Ningún otro órgano de nuestro cuerpo inspira tanto como ese que habita en el pecho
Por Camile Roldán Soto / croldan@elnuevodia.com
“Callada el alma... el corazón partido,
Suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido”
Date a volar, Alfonsina Storni
Lo primero que aprendemos es que de su palpitar depende la vida. Pero muy probablemente antes de esa lección, aunque quizás ni siquiera lo recordemos, ya lo hemos sentido.
Y es que el corazón es mensajero inequívoco. Lo sabe quien esperó escucharlo en el pecho de un hijo, meses antes de nacer.
A lo largo de la existencia, su palpitar acompaña todas nuestras emociones. Es ese que se agita cuando nos asustamos, nos alegramos o nos maravillamos.
No es de extrañar que trascienda la ciencia. Que hablemos del corazón robado, alegre, partido. Que sea protagonista de los más famosos versos, boleros y cuentos.
Fuera de la poesía, el corazón trabaja duro, aún más que los músculos de las piernas cuando brincan. En cada latido, ejerce una fuerza equivalente a la de tu mano cuando aprieta una pelota de tenis.
Palpita unas 100,000 veces en 24 horas. Bombea 5.6 litros de sangre que transitan por tu cuerpo tres veces por minuto. Es del tamaño de dos puños en los adultos y de uno en los niños.
Pero sus dimensiones vienen a ser lo menos importante. El asunto es que el corazón es, por lo menos, tridimensional. Pues ningún otro órgano de nuestro cuerpo evoca tanto a la ciencia, el arte y el alma, como veremos a continuación.
Doribel Barbosa
Instructora de yoga
Según la filosofía del yoga, tenemos siete chakras. Estos son unos puntos donde se conectan todos los nervios, por eso son tan importantes energéticamente. El del corazón se llama Anahata, es color verde y simboliza amor incondicional. Cuando abres tu corazón con asanas (posturas) de yoga, te invade una sensación de querer abrazar, de entregarte, de energía positiva. La práctica ayuda mucho físicamente y a sentirte con más deseos de vivir. Se recomienda para todo el mundo, pero aún más para personas con depresión.
En clases que he presenciado, donde se hace una combinación de muchas asanas del corazón y apertura de caderas, las personas liberan muchas frustraciones y emociones. Unas veces amorosas, otras con la vida misma, que se acumulan en partes del cuerpo. En las clases dejan ir, sueltan eso y por eso lloran tanto.
El año pasado, febrero 14 cayó lunes y a mí me tocó ofrecer la clase de San Valentín. Nos dedicamos a practicar la apertura del corazón y la gente salió como enamorada, repleta de un amor universal, de compasión hacia los demás.
Cuerpo
Dr. Rafael E. Calderón Rodríguez
Cardiólogo y especialista en trasplante y fallo cardíaco
¿Qué hace el corazón por nosotros? ¿Cuál es su importancia?
Distribuye sangre oxigenada a todo el sistema corporal para permitir su funcionamiento correcto. Obviamente, si ese mecanismo disminuye, el paciente tendrá síntomas atribuibles a diferentes condiciones y enfermedades.
¿Qué hábitos afectan su salud?
La falta de ejercicio regular, la dieta inadecuada, el sobrepeso, los cigarrillos y las drogas narcóticas. Tomar algunos medicamentos para rebajar y aumentar de peso.
¿Qué podemos hacer para cuidarlo, además de evitar lo anterior?
Comer una dieta saludable, más frutas, más pescados. Ingerir ácidos grasos no saturados y aceites. También debe evitarse el consumo excesivo de sal, porque tiende a ser un imán de agua. A las personas muy sensitivas a la sal, puede aumentarles la presión arterial.
¿Qué condiciones afectan comúnmente el corazón de los puertorriqueños?
Enfermedades de las arterias del corazón, enfermedades coronarias. Infartos cardíacos, hipertensión arterial.
Hemos aprendido a asociar el corazón al amor, las emociones. Decimos “me rompieron el corazón”, “me robaron el corazón”. ¿Qué hay de cierto en eso?
Hay una condición que en inglés le dicen síndrome del corazón roto, pero ese síndrome no es el que se manifiesta poéticamente. El centro de las emociones es el corazón y responde a nuestro estado de ánimo. Cuando estás deprimido, ni te acuerdas del corazón; pero cuando estás bien, sientes que se te va a salir. Estados de ánimo exacerbados y emociones fuertes pueden afectarlo.
También hay una relación entre los estados de ánimo cambiantes y las enfermedades. La depresión es una mala compañía porque, si la persona tiene padecimientos cardíacos previos, tiende a abandonar los medicamentos.
Arte
Luis Rafael Sánchez
Escritor
Los diccionarios médicos definen el corazón como una “víscera muscular hueca, situada en el tórax”. Algunos escritores proponen definiciones alternas. Me satisface la de Carson McCullers. La escritora titula “El corazón es un cazador solitario” una de sus formidables novelas. La idea no es original. La literatura y la bolerística también reconocen el amor como el resultado de una hábil cacería. La novedad de la definición de la escritora norteamericana estriba en el reconocimiento de la cacería como un acto planeado en jubilosa soledad.
Sí, para la ciencia el corazón es una víscera muscular hueca. En cambio para la literatura y la bolerística el corazón es, aparte de un hábil cazador solitario, un memorialista y un confidente supremo.
El inca Garcilaso afirma que sus antepasados ubicaban la memoria en el corazón. Y “Soy lo prohibido”, el famoso bolero de Roberto Cantoral y Dino Ramos, transforma el corazón en depósito de secretos inconfesables: “Soy ese vicio de tu piel que ya no puedes desprender, soy lo prohibido. Soy esa fiebre de tu ser, que te domina sin querer, soy lo prohibido... Soy ese nombre que jamás fuera de aquí pronunciarás, soy ese amor que negarás, para salvar tu dignidad, soy lo prohibido”.
Desde luego, hablar del corazón y no hablar de corazonada raya en la irresponsabilidad. Pues ¿qué haríamos si no estuviera a nuestro alcance tan misteriosa sugerencia de alerta?