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Puerto Rico Hoy
23 de abril de 2012
 

Tras el voto boricua en Florida

Partidos buscan el apoyo de la diáspora

 

Por José A. Delgado / jdelgado@elnuevodia.com

WASHINGTON – La batalla por el voto de la diáspora boricua en Florida, un estado que puede decidir las elecciones presidenciales de noviembre, ha comenzado a cobrar forma.

“Aquí es donde se va a dar la lucha campal”, dijo, desde la zona de Orlando, el líder sindical José La Luz, quien ha sido asignado por la central sindical AFL-CIO a trabajar en la movilización de electores de la Florida central.

La semana pasada, los republicanos y demócratas comenzaron a mostrar las cartas de su estrategia hacia la zona central de ese estado, que reúne a cerca de 500,000 boricuas, de un total de 850,0000 de personas de origen puertorriqueño que el Censo federal calcula que viven en Florida.

El Comité Nacional Republicano (RNC, por sus siglas en inglés), designó al puertorriqueño Pablo Pantoja, quien antes estuvo vinculado a la campaña del precandidato presidencial Mitt Romney, como responsable de los asuntos hispanos en Florida.

Los demócratas, por su parte, comenzaron la campaña publicitaria en radio y televisión, en español, utilizando como portavoz a la también puertorriqueña Lynnette Acosta, una de cinco voluntarios que han elevado al directorio nacional de “Latinos con Obama”.

Los estimados son que dos de cada tres boricuas de la Florida se identifican como demócratas. Pero, cerca de un tercio del electorado prefiere registrarse como independientes, lo que convierte a esos electores en la joya de la corona del voto flotante hispano del estado más importante entre los que pueden decidir las elecciones.

Los boricuas son ahora el segundo grupo de electores hispanos más grande de Florida, después de los cubanos, pero las expectativas son que se convertirán en la principal minoría durante la próxima década.

“Somos el grupo étnico que crece en el estado”, dijo Betsy Franceschini, puertorriqueña que desde hace más de un año es la encargada de los asuntos hispanos del Comité Nacional Demócrata (DNC) en Florida.

Franceschini, sin embargo, reconoce que por alguna razón un segmento importante de demócratas boricuas que se relocalizan en Florida después de haber vivido en estados como Nueva York e Illinois, en su nueva casa se declaran independientes.

“Para nosotros es importante promover con fuerza la agenda del presidente Barack Obama y la asistencia que le ha dado a Puerto Rico”, dijo Franceschini.

En 2008, Obama obtuvo el 67% de los votos hispanos a nivel nacional en Estados Unidos, pero en Florida su margen sobre el senador republicano John McCain se redujo al 57%, casi el mismo porcentaje que obtuvo el entonces presidente George W. Bush, republicano, en 2004.

Los demócratas resaltan, entre otras cosas, la posición neutral de Obama en torno al status, el nombramiento de Sonia Sotomayor al Tribunal Supremo de Estados Unidos, el apoyo que le dio a la economía de la Isla con los fondos de la ley ARRA de 2009 –que suman $7,200 millones– y la asignación que autoriza la reforma de salud federal, que representa $700 millones adicionales anuales para Medicaid y que se utilizan para financiar gran parte del plan de salud gubernamental del gobierno boricua.

Los republicanos boricuas, por su parte, están encantados con el apoyo incondicional que la ha dado Romney a la estadidad, si esa fórmula de status sale triunfante en el plebiscito de status de noviembre. Romney, sin embargo, ha prometido derogar la reforma federal de salud.

Esta vez los republicanos cuentan con candidatos boricuas al Congreso en dos distritos de la Florida central, entre ellos el comisinado de Osceola y exrepresentante estatal John Quiñones, en la zona de Orlando, y el exmilitar Evelio Otero, hijo, en Tampa.

Quiñones, si gana la primaria republicana, se enfrentará al excongresista demócrata Alan Grayson, vinculado a la lucha en defensa de la salud de los viequenses y la descontaminación de los antiguos terrenos militares en Vieques.

“Los candidatos boricuas le complican mucho el esfuerzo a los demócratas”, dijo Jorge Bonilla, un republicano de la zona de Orlando que suele hacer comentarios políticos en medios radiales.

El abrazo de la jefatura PNP a Romney

Cuando Romney fue a hacer campaña en Puerto Rico, la jefatura del Partido Nuevo Progresista (PNP) abrazó su candidatura y lo llevó al evento de cierre de las primarias internas de su partido.

Para contrarrestar la imagen de que el gobernador Luis Fortuño y la amplia mayoría de los líderes del PNP cierran filas con Romney, para los demócratas de Florida es importante que no sólo los líderes del Partido Popular Democrático (PPD) sino dirigentes del PNP como el comisionado Pedro Pierluisi y el secretario de Estado, Kenneth McClintock, hagan campaña en ese estado a favor de Obama, dijo Franceschini.

En ese sentido, la directora de asuntos políticos del comité electoral de Obama, Katherine Archuleta, convocó al presidente del Partido Demócrata de Estados Unidos en Puerto Rico, Roberto Prats, -del PPD en la Isla-, y a McClintock, delegado ante el DNC, a una reunión el miércoles en Orlando.

Para el sindicalista La Luz, más allá del tema de inmigración con el cual los puertorriqueños son solidarios, urge que la campaña demócrata en Florida central atraiga a los electores boricuas con temas que sean de interés particular para su comunidad.

Los demócratas boricuas de Florida esperan que  el encuentro del miércoles de Archuleta con líderes de la Isla y de la zona de Orlando, sea el punto de partida para trazar con mayor claridad esa estrategia.

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