Cada temporada, Epecuén recibía sobre 20,000 turistas. Pero cuando un lago se desbordó en 1985, las aguas inundaron este pueblo de Argentina y quedó sumergido durante 25 años.

El agua tenía 10 veces más sal que el agua del océano y permitió que los cuerpos flotaran… Lógicamente, todo se perdió… o casi todo.

El agua fue retirándose hasta que hoy día queda un paisaje apocalíptico que atrae a turistas de todo el mundo.