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22 de abril de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Tres familias tocadas por la tragedia

Recuerdan a los jóvenes que murieron en motel tras las Justas. Vídeos

 

Por DANIEL Rivera Vargas / end.drivera2@elnuevodia.com

CAMUY – En una verde colina del sector Sonera, en el barrio Puertos de este municipio, se crió Natasha Maisonet Vélez, de 19 años, una joven universitaria que tenía planes de llegar a la televisión y de trabajar en publicidad en California, pero que falleció trágicamente el sábado en un motel.

Sin salir de su cama y rodeada de parientes y amigos, la madre de la joven, Jaqueline Vélez Méndez, recordó ayer a su hija con los ojos aguados y la voz cansada.

“(Era) una chica bromista, se caracterizaba por hacer reír a los demás, siempre tenía una carcajada, una broma. Era bella”, dijo Vélez Méndez, de 34 años.

La joven estudiaba su primer año de una bachillerato en Comunicaciones en la Universidad del Sagrado Corazón.


La madre aseguró que apoyaba a su hija en todos sus proyectos de futuro.

“Ella tenía un plan. Después de terminar de estudiar iría a California o a Florida, conseguiría trabajo en publicidad o relaciones públicas. Iba a comenzar en una obra de teatro, y la había llamado una profesora para que sirviera de ujier en el Centro de Convenciones en una actividad. (Era) una chica con un futuro brillante”, añadió Vélez Méndez, directora de Turismo del municipio de Camuy.

Maisonet Vélez, Oscar Ramos Pérez y Héctor Rojas Dávila, estos últimos vecinos del barrio San Antonio, en Quebradillas, aparecieron muertos el sábado en el motel Adonis, ubicado en la PR-1 de Juana Díaz.

El director de Homicidios de la región de Ponce, el teniente Herminio Ramos, dijo que preliminarmente se investigan las muertes como un incidente desgraciado donde los jóvenes murieron por inhalación de monóxido de carbono, aunque la determinación final dependerá del resultado de los análisis del Instituto de Ciencias Forenses (ICF).

El auto en que llegaron al motel estaba encendido al momento de llegar las autoridades al lugar, indicó el teniente.

La muerte del trío de jóvenes fue el incidente más grave que se reportó asociado con la celebración de las Justas.


Desconocen los detalles

Una prima de la joven, Carmen Vanessa Rodríguez Abreu, describió a la joven, quien aspiró en dos ocasiones a títulos de belleza –el Miss Teen y el Miss Teen World– como gran amiga de su hija Vaneliz, de 12 años.

“Ella quería ser una estrella de Hollywood, como ella decía”, indicó Rodríguez Abreu.

Contó que Natasha se fue el pasado jueves para el sur, a las celebraciones de las Justas de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI), con otras amistades de la Universidad del Sagrado Corazón.

Allí habría coincidido con Rojas Dávila, a quien conoce desde que ambos estudiaban en la escuela superior Manuel Ramos Hernández, en Quebradillas. A partir de ahí todo es incierto. La familia se enteró de la muerte de la joven reina de belleza a través de medios de prensa electrónicos.

“Natasha era un ser bien soñador, extraordinario ser humano, (tenía) buenos sentimientos, con muchas aspiraciones. Es una niña con todas las ganas de vivir, no es fácil de aceptar. Era luz, esa niña era luz, esa niña se la pasaba sonriendo”, dijo Rodríguez Abreu.

El servicio fúnebre estará a cargo de la Funeraria Melvin Amador.

A punto de graduarse

Mientras en Quebradillas, en las Parcelas Grandes del barrio San Antonio había luto en calles contiguas. Dos familias fueron tocadas por la tragedia, pues los dos varones que fallecieron en la motel –Rojas Dávila, recién firmado jugador de los Piratas, y Ramos Pérez, estudiante de Educación Física adaptada en el Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico (UPR)– eran amigos de infancia del mismo barrio.

En la casa de Ramos Pérez reinaba el silencio. Su tío Iván Ramos dijo que lo apodaban Antonio por el abuelo. Su hermano y su papá estaban sedados por la conmoción que le había causado la muerte del mayor de tres hermanos.

“Él era el pilar de esta familia”, dijo Ramos.

Añadió que se trataba de un buen estudiante que pensaba ingresar al Ejército una vez se graduara en mayo de la UPR. Sus últimos cursos los tomaba en el campus de Arecibo del sistema universitario. Además, le encantaba el deporte, especialmente, el baloncesto.

Soñaba con ser BALONCELISTA

A pasos de distancia, separadas apenas por una calle rural y par de casas, está la residencia donde Rojas Dávila vivía con sus padres. Allí, conmovía el llanto de los familiares desde el interior.

“Esa casa no se ha vaciado de amigos, de vecinos. Era bien introvertido, pero una explosión en la cancha. Como hermano, era tremendo, siempre teníamos nuestras peleítas de hermanos, pero era muy bueno y con su sobrino Aarón era excelente. Veía luces por él y mi nene veía luces por su tío”, contó su hermana Odimari, de 24 años.

Su prima Rosa M. Nieves dijo que en el juego de los Piratas de anoche le harían un homenaje a Rojas, quien acababa de ser contratado como armador suplente tras destacarse por años en equipos juveniles del pueblo.

“Él nació Pirata y así fue desde pequeño”, expresó Nieves, quien dijo que aún no han hecho los arreglos funerarios.

“Su aspiración fue jugar con los Piratas y logró ese sueño”, indicó del joven, quien dejó sus estudios universitarios por seguir su pasión deportiva.

La familia de Oscar no descartaba que parte del servicio fúnebre -en la funeraría Avilés- fuera en conjunto con los del otro joven fallecido.

La gerencia del Baloncesto Superior Nacional (BSN) anunció que anoche se guardaría un minuto de silencio en el juego de Bayamón contra Ponce en el coliseo Rubén Rodríguez en honor a Rojas Dávila; mientras, los Piratas se vestirían de blanco en su juego contra Mayagüez.

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