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9 de abril de 2013
1:31 p.m. Modificado: 3:19 p.m. Seguridad
 

Testimonios de dolor en el juicio de pena de muerte contra Lashaun Casey

La esposa del agente asesinado, Jesús Lizardi, sufrió una depresión y no ha podido volver a trabajar

 

Por Osman Pérez Méndez / osman.perez@gfrmedia.com

Por unas dos horas familiares del agente Jesús Lizardi, asesinado el 1 de agosto de 2005 mientras trabajaba como encubierto, se sentaron a declarar en la segunda fase del caso de pena de muerte que se lleva contra el asesino convicto Lashaun Casey.

Ana Menéndez, viuda de Lizardi, narró con voz entrecortada todo el sufrimiento que ha padecido su familia desde que su esposo fue asesinado. En su caso particular, dijo que ha necesitado de tratamiento por la depresión que sufre y que no ha podido regresar a su trabajo como maestra.

“No hacía nada sin él. Éramos dos profesionales que con mucho sacrificio obtuvimos lo de nosotros. Nos fajamos por tener nuestra casa”, dijo Menéndez entre llanto.

“Era tan especial que todavía me pregunto si se me fue. ¿Estaré en coma? ¿Estoy soñando? ¿Se fue de viaje? ¿Está de misión? Pero lamentablemente me despierto y veo que es verdad”, añadió Menéndez.

“Son demasiados años ya, y todavía sigo sufriendo”.

Mientras repasaba varias fotos familiares que fueron mostradas al jurado, Menéndez comentó que, de estar vivo Lizardi sumarían 21 años de matrimonio.

Milagros Lizardi, hermana del agente asesinado, resaltó la labor policial de su hermano luchando contra el crimen y los reconocimientos que había recibido póstumamente de parte de instituciones y hasta del presidente de los Estados Unidos.

La joven habló en nombre de sus padres, que aseguró están tan afectados que no pueden hacerlo. “Como dice mi mamá, no hay palabras para describir la pérdida de un hijo. Quien pierde un esposo es viuda, quien pierde un padre es huérfano, pero no hay adjetivo para la pérdida de un hijo”.

Quizás más emotivo aun fue ver al hijo mayor de Lizardi subir al estrado para pedir justicia por su padre.

“Lo último que nos dijo, fue una lección de vida. Nos dijo a mi hermano y a mí que nos iba a castigar, porque teníamos que aprender a respetarnos como hermanos, porque los hermanos no pelean”, dijo Christian Lizardi.

El joven señaló que para su madre y su hermano el sufrimiento fue tal que requirieron de hospitalización. “A mi mamá y mi hermano los internaron tantas veces, y temí perderlos a ellos también”, dijo.

El juicio se reanudará en horas de la tarde.

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