Una de las pocas cosas que han quedado claras después de la crisis mundial, es que los ricos siguen siendo ricos. Por eso, son varias las marcas que están apostando por cautivar al segmento de lujo y, cómo no, la industria automotriz lleva la delantera con superautos que desafían las leyes de la física y también la de los bolsillos.

Así, el auto más caro del mundo es el Lamborghini Veneno, del que solo se fabricaron tres unidades a $ 3.9 millones cada una. Le siguen el Bugatti Veyron, que tiene un motor de 16 cilindros, con cuatro turbocompresores, y que vale $ 2.6 millones, y el Aston Martin One-77, que ya ha vendido las 77 unidades en $ 2 millones cada una. Más atrás se ubican el Koenigsegg Agera S y LaFerrari, la nueva estrella del Cavallino Rampante.

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