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Estilos de vida

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18 de junio de 2012
Mi bienestar
 

Tu sistema linfático

Es un gran aliado en la eliminación de toxinas

 

Por Camille Roldán Soto/croldan@elnuevodia.com

El sistema circulatorio tiene un hermano. Se llama sistema linfático y aunque no escuchamos mucho su nombre, tiene un rol vital para mantener nuestro cuerpo libre de toxinas y enfermedades.

Su función primordial es recolectar el exceso de líquido y moléculas -incluyendo grasa- que no pueden pasar a través del torrente sanguíneo. A este líquido se le conoce como linfa.

En su tránsito por el camino linfático -similar al torrente sanguíneo- la linfa entra a los ganglios linfáticos. Estas son estructuras en forma de pequeños nódulos que ubican a lo largo del camino, como las cuentas en un rosario.

Estos nódulos, que pueden ser tan pequeños como la punta de un alfiler o tan grandes como una almendra, son los encargados de filtrar la linfa destruyendo bacterias y virus.

Una vez filtrado, este líquido fluye unidireccionalmente de regreso al sistema circulatorio. Es la estrategia de nuestro cuerpo para aprovechar todo lo bueno que ingresa a nuestro sistema y perder la menor cantidad de agua posible.

Por eso, el sistema linfático se considera el gran aliado del sistema inmune.

“Ayuda a defendernos de las enfermedades porque nos defiende de bacterias, virus y cualquier organismo dañino”, señala Sylvia García Ortíz, hematóloga oncóloga.

Las amígdalas y el bazo están, más que cualquier otra parte del cuerpo, íntimamente relacionadas con el sistema linfático. Las amígdalas son masas de tejido linfoide que ayudan a protegernos de enfermedades y el bazo se considera el órgano linfoide más grande.

Además, los ganglios linfáticos que se reparten por todo el cuerpo, están ubicados en mayores concentraciones en el cuello, las axilas, la ingle, el pecho y en el abdomen.

Diferentes condiciones pueden afectar el sistema linfático. Entre ellas, explica García, la filariasis, que ocurre cuando un parásito impide el drenaje de la linfa y ocasiona la inflamación de la extremidad afectada.

Pacientes de cáncer de mama a quienes se les remueve tejido linfático, pueden desarrollar linfoedema, una acumulación de linfa cerca del área afectada.

Drenaje linfático

Se le llama de esta forma al masaje para activar el sistema linfático. Se trata de una modalidad de terapia diferente al tradicional masaje muscular. En este caso, los terapeutas realizan movimientos casi imperceptibles, precisos y rítmicos con las yemas de los dedos, en diferentes puntos del cuerpo.

Estas manipulaciones estimulan el movimiento del exceso de líquido, moléculas y toxinas, incluyendo partículas de grasa.

Mariela Palma, terapeuta de masaje licenciada y propietaria del Centro de Masajes Terapéutico Palmayá en Santurce, señala que el drenaje ayuda a mantener limpio el sistema, para que pueda recibir buenos nutrientes y funcionar adecuadamente.

“Hoy día estamos expuestos a toxinas diariamente a través de los alimentos, el agua y el ambiente. El drenaje ayuda a movilizar esas toxinas fuera del cuerpo”, apunta la masajista, entrenada en las técnicas de drenaje del doctor francés, Bruno Chikly.

Qué esperar

El drenaje linfático se realiza sin aceites ni cremas. El masajista primero sentirá el ritmo del sistema linfático (algo similar al movimiento de las olas). Esta sensación se debe a que para filtrar los desechos el sistema realiza un sutil pero eficaz bombeo.

“Sentir el ritmo es más efectivo que simplemente seguir la dirección del sistema”, comenta Palma.

Destaca que el trabajo manual resulta útil para ayudar a deshacerse de toxinas e incluso puede utilizarse en partes específicas. Es decir, se puede hacer drenaje de órganos como el hígado o los riñones.

Janet González, masajista terapéutica licenciada, observa que el drenaje linfático tiene muchos usos y todo el mundo (exceptuando algunas condiciones médicas) puede beneficiarse al recibirlo. Sirve especialmente a personas que por alguna razón tienen su sistema lento, han tenido una cirugía reciente, tienen venas varicosas o sufren de inflamaciones en los pies o las manos. También se utiliza como complemento para combatir la celutitis.

González únicamente realiza el drenaje por partes del cuerpo y no en su totalidad, pues así lo establece la técnica que aprendió, formulada por el doctor Emil Vodder.

Aunque no es su propósito primordial, el drenaje tiene un profundo efecto relajante. Es producto de la sensación que produce la combinación del trabajo a ritmo lento y sutil sobre un sistema líquido del cuerpo.

“La gente puede entrar en un estado de suma relajación”, apunta Palma.

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