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Calidad de vida
16 de junio de 2012
1:11 a.m.
 

Soldados boricuas se convierten en ángeles de Guatemala

Como parte de la misión civica-militar Más allá del horizonte

Los soldados construyen escuelas en comunidades remotas del país latinoamericano. (Enviado Especial / José R. Madera)

Por Gerardo Alvarado León / Enviado Especial

Cobán, Guatemala -  En una aldea remota de este país, a la que solo se llega por un camino en tierra, el sargento Gabriel Albelo construía 10 escritorios y varios pupitres en madera de cedro para una escuela que abrirá sus puertas tan pronto como el mes entrante.

El sonido de martillos y taladros interrumpía la tranquilidad matutina en Sarrax-Och, hogar de 1,060 guatemaltecos de origen indígena que en estos días se confunden con los alrededor de 60 soldados boricuas de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos que erigen una escuela y remodelan otra en el lugar.

Albelo, de 27 años y vecino de Barranquitas, era ayudado por la también sargento Francis Hernández, de 23 años y residente en Camuy, quien, además, vela por la seguridad de todos los puertorriqueños.

Ante la mirada curiosa de una veintena de niños, muchos de los cuales ocuparán las nuevas aulas, otros reservistas mezclan cemento, pintan paredes e instalan puertas y ventanas.

La labor de los boricuas es parte de la misión “Más allá del horizonte”, una de tipo cívico-militar que busca establecer alianzas entre la Reserva y países latinoamericanos. El fin  es mejorar la seguridad y la calidad de vida de los lugareños a través de obras humanitarias.


La gente de Sarrax-Och, que no fuma ni bebe alcohol, habla poco español porque su lengua materna es el dialecto poqom. Sin embargo, eso no ha sido impedimento para que algunos aldeanos se hayan convertido en los chefs oficiales de los boricuas.

El ponceño Miguel Velázquez, de 52 años, es el comandante en funciones de los reservistas, que integran las compañías 471 y 603 de ingeniería. En el grupo hay plomeros, electricistas, agrimensores, técnicos de construcción, operadores de equipo pesado y choferes, entre otros expertos.

Aunque para Velázquez esta es su tercera visita a Guatemala -había estado en misiones en 1999 y 2001-, esta tiene un significado especial pues la cantidad de locales que se benefician del esfuerzo  es “mucho más grande” que antes.

“Para mí es un placer trabajar con estas personas, que son hábiles e inteligentes, buenas y amables. Sé que están encantados con nosotros, al igual que nosotros con ellos”, dijo.

Nueva infraestructura

Velázquez explicó que la nueva escuela contará con tres salones amplios, que se suman a los cuatro del plantel en remodelación. Así las cosas, habrá capacidad para  los 230 alumnos, de 7 a 15 años, que integran la matrícula.

Los salones estarán equipados con lámparas y abanicos. Los sistemas eléctrico y de agua también serán nuevos. Las letrinas se remodelarán.

Velázquez, quien lleva 29 años en la Reserva, explicó que, “aunque no es parte del proyecto original”, los puertorriqueños repararán un campo de balompié en la escuela y construirán un área de juegos para los más pequeños, así como una cocina. 

La reparación del campo de balompié está a cargo del sargento Juan Cruz, de 40 años y residente en Cidra, mientras que el diseño y construcción del área de juegos  y la cocina son tarea del sargento Samuel Rivera, de 49 años y vecino de Carolina.

“Esta gente se merece más”

“El proyecto original era terminar la escuela, pero esta gente se merece mucho más”, afirmó Velázquez, al destacar que los boricuas ya erigieron un sistema de captación de agua  para mitigar las inundaciones causadas por las constantes lluvias, una base para una cisterna y varias aceras.

Además de las escuelas, el grupo está  rehabilitando una sala de maternidad en el centro de salud del municipio de San Pedro Carchá, que ostenta la tasa de mortalidad materna más alta de este país. Las obras incluyen pintar la sala, sellar el techo  y hacer mejoras a los sistemas eléctrico y de agua. Unas 166,534 personas se beneficiarán.

El sargento Víctor Misla, de 42 años, vecino de Gurabo y quien también está en Guatemala por tercera vez, lidera los trabajos en el centro de salud.

“La primera vez que vine, en 1998, las pobres condiciones de vida de esta gente eran impresionantes. Pero las cosas han mejorado drásticamente. Aquí estamos aportando nuestro granito de arena y nuestra mayor satisfacción es que lo que estamos haciendo queda para toda la vida”, expresó Misla.

Tanto las escuelas como la sala de maternidad deben estar listas antes que acabe el mes, ya que los reservistas regresan a Puerto Rico.

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