perversa o pervertida, todo lo contrario. A la protagonista le excita en la mayoría de las ocasiones”, señala sobre la relación sádica.
Hay parodias en programas como Saturday Night Live, clubes de fans, intercambio de libros, chats sobre las tramas. La pólvora sigue esparciéndose, la mecha está más que prendida.
Principio que atrapa
La trama arranca cuando Anastasia Steele debe entrevistar al empresario Christian Grey. La atracción es mutua: él descubre el misterio de la virginal entrevistadora y ella, los gustos sádicos del entrevistado.
Libro 1-Cincuenta sombras de Grey- introduce el tema del sadomasoquismo de forma explícita
Libro 2- Cincuenta sombras más oscuras- se explican los porqués de la personalidad del protagonista
Libro 3- Cincuenta sombras liberadas-trabajan juntos su relación de pareja
¿Y quién es E.L. James?
Otra vez estamos ante una escritora con buena estrella para las venta. Su biografía señala que tras desempeñarse en cargos ejecutivos en la televisión y cuidar de sus dos hijos, cumplió su sueño de escribir con esta trilogía que ha vendido millones de ejemplares, sus derechos de traducción han sido vendidos a cuarenta países y Universal Pictures y Focus Features compraron los derechos cinematográficos.
Sadomasoquismo en la Isla
Se denomina sadomasoquismo el placer que se deriva de actos de crueldad o dominio. Ivelisse Cintrón, especialista en sexualidad humana y terapia de parejas, subraya que estudios realizados en la Isla confirman que la mujer boricua tiene muchísimo más tabú en cuanto a la sexualidad humana. “No se atreve a ir a una sexóloga a educarse porque le enseñaron que su función es parir y si busca ayuda es una depravada”, manifiesta Cintrón.
Con esas bases, considera que la trilogía gusta porque toca el botón de la curiosidad. “Cuando leo esto puedo liberar la mente, pero si no busco información correcta -no ficticia en una novela- se puede aplicar la sexualidad erróneamente. Por lo general se comienza pidiéndole a la pareja que tenga un poco más de fuerza en el acto sexual”, sostiene.
Indica que han proliferado los clubes de sadomasoquismo en el país -doce en el área metro y trece en la zona sur-, integrado por profesionales que manejan sus reuniones con discreción y que disfrutan, por lo general, de ser sometidos. La información y la confianza son fundamentales para asegurarse de que las prácticas sean seguras.
“Porque el sadomasoquismo nubla la sensibilidad humana, así que puedo perder la perspectiva de tiempo y espacio mientras se está complaciendo; no percibe el daño que se está haciendo a la persona que me complace”, dice sobre el uso de collares de perro al cuello, latigazos o bozales, entre otros accesorios típicos de la práctica.
“Puede pasar que después que la persona logra el orgasmo es que se detiene a ver qué ha pasado con la otra persona”, insiste sobre excesos que pueden dañar el físico y, en casos extremos, provocar la muerte.
La sexóloga afirmó que es común ver hombres y mujeres en posiciones de poder o con personalidades dominantes asumir roles de sumisión.