Hoy el gobernador firmó la Ley 60 que establece un periodo de meditación al comienzo de cada día escolar.
La Iglesia debe responder a la crisis social que arropa a Puerto Rico porque Jesús nos manda a hacerlo.
Hace varios años aprendí, no recuerdo en cuál foro, que los seres humanos hacemos las cosas mal por una de dos razones: por ignorancia o por maldad.
Me preocupa el extraño silencio de la Iglesia sobre Dios.
La Iglesia tiene que cumplir lo que dice la Palabra, ser sal en la tierra, y eso implica provocar cambios para bien, como no siempre lo logra el Estado, que en lugar de soluciones, ofrece solo remedios temporeros
¿Cuándo las iglesias se reunirán para trabajar unidas por la paz? ¿Cuándo seremos Uno, como lo son el Padre y el Hijo?
Los cambios en la ley de cierre crean un grave desfase entre el horario escolar y el horario de trabajo.
En la víspera de las elecciones el pueblo cristiano debe unirse para orar por el futuro de nuestra tierra.
Cómo podemos medir el éxito de una iglesia? ¿Cuáles son los elementos que caracterizan a una congregación exitosa?
Jesús sigue clamando que todos seamos uno, como Él y el Padre son uno. Así, un mundo aturdido por el poder, el placer y el poseer, creerá en la Buena Nueva de la salvación.
Como cristiano que cree y promueve el diálogo interreligioso, en la presente crisis socioeconómica que atravesamos aún no resuena fuerte la voz que Juan del Pueblo desea escuchar: la de la unidad entre las denominaciones cristianas del País.
La separación de la iglesia y el estado no sólo protege a la primera de los excesos de los grupos religiosos extremistas, sino también de los posibles abusos del estado.
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