Las escuelas locales diversifican sus ofertas para responder a las necesidades del mercado actual
Por Eileen Rivera Esquilín / eileen.rivera@gfrmedia.com
Como muchos campos, el de la arquitectura es uno muy competido en estos tiempos. He aquí una de las principales razones para que las diferentes escuelas de Arquitectura del país se hayan visto en la necesidad de diversificar sus ofrecimientos.
Ya no se trata solamente de pensar en el diseño de grandes estructuras, ahora en el salón de clases aprenden sobre diseño industrial, gráfico y de interiores, conocen sobre paisajismo y también sobre gerencia.
En la nueva Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica en Ponce, desde su apertura hace poco más de dos años, se pretende -por ejemplo- transformar la disciplina y práctica de la profesión. Con una agenda de internacionalización, una plataforma tecnológica digital y compromiso social con la región sur de Puerto Rico buscan un “arquitecto estratega”.
“La educación de este nuevo arquitecto está guiada por una Triada de Innovación compuesta por la multisectorialidad, la tecnología y el empresarismo. La meta es forjar un nuevo profesional educado en un ambiente interdisciplinario, con un dominio total de la tecnología y sus potenciales, en un entendimiento de la complejidad de las ciudades y capaz de contribuir empresarialmente al progreso socio-económico de la región sur y Puerto Rico”, explica Javier de Jesús, decano de la Escuela.
Acto seguido, destaca que cuando se diseñó en principio el programa de estudios, se realizó “una profunda reflexión y análisis de la disciplina”.
“Fuimos precisos en diagnosticar las debilidades y amenazas, a la vez que fuimos innovadores en poder precisar fortalezas y oportunidades inexploradas por las ofertas académicas y las prácticas profesionales. En ese análisis diagnosticamos una urgencia con dotar a los nuevos arquitectos de un espíritu emprendedor y competencias empresariales que viabilizaran una contribución al reposicionamiento económico de la Isla. En segundo lugar, identificamos un desfase tecnológico en las destrezas y competencias representacionales, de diseño y de fabricación digital, que guían el desarrollo de la arquitectura a nivel global. Por último, diagnosticamos la ausencia de alianzas con los sectores sociales, comunitarios, gubernamentales y comerciales que aportaran el entendimiento pleno del contexto de la vida profesional”, dice.
Como parte de la implantación de su ecosistema empresarial, tienen como meta que “cada egresado de su programa comience su vida profesional convencido de que las experiencias que vivió durante su formación académica son la mejor contestación a lo que el país necesita: soñar, innovar, crear y caminar”, agrega.
Así surgió el diseño del mobiliario de la Sala de Lectura en la exhibición “Del Greco a Goya” que cerró sus puertas el pasado lunes en el Museo de Arte de Ponce. “Estamos desarrollando el proyecto de lo que será la primera línea de muebles diseñada y comercializada en Puerto Rico por estudiantes de Arquitectura”, termina.
A tono con los retos
Luego de estar dos años al frente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica, Carlos E. Betancourt-Llambías asegura estar convencido de que la escuela tiene que estar a tono con los tiempos y a los cambios que presenta la institución. Y que los alumnos y futuros arquitectos del gremio entiendan que se van a estar exponiendo a una diversidad de campos.
Así las cosas, “los estudiantes deben estar listos para poder ser gerenciales, interlocutores, promover proyectos y generarlos o diseñarlos. El término universal de todo esto es el diseño, pero ellos deben poder ubicarse en el campo de manera estratégica”, explica el arquitecto y decano.
Esta institución, adelanta, es una de las que ha hecho ajustes en sus programas de estudios. Así, ArqPoli ha hecho una serie de cambios para que no se trabaje nada más con diseño de arquitectura. Ya tienen sometido al Consejo de Educación de Puerto Rico un programa de Arquitectura en Interiores que esperan comenzar a ofrecer para el año académico 2012/2013 que arranca en agosto.
“También vamos a incluir programas para Diseño Industrial y el de Diseño Gráfico. Son ramas que pueden apoyar su preparación. Por ejemplo, vamos a diseñar las mesas para la expansión de nuestra escuela… siempre hacen falta profesionales que puedan diseñar una mesa, una lámpara o una taza. De eso trata el Diseño Industrial, se hacer piezas funcionales para el día a día. De igual manera, hay que diversificar las especialidades. Por ejemplo, tendremos una Maestría en Conservación. Igual, queremos hacer una de Urbanismo, pero aquel que tiene que ver más con estrategias, y una de Gerencia de Proyectos, además de la de Paisajismo que ya tenemos”, agrega el decano, quien además trabaja en un cambio de imagen de la Escuela.
En esa línea, destaca que otro de los ajustes que han hecho en sus cursos, es incluir el Empresarismo, de cara a una nueva generación.
“No se trata de irse a una oficina solo para dibujar, sino también de poder sentarse a vender su proyecto a nivel de empresarios y apoyar en la gestión. Parte de nuestra misión, es cómo hacernos relevantes para el ciudadano común”, agrega el arquitecto Betancourt-Llambías.
Más experiencia en la UPR
Mientras, Francisco Javier Rodríguez, decano de Arquitectura de la Universidad de Puerto Rico, asegura que a los estudiantes que se graduaban de esta carrera les faltaba más experiencia en el campo.
Así, crearon un programa de ‘internships’ (en y fuera de Puerto Rico) con crédito académico que les brinda la oportunidad a muchos estudiantes de trabajar en oficinas o instituciones, “adquiriendo así una experiencia valiosa que de otra manera hubiera sido imposible en medio en esta economía”.
De paso, cuenta que la escuela de la UPR -que recién celebró su 45 aniversario y la única que ofrece Maestría en Arquitectura- recientemente revisó sus programas para atemperarlos a los retos que le deparan a la profesión en el nuevo milenio.
“También hemos comenzado a realizar esfuerzos mediante programas certificados hacia grados en conservación patrimonial y urbanismo. Este último es un proyecto en conjunto entre la Escuela de Arquitectura y la facultad de Estudios Generales. El propuesto doctorado en urbanismo también incluiría a la Escuela de Planificación y a la Facultad de Ciencias Sociales”, explica.
¿Cuán preparados están ahora los arquitectos que salen de la escuela?
“Muy preparados. Tanto los egresados del Bachillerato que reciben becas para ir a hacer sus maestrías a universidades conocidas como MIT, Penn, Harvard o Georgia Tech, como los de Maestría, que se encuentran trabajando en Puerto Rico, Estados Unidos, Europa, Asia y Latinoamérica. Recientemente la revista Design Intelligence escribió una reseña positiva sobre la Escuela. Los planes son atraer más estudiantes extranjeros al programa graduado, montar la Maestría en Conservación Patrimonial, el Doctorado en Urbanismo y potenciar la Escuela como el centro por excelencia para la creación y divulgación del conocimiento arquitectónico”, agrega.