Mujer con dolor menstrual (horizontal-x3)
Entre sus síntomas se encuentran el dolor pélvico crónico o severo antes, durante o después de la menstruación y en algunos casos se puede experimentar deseos frecuentes de orinar, dolor al orinar, diarrea y estreñimiento. (Shutterstock.com)

La endometriosis es una condición que se desarrolla cuando tejido similar al que se encuentra en el recubrimiento del útero se mueve hacia los ovarios, las trompas de Falopio o hacia los tejidos que recubren a la vejiga y el recto. La misma puede llegar a presentarse en 10 % de las mujeres que se encuentran en edad reproductora y se considera la primera causa de infertilidad en los Estados Unidos. 

Entre sus síntomas se encuentran el dolor pélvico crónico o severo antes, durante o después de la menstruación y en algunos casos se puede experimentar deseos frecuentes de orinar, dolor al orinar, diarrea y estreñimiento. Actualmente, no existe una cura para esta condición, pero puede ser tratada con cirugía, medicamentos, suplementos y cambios en estilos de vida.

Aunque no existe un tipo de dieta en específico para tratar la endometriosis, sí se ha estudiado y observado que existen ciertos alimentos que pueden ayudar a aliviar y mejorar la gravedad de sus síntomas. La inclusión de los ejercicios también ayuda al manejo del dolor y los síntomas provocados por la endometriosis.

Alimentación

Una alimentación saludable y balanceada puede ayudar a mejorar los síntomas de la endometriosis al aportar factores anti-inflamatorios y reductores de los niveles de estrógeno. Estudios han demostrado relación entre el consumo de carnes rojas y procesadas con un aumento en el riesgo de desarrollo de endometriosis, mientras que el consumo de frutas y vegetales provee un efecto protector y disminuye el riesgo de desarrollo. 

Por tal razón, las recomendaciones se dirigen hacia una alimentación alta en fibra y baja en grasas saturadas, donde se incluyan mayor cantidad de frutas, vegetales, cereales de grano entero, nueces, proteína magra y proteína de fuente vegetal. También, se recomienda incluir fuentes de Omega 3 por su efecto antiinflamatorio. Entre estas se encuentran los pescados grasos como el salmón y el atún, nueces como las walnuts, semillas como las de linaza y calabaza, y los suplementos. Por otro lado, algunos de los medicamentos que se utilizan como tratamiento de la condición pueden aumentar la probabilidad de desarrollo de osteoporosis, ya que actúan disminuyendo los niveles de estrógeno en el cuerpo.

Por tal razón, si llevas más de 6 meses tomándolo, se recomienda consultar con el médico si es necesario tomar algún suplemento de calcio y vitamina D para contrarrestar este efecto.

Suplementos de hierbas y especias

Aunque muchas personas recomiendan el uso de suplementos de hierbas y especias como parte del tratamiento para la endometriosis, actualmente no hay suficiente evidencia científica que apoye el uso de algún tipo de suplemento en específico para aliviar los síntomas de la condición. Además, se debe considerar que algunas de estas hierbas y especias pueden interferir con el efecto de los medicamentos recetados. Por tal razón, es recomendable consultar con tu médico antes de comenzar a utilizar algún suplemento.

Ejercicios

Incluir una rutina diaria de ejercicios o actividad física que dure, por lo menos una hora, puede ser de ayuda en el manejo de los síntomas de la endometriosis. Esto es posible ya que el ejercicio disminuye la cantidad de estrógeno en el cuerpo, mismo efecto que tienen la mayoría de los medicamentos para esta condición. Al disminuir los niveles de estrógeno se espera que los síntomas mejoren o sean más manejables. También, la liberación de endorfinas al realizar ejercicios aporta a la disminución del dolor. Este efecto se puede comenzar a sentir en los primeros 10 minutos de una rutina de ejercicios de intensidad moderada.

Recomendaciones generales

• Aumenta el consumo de frutas, vegetales, cereales de grano entero, legumbres y nueces para una mayor aportación de fibra dietaria.

• Limita el consumo de las grasas saturadas. Esto lo puedes lograr escogiendo productos lácteos bajos o sin grasa, carnes magras y fuentes de proteína vegetal.

• Acostumbra a ver la carne como parte de su plato y no lo principal en este.

• Prefiere métodos de cocción que no aporten grasa adicional al alimento.

• Realiza ejercicio con regularidad. Selecciona una actividad que te guste y llame la atención. De esta forma, será más fácil incluirla en tu rutina y no lo verás como una obligación.


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