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Don Héctor López acude tres veces a la semana a tomar clases de baile entre cuatro a cinco horas semanales. (ESPECIAL PARA GFRMEDIA / ENID SALGADO)

Don Héctor López Aponte es un amante de la música, no solo como intérprete, pues a los 14 años tomó clases de piano y disfrutaba de la música clásica. Pero, al comenzar a estudiar ingeniería química en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico tuvo que escoger entre ser ingeniero o pianista. 

Con el paso del tiempo comenzó a explorar el baile, pues necesitaba ejercitarse y socializar. “Comencé a tomar clases de flamenco en  1994. Aprendí sevillanas, pero aunque era un buen ejercicio, requería que le dedicara mucho tiempo”, dijo don Héctor al mencionar que fue  su hija quien lo invitó a tomar clases de salsa con el grupo Cambio en Clave, que dirigía el hijo de Rafael Cancel Miranda, Rafael Cancel y en el municipio de San Juan.

“En uno de mis cumpleaños, Cancel me regaló una beca para tomar las clases por el resto de mi vida”, manifestó al considerarse un ayudante del director y maestro. 

El ingeniero químico de 77 años explicó que a los 12 años se interesó en los aviones por control remoto. “De pequeño me fascinaba la aviación, quizás porque mi papá era mecánico de aviación”, indicó. 

También le fascinó la fotografía y de ello son testigos las muchas fotos que tomó de su hija María Fernanda cuando bailaba con el Ballet de San Juan y Ballet Concierto.

“Como ves, el baile siempre ha estado a mi lado de una forma u otra. Para mí es un tremendo ejercicio para mantenerse en forma, así como una manera de socializar y conocer personas nuevas. Sentí la necesidad de tomar las clases porque veía a la gente que bailaba salsa y daban unas vueltas preciosas que yo quería aprender”, dijo.

Tres veces a la semana acude a tomar clases de baile entre cuatro a cinco horas semanales. Suele asistir a lugares donde se baila y se reúne con las personas que ya conoce y se interesan en disfrutar de la danza. “Bailo con jóvenes que podrían ser mis nietas pero todos disfrutamos al bailar”, agregó.

El también jubilado de la Autoridad de Edificios Públicos, es también amante de los animales, y cuenta que ha tenido mascotas que incluyen perros y gatos.

(Especial GFR Media / Enid M. Salgado )

Don Héctor comparte sus lecciones de vida

Al solicitarle que comparta algunas de las muchas enseñanzas aprendidas en su vida, manifestó lo siguiente:

* Ser comedido al comer. No es de atracones. “Como de todo, pero limito las carnes rojas sustituyéndolas por el pescado, el pollo y las carnes blancas. Si tengo que consumir vegetales, lo hago”, explicó.

* Descarta el fumar.

* Propone consumir dos o trescopitas de vino y hasta dos cervezas. Pero eso es todo.

* Recomienda hacer ejercicios de acuerdo a la edad de cada cual y en consulta con su médico.

* Sugiere nadar, caminar, bailar y correr bicicleta.

Don Héctor disfruta del snorkle y dice que cuando su hijo Héctor Juan viene de visita se van a la playa, nada y su hijo disfruta del surfing.

No  cabe duda de que don Héctor ha encontrado en el movimiento del baile una manera de expresarse, ejercitarse  y comunicarse con personas de todas las generaciones. Estos, al igual que él, se entregan sin prejuicios a la belleza del baile y a compartir con los demás. 

¡Y es que a este septuagenario nadie le quita lo baila'o!


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