Empresarios nativos ingenian desde aquí proyectos que se riegan por el mundo
Por Marie Custodio Collazo / mcustodio@elnuevodia.com
Sin hacer mucho ruido, en Puerto Rico hay empresas de tecnología que están innovando desde el desarrollo de aplicaciones móviles hasta la seguridad de las transacciones bancarias, y sus creaciones se están regando por el mundo.
Como parte del segundo Pabellón de Innovación organizado por el Fideicomiso de Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico, que se celebró ayer en Isla Grande, dos empresarios tecnológicos relataron sus historias desde dos puntos de vista distintos. El primero, desde la experiencia que le otorga una trayectoria de dos décadas y el segundo, desde su fase incipiente.
Desde la Ciudad Criolla
Hace 20 años que Avant Technologies, en Caguas, está manufacturando, distribuyendo y dando servicios en diferentes áreas tecnológicas, y todo empezó con la gerencia de una empresa 936 que decidió comprar la operación cuando se anunció su cierre en el 1992.
Luis Ramírez, presidente y uno de los socios originales de Avant, señaló que aunque hacer investigación y desarrollo es costoso, generar conocimiento con aplicaciones útiles les ha permitido trascender las fronteras de la Isla.
“Empezamos como subcontratistas de manufactura, que eso fue lo que nos enseñaron las 936. Al año, vendimos una porción de los activos que adquirimos y generamos efectivos. Entonces, decidimos empezar a manufacturar nuestros propios productos (PC)”, relató el empresario sobre los inicios de su empresa, que en 20 años ha tenido ventas por $200 millones.
Aunque esa fase del negocio les ganó reconocimiento, la manufactura ya no es lo principal en Avant. Ramírez mencionó que en el 1998 la empresa recibió una subvención de la Compañía de Fomento Industrial para hacer investigación y desarrollo, tras lo cual han invertido $10 millones en esas actividades.
Creando patentes
Hasta el momento, han generado cuatro patentes y tienen ocho marcas registradas. Ramírez indicó que tienen una quinta patente en proceso y se disponen a vender parte de la propiedad intelectual que han generado.
Sin embargo, la historia de Avant no se quedó ahí. La empresa adquirió los activos de otra multinacional que también tenía planes de cerrar, Olivetti, y con esto logró acceso al sector bancario. Los conocimientos y servicios que se derivaron de esta nueva operación evolucionaron hacia el desarrollo de una solución para cajeros automáticos que ahora exportan a diferentes países.
El dispositivo que crearon permite conectar los videos que se toman en los cajeros automáticos con la transacción que realiza la persona. El resultado es que se puede mejorar la seguridad y la prevención del fraude en las máquinas.
“Se está instalando para el Banco de Chile, y una versión previa está en la red de cajeros automáticos de Colombia, que son como 2,000 terminales”, apuntó Ramírez. De hecho, la incursión en Chile también derivó en la decisión de establecer una filial en ese país.
“Aprendimos a ver cuándo el queso se está acabando y cómo predecirlo dos o tres años antes para movernos a buscar queso, oportunidades, en otros lugares”, dijo en alusión al famoso libro “Quién se ha llevado mi queso”.
“El empresario es un oportunista creativo. Tenemos que estar bien pendientes a lo que está ocurriendo. La empresa (Avant) tuvo que evolucionar, de ser un subcontratista de manufactura a inventar sus productos, de dar servicios a la banca a generar servicios para la banca”, apuntó.
La próxima etapa para el negocio sería poder llevar el producto a todos los puntos de venta, un mercado potencial de 10 millones de unidades alrededor del mundo. No obstante, para llegar a ese nivel, necesitan capital, cientos de millones de dólares, dijo. La cantidad exacta dependerá de si optan por un modelo en el que solo venden el dispositivo o si ofrecerán un paquete completo, que incluya servicios.
aplicaciones para todos
Norman Ortiz lleva dos años trabajando en una aplicación para teléfonos móviles que facilita el que personas que no tienen conocimientos en programación creen su propia aplicación móvil.
iGenApps, su producto, ganó el año pasado el primer premio en el certamen B!G Idea Contest, en Orlando.
De primera intención, la aplicación se podía descargar gratis, pero desde abril tiene un costo de $2. En cerca de dos meses, iGenApps ha generado $3,000 sin apenas promoción. Y los clientes están distribuidos alrededor del mundo.
“Tengo un presupuesto bien limitado, y lo que tengo es para desarrollo, porque como es tecnología hay que mantenerse al día”, comentó Ortiz, quien estimó que en estos dos años ha invertido unos $70,000 de fondos propios y donativos privados aunque otras personas han colaborado con su empresa sin cobrarle por los servicios o mediante intercambios.
El joven empresario vislumbra que en el futuro la aplicación volverá a ser gratis, pero por ahora necesitaba una manera de generar ingresos.
Como parte de sus esfuerzos para levantar el capital que le hace falta para catapultar su empresa, Ortiz está utilizando sitios de internet que viabilizan las microinversiones, como Kickstarter y Fundable, y espera poder recaudar unos $500,000.
“Si el dinero es suficiente, una de las ideas es movernos a Silicon Valley, porque allá es que está todo el ecosistema montado de inversionistas, empresas, la cultura (empresarial) es bien diferente”, dijo el fundador de Xpous.
Terreno fértil
Sin embargo, Eric J. Cornavaca, administrador interino del Fideicomiso de Ciencia, dijo que la entidad ha hecho gestiones para apoyar la gestión de Ortiz y iGenApps.
“El Fideicomiso desde un principio ha estado con Norman en todo lo que es el asesoramiento y mentoría de su proyecto. Además, se le han abierto las puertas para el acceso a capital y que aplique a nuestro programa de recursos económicos para ver si es posible llevar su negocio a la próxima fase”, detalló Cornavaca.
Sin embargo, el administrador del Fideicomiso reconoció que Ortiz necesita madurar su producto de aplicaciones móviles para poder hacerse a las personas que buscan este tipo de productos como por ejemplo Google Venture, en Silicon Valley.
“Sabemos que la mayoría de estos jugadores están en Silicon Valley pero eso no significa que él tenga que salir de Puerto Rico para buscar esas oportunidades. Al final es su propia decisión. Yo creo que ahora mismo el ambiente aquí está fértil para que se puedan preparar y tener esas oportunidades”, dijo.
(La reportera Yalixa Rivera colaboró en esta historia).