Los parientes de los tres menores muertos en el accidente también acudieron a reconocer los cuerpos
Por Osman Pérez y Javier Colón
“Es fuerte, y más duro en estos días”.
Con esta frase Heriberto Vázquez intentó plasmar el dolor de la familia de Yesenia Soto, de 21 años, quien presuntamente provocó el accidente en el que ella y otros tres menores fallecieron.
A su llegada al Instituto de Ciencias Forenses (ICF), Vázquez se identificó como tío político de Soto, quien residía en el barrio Quebrada Grande de Camuy y era empleada de un restaurante ambulante propiedad de sus padres, José Soto y Janet Hernández.
“Los padres están bien afectados. Por eso decidimos anoche venir aquí”, dijo Vazquez, acompañado por otro tío político de la joven, Reimundo Ruiz.
Vázquez, quien fue a la escena del accidente temprano en la mañana, indicó que el padre de los menores muertos, Mario Arocho Rios, se dirigía a su hogar con sus tres hijos para pasar todo el día con ellos. Según se supo, los padres de los menores están separados.
Tíos maternos de los menores, Héctor González Adames y Dania González, acudieron en la tarde a identificar los cadáveres de los hermanitos, pero no emitieron comentarios.
El Nuevo Día supo que había dudas sobre si la conductora Jesenia Soto estaba embarazada o no, como su tío había informado en la escena del choque.
"Todos los cuerpos serán entregados hoy. Hay instrucciones especificas de que así sea", dijo Betsy Rivera, portavoz del ICF.
El padre de los menores de 9, 10 y 12 años, quién sobrevivió al choque, continúa en condición de cuidado en el Centro Médico de Río Piedras. De igual forma, la pasajera del vehículo manejado por la joven embarazada, quien se dice fue la responsable del accidente, también permanece grave en la misma institución médica.
La fatal colisión ocurrió anoche en la carretera PR-129, cuando el vehículo en donde viajaban los menores, un Toyota Scion XA, fue impactado por un Ford Mustang, conducido por Soto. Esta última tenía cuatro meses de gestación y era madre de una niña de dos años.
“Venía de comprarle un 'car seat' en el 'mall' a la niña”, dijo Ruiz, señalando el artefacto, que había sido colocado sobre el techo del carro para poder llevar a cabo las labores de rescate.
“Su papá (de Soto) venía pasando por aquí de casualidad y se encontró con esto. Yo tuve un mal presentimiento y cuando me avisaron de un choque de un Mustang negro, sabía que era ella porque por aquí no hay más carros así”, añadió Ruiz, visiblemente consternado.
El accidente ocurrió a alrededor de las 8:30 de la noche, según informó el agente Noel Berríos, de la Patrulla de Carreteras de la región de Arecibo.
“Todas las muertes fueron al instante”, dijo Berríos, señalando que todo apuntaba a que el Mustang invadió el carril contrario e impactó de frente el vehículo que conducía Arocho.
“Hay cinco testigos que dicen que el Mustang venía a toda velocidad por el paseo, e incluso les sobrepasó. Aparentemente, cuando intentó incorporarse al carril (de Arecibo a Lares) a toda velocidad, perdió el control e invadió el carril opuesto”, describió Berríos. “Aquí no hubo ni frenazos, nada, el impacto fue de frente”.
Ambos vehículos quedaron destrozados. Tan fuerte fue el choque, que la parte delantera del Mustang quedó convertida en un amasijo de chatarra, mientras que el Scion quedó atravesado en el carril, más bien inclinado hacia la dirección opuesta a la que iba. Los pedazos de plástico y metal estaban esparcidos por todo el lugar, y al menos dos puertas se habían desprendido de los carros.
Berríos aclaró que los tres niños, Mario, Miguel y Mariano, estaban debidamente amarrados con sus cinturones de seguridad. También dijo que hasta el momento no tenían ningún indicio que apuntara a consumo de alcohol por parte de Soto.
Pasada la medianoche, finalmente la Policía terminó de retirar los cadáveres del lugar, dio paso a un camión grúa para que retirara los destrozados vehículos, una tarea que terminó siendo bastante complicada, puesto que ni una rueda alcanzó a girar.