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11 de diciembre de 2012
3:04 p.m. Modificado: 4:20 p.m. Música
 

Una canción siempre nueva

Nos asomamos a las entrañas de la música de autor, sus discursos, los exponentes de ayer y hoy y el sitial que ocupa en la industria musical

 
(Archivo)

Por Carmen Graciela Díaz / Especial El Nuevo Día

Esa música hace feliz, invita a reflexión, provoca, nos enamora, nos duele, amplía perspectivas y da lecciones a través de su crítica aguda y su comentario social relleno de sátira. Si cada vida tiene su propia banda sonora, en el caso de la nueva canción los pueblos del mundo nos podemos encontrar en esa cortina musical que nos cubre a todos.

La música de autor nos ha dejado a lo largo de las décadas una gama de intérpretes y retratos humanos con los que cada uno ha tomado o ha cifrado claves para vivir y luchar; sea una lucha emocional, política, social o contra cualquier tipo de establishment. Se coincida o difiera en gustos, propósitos y figuras hacia las que se gravita, en lo que sí muchos seguidores de este movimiento pueden coincidir es que esta es una canción de compromiso.

“El cantautor es un artista que vincula dos artes a la vez; la literatura y la música. Hay una construcción, el desarrollo de una propuesta artística, actitud y compromiso que se toma ante el arte. Tienes gente como (Joan Manuel) Serrat que sobrevivió una dictadura y Víctor Jara que fue mártir de una dictadura; cada uno en polos diferentes de expresión, posibilidad y hasta de suerte”, sostiene Jorge Medina, estudioso del movimiento de la nueva canción y productor del programa Cantar América -edición clásico y en vivo- que emite Radio Universidad de Puerto Rico.

Para el cantautor Mikie Rivera, “el que se haga llamar cantautor debe llevar la palabra con respeto y la responsabilidad que conlleva”.

Y cuando la palabra se siente así, las ideas que se comunican en versos, dentro de este mundo de la música popular, son todo menos inocentes. Son las palabras con las que generaciones enteras, independientemente del idioma, han combatido por una sociedad que reflexione (y baile y goce también).

El discurso y los ritmos

La cultura popular es un espejo de los tiempos en los que vive, y por ende, los hacedores de la nueva canción manejan unos discursos que si bien algunos son en esencia similares, otros evolucionan notablemente en retóricas.

“La situación política ha cambiado muchísimo en nuestros países. En los años 60 y 70, las dictaduras militares, la represión, los encarcelamientos y asesinatos eran la razón del canto de muchos trovadores al igual que la desigualdad, el clasismo y la opresión de la clase trabajadora. Hoy en día, el discurso se ha vuelto más hacia adentro, hacia la propia humanidad, hacia los valores”, enfatiza la cantautora nicaragüense Katia Cardenal.

No es que haya un nuevo cantautor en comparación a esos nombres recurrentes que atraviesan vigorosamente a jóvenes y adultos sino que, como afirma Medina, siempre aflorarán contenidos “que están presentes en todo tiempo y otros que se desarrollan según cambia la realidad”.

Según la cantora Zoraida Santiago, aunque diversos discursos y estilos musicales sean variados, la intención de comunicar lo cotidiano y las preocupaciones sociales y políticas no ha cambiado mucho.

Y, más allá de la guitarra, eterna compañera de la imagen del cantautor, esos contenidos vienen acompañados de distintas voces y géneros musicales que se entremezclan en las corrientes de la nueva canción de hoy.

Como dice Medina, los ortodoxos pueden sorprenderse con los distintos géneros musicales que matizan esta canción como el hip hop, el reggae, el rock, el punk y las fusiones. Por ejemplo, en entrevista reciente con El Nuevo Día, la cantora peruana Susana Baca calificó a Calle 13 como “la nueva canción protesta de los jóvenes”.

Los discursos y su fondo musical muestran diferencias de país a país porque esta música responde a la sociedad en la que crece. “Si tú tienes en España el retorno a la democracia, la canción contra la dictadura, una expresión perseguida, en Puerto Rico tú no vas a ver ese contenido temático pero sí va a haber en los artistas la preocupación por la identidad, la situación colonial, la relación desigual económica, política y social, y elementos que coinciden en otros lados como las grandes utopías”, ejemplifica Medina sobre cómo las expresiones varían según épocas y cuadros sociales y políticos específicos.

Las inquietudes ecológicas, el deseo de inclusión, el rechazo a la violencia en pos de sistemas igualitarios, participativos y democráticos son algunos de los tópicos que se repiten entre países porque, como detalla el promotor y productor de conciertos, Benjamín Muñiz, los cantautores buscan “contribuir de alguna forma a cambiar las cosas por un mundo más justo”.

Pero como reveló el cantautor que nació en Alaska y creció en Argentina, Kevin Johansen a Diario Popular: “trabajo mucho para no ser un ‘cansautor’ ”. Que la crítica y el humor no se desvirtúen son, a todas luces, una constante para sus intérpretes.

Los cantautores

La influencia de los exponentes de la nueva canción en el repertorio popular y en la conciencia social es claro.

El cantautor Tito Auger no olvida cuando escuchó la canción No Surrender en la que Bruce Springsteen cantaba que aprendió más en los tres minutos de una canción que en la escuela. “Hay una gran influencia de la sapiencia, la educación y los puntos de vista que muchos cantantes traían. La canción es una forma de arte que es tan inmediata porque te coge desapercibido, te abre las puertas”, apunta quien menciona que las temáticas de estas canciones no son ficciones de cantautores.

“Ellos no se lo inventan, son ideas de la humanidad de cosas que pasan, de la vida, de las cosas oscuras del ser humano que tenemos miedo a mirar”, considera Auger.

Como Muñiz sentencia, los cantautores generalmente se insertan en una tradición en la que “reconocen sus deudas y se nutren de ciertos maestros consagrados”.

“Una cosa que siempre me ha sorprendido es que cantautores como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés o Roy Brown siguen cantando, en sus 60, a públicos jóvenes. Tienen una fanaticada histórica que los ha seguido toda su carrera pero logran, tal vez porque apelan a unos temas o preguntas que todos los jóvenes y los que no son tan jóvenes nos hemos hecho, atraer a un público joven no por nostalgia sino por el contenido de sus canciones”, dice quien produce y maneja los programas Saravá en Concierto en Radio Isla y Sarabanda en Radio Universidad.

Es, como comentaba Auger, una suerte de relevo; cadenas de canciones que trascienden generaciones.

Muchas de estos temas se han tornado himnos de infinitas causas y eso alude a la responsabilidad que figuras como Rivera discuten.

“La incidencia del canto es poderosa en la conciencia de la gente. Aquí se hizo una revolución orquestada por los cantos políticos y de denuncia, de motivación y de esperanza. Nuestra música es abono para el cuido de nuestro espíritu”, destaca Cardenal aludiendo a Revolución Sandinista en Nicaragua quien, junto a su fenecido hermano Salvador, configuró el Dúo Guardabarranco.

Como Zoraida Santiago resalta, el cometido de ser cantautor es un compromiso que se divide en muchas partes. “La primera responsabilidad es prepararse; que tu música sea producto de mucho trabajo, lectura y oficio. Trabajar esa letra, conocer tu medio y conocer las herramientas literarias y por otro lado, el contacto con el mundo dentro del cual se crea; es una gran responsabilidad”, dice quien subraya que la honestidad tiene que ser para el arte pero también para el mundo que “se deja en una canción”.

Por esa mirada punzante al mundo en una canción, podría ser complicado no caer en la retórica panfletaria que aborda Johansen. Pero, como expresa Santiago, la intención es expresar al mundo con un contenido poético y no convencer a nadie porque cada cual debe llegar a sus propias conclusiones.

“Es difícil. Sin querer yo siento que termino preaching. A un país hay que mirarlo crítica y honestamente. Es bien difícil decir lo que estamos tratando de decir. La gente no entiende. Es como escupirle al viento, y te regresa”, reconoce Auger de esa artesanía de enviar un mensaje que “a veces llega y a veces no” pero que no deja de tomar en serio.

Industria y futuro

Un recorrido por la nueva canción recuerda que esta música ha tenido una vida, mayormente, desde las esquinas, con poco o ningún apoyo comercial consecutivo.

Para el productor y cantautor Walter Morciglio, nominado en dos ocasiones al mejor álbum de música latina infantil en el Grammy Latino y uno de los miembros fundadores de Taller Cé: Cooperativa Taller de Cantautores, “el cantautor vive al margen de la industria popular” aunque expone que algunos han logrado posicionarse en algunos lugares del media globalizado latinoamericano.

Medina coincide en que “en algunos casos, la música de autor pudo haber cortejado el mundo comercial pero no es su principal puente de dirección”. Las pequeñas presentaciones en peñas, café teatros, anfiteatros son parte de sus métodos de supervivencia mientras algunos han gozado de apoyo institucional o gubernamental, resalta.

“Unos pudieron romper ese cerco de censura, fueron muy populares y pudieron conciliar y resistir a la vez”, afirma Medina al citar a Serrat, Joaquín Sabina o Mercedes Sosa como ejemplos de quienes llevaron “una conciliación en resistencia”.

Pero la realidad es que, como resume Medina, esta canción ha recurrido a abrir sus propios espacios, sellos disqueros y compañías independientes de producción.

“Hubo una vez que se hablaba de la payola, ahora es simplemente una estructura que las disqueras compran espacios comerciales que sostienen la radio. Y si tú no estás dentro de una disquera no recibes difusión”, opina Santiago mientras Auger plantea que en el medio por el que generalmente el público se entera de lo existe musicalmente, “uno no existe”.

La nueva canción lucha, entonces, porque muchos reconozcan el papel que ha tenido este movimiento en el desarrollo de la canción popular en Puerto Rico, Latinoamérica y el mundo, como argumenta Medina, que se desarrollen proyectos como una incubadora artística sin fines de lucro, iniciativas que animen el desarrollo de los cantautores y más lugares accesibles económicamente para los distintos públicos, de acuerdo con Morciglio.

Entretanto, según Santiago, los cantautores ganan más audiencia y vías para crear gracias a la democratización de los medios, específicamente el Internet, y como ilustran Auger y Morciglio, hay más músicos que hace 10 o 15 años atrás que acogen la música de autor.

Así, esta música sigue en resistencia, en protesta, como si el nombre dictara su destino. Pero tenga 40 años o un día de nacida, finaliza Medina, estas canciones son siempre nuevas.

 

Muchos nombres y una  canción

Nueva trova, nueva canción, canción de autor y canción protesta son solo algunos de los nombres que denominan a este movimiento musical que tomó cuerpo a mediados de los  sesenta tal como la conocemos hoy día.

De acuerdo con Jorge Medina, si bien los antecedentes de la nueva canción se anclan en la trova medieval, en mayo de 1968 coinciden internacionalmente las luchas obreras y estudiantiles, las acciones por la  paz y  los derechos humanos, los cuestionamientos filosóficos y el tema del colonialismo como referencias y origen del movimiento contemporáneo de esta canción.

 Zoraida Santiago menciona que a esta música se le llamó nueva canción porque “era una propuesta nueva con un lenguaje musical que tomaba libremente de todos los discursos musicales que conocíamos que reta la estructura de la industria y no cabe, y al no caber, se margina”.

El término ‘nueva canción’,  explica Medina, es “un ente genérico” y en diferentes lugares se le conoce con otros títulos como música fundamental, canción pensante, canción protesta, canción urgente y, como la denominara el cantautor venezolano, Alí Primera, canción necesaria.

Asimismo, según Medina, en países como Cuba, los exponentes del movimiento  se agrupan en categorías como por ejemplo, la “primera generación de la nueva trova cubana” (que incluye a Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y Noel Nicola), la “segunda generación de la nueva trova cubana” (con exponentes como Carlos Varela)   y así sucesivamente en el tiempo.     


¿Y la mujer?

Zoraida Santiago y Katia Cardenal coinciden que el lugar de la mujer en este movimiento se ha hecho en el marco de un campo en el que priman los hombres.

“La mujer ocupa un espacio pequeño, aunque una de las voces más reconocidas como intérprete de esta música sea la de Mercedes Sosa. La composición en sí recae casi absolutamente sobre los hombres”, explica Cardenal quien comenta que el que se reconozca a  pocas mujeres en este ámbito es una de las razones para celebrar desde hace cinco años el Festival Internacional de Cantautoras en Nicaragua, en Managua.  

  Santiago conjetura, por su parte, que una de las razones por las que la voz y la composición de la mujer se mantenga  al margen es que “hay una estética femenina que quizás no es del todo simpática, un poco  punzante, un poco crítica y no genera una simpatía dentro de ciertos oídos”. La nueva canción de la mujer sigue en espera de la misma atención que reciben los hombres.

Literatura musicalizada

Una gran contribución de la nueva canción es la musicalización de la poesía de autores esenciales provocando, incluso, que audiencias más amplias conozcan la obra de un escritor a través de la voz de un intérprete.

Daniel Viglietti  en Uruguay con Mario Benedetti e Idea Vilariño, Joan Manuel Serrat en España con Antonio Machado o Pablo Neruda y  Roy Brown en Puerto Rico con Juan Antonio Corretjer y Luis Palés Matos, son algunos de quienes han cantado la poesía.

“Hay una vertiente muy rica en la musicalización de la poesía y eso se da en todos los países; Cuba con José Martí, Puerto Rico  con Corretjer, España con Machado o Miguel Hernández, entre otros.  Siempre hay algunos cantautores que se identifican con la obra de algunos poetas y la musicalizan”, dice Benjamín Muñiz.

Este aspecto de la nueva trova, subraya,  conlleva mucha responsabilidad por parte de los intérpretes y reconoce que es “un arte  difícil” que no siempre funciona. “Hay que identificar qué hacer con ese poema para que su musicalización funcione y se convierta en una canción extraordinaria”, ilustra.

 

Algunas voces

La lista es generosa y cada uno tiene sus favoritos, aquí compartimos una pequeña muestra de intérpretes claves de ayer y hoy  del repertorio popular.

 Silvio Rodríguez (Cuba)

Violeta Parra (Chile)

Joan Manuel Serrat (España)

Carlos Varela (Cuba)

Joaquín Sabina (España)

 Santiago Feliú (Cuba)

Roy Brown (Puerto Rico)

Ismael Serrano (España)

Alejandro Filio (México)

Jorge Drexler (Uruguay)

Pablo Milanés (Cuba)

Mercedes Sosa (Argentina)

Pedro Guerra (España)

Jean Ferrat (Francia)

Daniel Viglietti (Uruguay)

Katia Cardenal (Nicaragua)

Leonard Cohen (Canadá)

 Moliendo Vidrio (Puerto Rico)

Víctor Manuel (España)

Facundo Cabral (Argentina)

Alí Primera (Venezuela)

Víctor Jara (Chile)

 Walter Morciglio (Puerto Rico)

Bob Dylan (Estados Unidos)

Tony Croatto (Italia-Puerto Rico)

 Haciendo Punto en Otro Son (Puerto Rico)

Alberto Cortés (Argentina)

Intifada (Puerto Rico)

Vicente Feliú (Cuba)

Luis Rojas (Puerto Rico)

Atahualpa Yupanqui (Argentina)

Marta Gómez (Colombia)

Mikie Rivera (Puerto Rico)

 Alex Manuel (México)

Luis Rodríguez  (Puerto Rico)

 Fernando Delgadillo (México)

Cultura Profética (Puerto Rico)

 Kevin Johansen (Alaska-Argentina)

Tito Auger (Puerto Rico)

Luis Eduardo Aute  (España)

Zoraida Santiago (Puerto Rico)

Carlos Mejía Godoy (Nicaragua)

Antonio Cabán Vale, “El Topo” (Puerto Rico)

*Esta nota publicó en la Revista ¡EA! de El Nuevo Día domingo.

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