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15 de marzo de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Tomadura de pelo al Gobierno

Años después, se entera de que hasta 300,000 contribuyentes pudieron haberle dicho que ganaban menos de lo que informaban sus patronos

 
La auditoría reveló que un número de contribuyentes le dijo a Hacienda que había ganado menos de lo que reportó su patrono. (ARCHIVO)

Por Joanisabel González / joanisabel.gonzalez@elnuevodia.com

El Departamento  de Hacienda parece haber descubierto un millonario patrón de evasión contributiva luego que un consultor privado constatara que a la hora de llenar sus planillas de contribución sobre ingresos, miles de asalariados informan haber ganado menos dinero que lo dicho por sus patronos.

El hallazgo –que podría significar sobre $1,000 millones en dinero por salarios no reportados a Hacienda en solo cuatro años contributivos– se hizo en algún momento del pasado año.

Ayer, al develar una extensa lista de medidas para acortar el déficit presupuestario del Gobierno, la secretaria de Hacienda, Melba Acosta, dijo que se propone escudriñar la práctica e ir detrás de los contribuyentes que pudieron incurrir en esta a fin de allegar algo del dinero perdido al Fondo General.

Hacienda espera circular las cartas vinculadas con los hallazgos del año contributivo 2008 a los contribuyentes concernidos antes del 16 de abril próximo.

Según Acosta, entre los años contributivos del  2008 al 2011 el número de contribuyentes que se cree que incurrió en la mala práctica pudo rondar 303,000. La cifra, no obstante, requiere confirmación adicional.

Si la cifra de contribuyentes es correcta o cercana a los datos preliminares, ello equivaldría a uno de cada tres trabajadores asalariados en Puerto Rico. De acuerdo con el Buró de Estadísticas Laborales de Estados Unidos, a diciembre de 2012, en Puerto Rico había unos  922,000 empleos asalariados.

Fracaso administrativo

La funcionaria explicó que el año pasado, la firma Álvarez & Marsal –una empresa consultora con presencia en casi todos los continentes– efectuó una auditoría para Hacienda de las planillas de contribución sobre ingresos y los comprobantes de retención o formas W-2 que envían los patronos.

 El examen reveló que Hacienda no parea la información que los contribuyentes reportan en sus planillas de contribución sobre ingresos y las cantidades que anotan los patronos en la W-2.

Como resultado, la auditoría reveló que un número de contribuyentes le dijo a Hacienda que había ganado menos de lo que reportó su patrono. Otro grupo de contribuyentes nunca radicó su planilla, aunque Hacienda tiene consigo las W-2 que entregaron los patronos.

Un tercer grupo de contribuyentes asalariados le habría informado a Hacienda que durante el año contributivo pagó más contribuciones que la suma que los patronos indicaron como contribución retenida en la W-2. En esos casos, Hacienda pudo haber emitido reintegros, aun cuando los contribuyentes no eran elegibles para ello. Acosta subrayó que a la fecha las cifras son preliminares porque la fiscalización apenas comienza.

No obstante, manifestó que en el análisis de varios años los nombres de los contribuyentes señalados parecen repetirse.

Empero, a manera de ejemplo, indicó que en los años 2008 y 2009, la diferencia monetaria entre las W-2 y las planillas de contribución sobre ingresos para cada uno de esos años fue de unos $568.9 millones.

Si se calculara una tasa efectiva promedio de 15.8%, la diferencia en ingresos reportados pudo significar una pérdida de  unos $85.3 millones en contribuciones sobre ingresos que nunca llegaron al Fondo General.

Pérdidas millonarias

Mientras, en el caso de formularios W-2 enviados a Hacienda por los patronos, pero para los cuales no se radicó planilla, la pérdida en recaudos podría rondar otros $70 millones. 

  De confirmarse tales cálculos, solo en un año contributivo, el Fondo General pudo haber perdido unos $155.3 millones en contribuciones sobre ingresos.

“Queremos atajar esto para que no siga sucediendo”, dijo Acosta al reconocer que los flancos de evasión contributiva más fuertes son en contribución sobre ingresos y el Impuesto a la Venta y Uso (IVU). 

Acosta habló ayer de la ofensiva con los formularios W-2 durante una conferencia de prensa en la que se confirmó que el Gobierno encara una deficiencia de unos $900 millones entre los ingresos presupuestados para el presente año fiscal y el dinero que se cree llegará al Tesoro boricua de aquí a junio. 

Según los estimados más recientes de Hacienda, y tal como anticipó El Nuevo Día a principios de año, el déficit estructural del Gobierno central raya en unos $2,157 millones, cifra 15 veces mayor que la representación hecha por la administración de Luis Fortuño. Ello, fue la razón primordial para la rebaja crediticia que recibió la Isla esta semana por parte de Standard & Poor’s.

Si la movida con los asalariados da fruto, Acosta cree que pudiera allegar al fisco unos $77.6 millones correspondientes a los años 2008 y 2009. 

Esto se agregaría a la estrategia de congelación de cuentas a contribuyentes morosos. Cada mes, recordó Acosta, se congelan unas 3,000 cuentas bancarias, una práctica que ha permitido el establecimiento de planes de pago por deudas antes incobrables.

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