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26 de enero de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Una falla que costó una vida

Roberto Figueroa pudo haber ido preso por delitos anteriores

Por Eugenio Hopgood Dávila y / puertoricohoy@gfrmedia.coM

Mayagüez - La conclusión de una jueza de que Roberto I. Figueroa Castillo no cometió delito grave al llevar una pistola cargada en su carro en octubre de 2010 –y la decisión de la fiscalía de no acudir a otro juez en alzada– hicieron posible que el individuo estuviera libre el jueves en una cancha de San Germán y asesinara a tiros a Steven Cruzado Torres, de 24 años, por haberle dado una “falta” en un juego de baloncesto.

Un historial delictivo que comenzó a los 18 años por conducir ebrio salió a relucir ayer cuando un sargento de la Policía, Orlando Acevedo, que lo había arrestado en el 2010, reconoció a Figueroa cuando este llegó a entregarse a la Fiscalía de Mayagüez.

El joven ha sido procesado por dos casos de conducir en estado de embriaguez –en 2008 y 2009–, causando una muerte en el segundo caso. Además, se le ocuparon dos pistolas ilegales en su carro en 2010, evento por el cual se le aceptó declararse culpable por delito menos grave y se despachó con una multa de $300. Mientras, figura como sospechoso de al menos un robo a mano armada, confirmaron Acevedo y el director de Homicidios de la región, teniente Joel González.


Acevedo dijo que recordó el nombre de Figueroa porque lo había arrestado el 10 de octubre de 2010, tras sorprenderlo en actividad sexual con una adolescente en un carro, de noche, en el litoral playero del barrio Guanajibo, junto la PR-102. “Cuando lo hice salir del carro tenía una pistola en el bolsillo de la puerta y lo arrestamos”, recordó.

El expediente demuestra que Figueroa fue imputado por el delito grave de portación ilegal de armas, que lleva pena fija de diez años de prisión. Pero al día siguiente, en la vista de causa para arresto, la juez Carmen L. Montalvo Laracuente descartó el delito grave y determinó causa por el delito menos grave de poseer un arma sin licencia, que conlleva un máximo de seis meses de cárcel y hasta $5,000 de multa.

En entrevista telefónica, la fiscal de distrito, Blanca Portela, confirmó que la fiscalía no fue en alzada para buscar que prevaleciera su criterio de que Figueroa cometió el delito grave.


“Tendría que examinar el expediente”, dijo Portela. “Es posible que no se pudo probar la portación y la juez determinó que era de posesión. Responsablemente no podría decir por qué no se llevó en alzada, pero bajo ninguna circunstancia puedo decir que la Fiscalía actuó incorrectamente”, agregó.

El delito grave de portación incluye “transportar” un arma. Figueroa fue detenido a unos 40 minutos de su casa, con el auto encendido y la pistola Ruger calibre .22 cargada con diez balas al alcance de su mano.

“Yo tampoco estuve de acuerdo, pero yo no controlo el caso y ellos tomaron la decisión”, dijo Acevedo.


La Fiscalía aceptó entonces que Figueroa, representado por el abogado Hermes Acevedo, se declarara culpable por el delito menos grave el 10 de noviembre y la jueza superior Carmen Martínez Almodóvar le impuso la multa de $300.

“Varias veces he detenido a conductores ebrios, he visto un arma en el carro y han sido convictos por delito grave”, sostuvo Acevedo. De haberse obtenido la convicción por la portación, “hubiera cumplido por lo menos cinco años y no hubiera estado en la calle”.

“Yo le diría, ‘vamos a verlo’, no transaría esos casos tan fácilmente, porque estas son las consecuencias”, dijo por su parte González, de Homicidios.


González informó que, además, Figueroa es sospechoso de un asalto a mano armada en una gasolinera de Mayagüez, cometido el mismo día en que se le arrestó por la noche en 2010. En el asalto le dispararon al empleado, quien se salvó de milagro cuando la bala impactó la hebilla de su correa. Dijo que la descripción del asaltante concuerda con la de Figueroa, pero todavía están esperando las pruebas balísticas.

González dijo que, según el propio imputado, el caso de homicidio negligente no prosperó en su contra en 2009 porque la víctima era su mejor amigo y la madre de este “no mostró interés”.

Preso al fin

Figueroa fue ingresado ayer en la Cárcel Las Cucharas, en Ponce, al no poder pagar la fianza de apenas $110,000 que le fijó la jueza Montalvo, la misma que no encontró causa en su contra por delito grave en 2010. Ayer halló causa por asesinato en primer grado, portar y disparar un arma ilegalmente y maltrato de menores, al cometer el crimen frente a su hijastro de diez años.

González dijo que Figueroa admitió haber asesinado a Cruzado Torres tras un altercado porque este le dio una falta en un juego informal de baloncesto. Unas quince personas se encontraban en la cancha, en el barrio Minillas de San Germán, cuando Figueroa caminó hasta donde tenía su bulto, sacó el arma y le disparó cuatro veces por la espalda.

Ayer tarde, poco después de la confesión, el arma fue recuperada en el techo de uno de los edificios del Residencial El Recreo, donde vive el imputado. Allí, según indicó González, vecinos de la zona le rompieron los cristales al auto del acusado, quien se entregó en la mañana.

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