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22 de junio de 2012
 

Tres años sin ver a su hijo...

Tras desertar en el 2009, al voleibolista Leonardo Leyva, Cuba no le permite visitar el país

 
Leonardo Leyva (Archivo)

Por Fernando Ribas Reyes / fribas@elnuevodia.com

Semana tras semana, desde que comenzó su temporada muerta en enero, el voleibolista Leonardo Leyva ha hablado de la misma manera a sus amistades (y a quienes quieran seguirle) en la red social 'Twitter', que suman casi 500 en total.

Ha publicado, por ejemplo: 'Hay que seguir demostrando que lo difícil no es ganar, sino repetir lo que lograstes' o 'Comenzó la semana... ha trabajar duro en el gym'.

También ha escrito 'De camino para el gym, y hoy que está tan bueno para ir a la playita relax. Pero hay que @$!# porque no hay otra'.

Y es que no hay de otra para este cubano desertor de 22 años de edad con un futuro prometedor en el voleibol internacional y con una familia también establecida en Puerto Rico, que no sea trabajar y mantenerse en el cresta de la ola.

Claro, su antigua realidad, choca con el actual enfoque deportivo dentro de un nuevo sistema como es el de Puerto Rico, que ofrece rutas alternas para hacer una vida.

“En mi caso lo que tengo que hacer es mantener acá la escuela de Cuba, lo que nos enseñaron allá: que fue hacer deporte los siete días de la semana, porque acá es fácil perder el enfoque porque hay muchas atracciones”, dijo Leyva.

“Acá puedes irte a estudiar. Está el vacilón también. Hay que acordarse de la razón por la que uno se fue de Cuba”, agregó.

No todos los deportistas desertores cubanos mantienen el enfoque. Algunos sucumben a las comodidades que ofrece el sistema de vida de Puerto Rico. Otros cambiaron sus prioridades.

Muchos sí lo mantienen, como es el caso de Leyva y el también voleibolista cubano Osmany Juantorena, quien desertó en el 2006 y es un estrella de voleibol italiano. Otros, como el boxeador Yuriorkis Gamboa, que fue campeón y anda invicto, y el exbaloncelista Andrés Guibert, quien llegó a la NBA, también mantuvieron el enfoque.

En su caso, Leyva dijo que tuvo que superar mucho más que distracciones y rutas alternas; también tuvo que superar la situaciones emocionales que le provocaron las consecuencias de una deserción.

Cuado Leyva se quedó en Puerto Rico en el 2009, dejó en Cuba un hijo de un año, al que no ha vuelto a ver personalmente.

Durante sus primeros dos años en Puerto Rico, el jugador esquina de 6'7” no pudo tocar un balón de alto nivel mientras Cuba entregaba la ciudadanía deportiva del jugador a la Federación Internacional de Voleibol. La inactividad puso en peligro su condición de jugador.

Y este año, las autoridades cubanas le denegaron el permiso de reingreso a Cuba para propósitos de visita, dijo el jugador. El reencuentro con su hijo seguirá esperando.

Nuevamente, mantenerse enfocado en el deporte ha sido la clave para superar todas las situaciones.

“Al principio todas esas situaciones me afectaron mucho. La ansiedad de lograr las cosas y no poder hacer nada. Son las consecuencias de las que uno se da cuenta cuando está acá”, dijo.

“Aquí lo importante es acordarte de las razones por las cuales saliste de Cuba, y tener el apoyo de la familia, como la mía en Cuba, que entiende por qué salí de Cuba, que es para mantener la familia”, dijo.

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