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11 de agosto de 2013
Seguridad
 

Sin Rastro: Se busca a Ryan de Jesús Rosado

El prófugo mató por la espalda a sus víctimas, dejando a sus familias destruidas

 
Antes del doble asesinato, Ryan de Jesús Rosado ya era uno de los más buscados. (Suministrada)

Por Daniel Rivera Vargas / end.drivera2@elnuevodia.com

QUEBRADILLAS - El asesinato de dos jóvenes, precisamente a pasos de la residencia rural de uno de ellos, destruyó a dos familias: una numerosa y oriunda del pueblo donde ocurrieron los crímenes y otra pequeña, que se mudó a la “Ciudad Pirata” pensando que era un pueblo tranquilo.

Los hechos ocurrieron el pasado viernes 5 de julio, durante el fin de semana largo del Día de Independencia de Estados Unidos. A eso de las 4:00 p.m.  Yomar González Muñiz, de 21 años y quien a nivel juvenil representó a Puerto Rico en competencias de baloncesto,  y Kevin Sánchez Pabonnie, de 19 años, fueron tiroteados por la espalda mientras viajaban en un auto por el kilómetro 2.3 de la carretera 480, en Quebradillas. 

Por estos crímenes fue acusado en ausencia Ryan de Jesús Rosado, apodado “Gordo”, de 19 años, y quien figura entre los más buscados por la Policía de Arecibo. Se le impuso una fianza total de $3.5 millones.


Joven Deportista 

 Durante una entrevista en una cancha de baloncesto, familiares y allegados de González Muñiz  mostraron fotos, placas y medallas que testifican su desempeño en ese deporte. El joven fue clave para que su escuela superior Manuel Durán lograra el campeonato de baloncesto entre todas las escuelas superiores públicas, según dijeron.

“Él (González Muñiz) era el mejor, era súper especial en todo el sentido de la  palabra, era el mejor jugador, el mejor amigo, el mejor hermano, el mejor hijo. era un joven extraordinario”, dijo su maestra de educación física, Migdalia Hernández.

La novia lo llora

Keysha Butler, de 21 años y novia por ocho años del asesinado, se aferraba a fotos y medallas de González Muñiz. Aseguró que no llegó más lejos en el baloncesto a causa de sus horarios de trabajo en un restaurante, y contó que como pareja pensaban mudarse  a Nueva York, ciudad en la que la joven estudiante de comunicaciones planifica estudiar actuación. “Quería ir a estudiar allá para ser chef”, dijo la novia.

 Más allá de los trofeos, los familiares también hablaron de la jovialidad y el carisma de González Muñiz, uno de 38 nietos de esta familia oriunda de Quebradillas. 

Le encantaban las chuletas fritas y las hamburguesas llamadas “Burger Ring”, era experto haciendo emparedados  y muy unido a la familia.

“Él nos decía a las primas, ‘te pago 50 chavos para que me rasques el pelo’ para acostarse”, decía riéndose la prima Kristal Cajigas, de 17. 


Explicaron que la madre María Muñiz no acudió a la entrevista porque quedó muy afectada tras el asesinato y que  la abuela, Ramona, está encamada. Los familiares contaron que la mujer todavía relata con nostalgia cómo fue visitada por Yomo el día de su muerte.

 “Abuela, ¿dónde está mi regalo?”, le reclamó el joven a la abuela. Se refería a que ambos cumplían años cerca del día del crimen. “Era el nieto favorito”, dijo la tía Verónica Rodríguez, de 36 años. 

  “Era el bebé de la casa, y sigue siendo el bebé”, dijo Kaylin González, de 25 años , una de tres hermanos y hermanas del joven asesinado.

González contó que el día del crimen su hermano se sentía enfermo, y que por eso no fue a trabajar, pero alguien lo llamó y, como hacía en múltiples ocasiones, salió a darle pon a otras personas. “Esto que sucedió es cuando se está en el sitio equivocado en el lugar menos indicado”, expresó.

 A todo esto, escuchaba desde una esquina, callado y lloroso, Benjamín González, mecánico pensionado de 50 años y padre del joven.

“Yo lo que digo es que como padre de Yomar me arrancaron parte del corazón. Como jugador era muy bueno y como hijo más. El que lo hizo, el tal Gordo, que pague por lo que hizo, a traición los mató”, dijo González.

Una salida breve 

El asesinato ocurrió en la misma carretera, y a menos de dos minutos de distancia, de la casa en la que viven los Sánchez Pabonnie hace dos años, cuando se mudaron desde Barceloneta.

 “Queríamos un pueblo pequeño, más tranquilo”, dijo Rosa Pabonnie, madre del difunto de 38 años.

El papá de Kevin, Rubén Sánchez Díaz, quedó tan afectado por el crimen que está internado en un hospital  psiquiátrico con depresión, aseguró la ama de casa.

“Mi esposo fue el primero en llegar a la escena. Lo sacó del auto, se lo tiró encima,  lo besó y lo abrazó, pero ya mi hijo estaba muerto”, dijo Pabonnie.

 “Esto para mi familia ha sido devastador. Mi esposo no lo supera, un muchacho que está comenzando a vivir, 19 años, que uno quería que echara pa‘lante, tener nietos”, expresó con tristeza.

La madre describió a Kevin como un joven tímido y sin amigos -lo comentó cuando dijo que decidieron cremarlo-, que acababa de conocer al otro joven asesinado pocos días antes del crimen. Añadió que practicó el karate y la natación, que le gustaba el reguetón, que salía poco de su casa y que le faltaba poco para convertirse en  paramédico.

Su hermano Lionel, un técnico de computadoras de 18 años de edad, agregó que a Kevin le encantaba la idea de ser tío -Lionel espera del nacimiento de su primer hijo- y compartía mucho con él, incluyendo jugar vídeojuegos como Mortal Kombat.

 “Me dio el consejo del bien, de no hacer el mal. Estaba contento porque iba a ser tío, tío y padrino del hijo mío. Es el único hermano que está conmigo desde niño. No es fácil levantarse y saber que no me va a volver a hablar. Es injusto que le hayan quitado la vida así. Él estaba tranquilo... mi infancia completa fue con él y, pues, yo deseo hablarle, darle besos, decirle cuánto lo amo”, expresó el adolescente, llorando junto a  su madre.

Llamado a la cooperación

  Pabonnie criticó la labor de la policía en el caso de su hijo  e hizo un llamado a la cooperación ciudadana. 

“Yo quiero que toda la gente que lo ve, porque él se la pasa metido en el residencial Guarionex, que cuando lo vean lo digan, que fueron dos vidas, como pasa todos los días en Puerto Rico, . Él no debe quedarse por la calle riéndose. Hoy es el mío, mañana puede ser otro”, reclamó la madre. 

 Si usted tiene información que conduzca al arresto de De Jesús Rosado puede llamar al 787-878-4000, al 879-0585, al 787-3434-2020 o a la página web www.3432020.com.

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