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3 de julio de 2011
Baloncesto
 

Una fortuna que se le esfumó a Piculín Ortiz

Allegados al excanastero estiman que ganó millones tanto en Europa como en el BSN Vídeos y Fotos

 (archivo / j. ismael fernández)

/ crosa@elnuevodia.com

Por Carlos Rosa Rosa

José ‘Piculín’ Ortiz cosechó tantos millones de dólares en su brillante carrera como baloncelista, como para estar gozando hoy día una vida placentera sin la necesidad de un trabajo.

Información recopilada por El Nuevo Día apunta a que el excanastero nacional pudo haber levantado una fortuna cercana a los $10 millones, cuando fue un destacado jugador en las principales ligas europeas como España y Grecia, y el canastero mejor pagado en el Baloncesto Superior Nacional (BSN) con los Cangrejeros de Santurce.

Esto sin olvidar la temporada y media que militó con los Jazz de Utah en la NBA; el dinero que generó como miembro de la Selección Nacional; y los salarios devengados en las 15 campañas que participó con los Atléticos de San Germán.

“Piculín está entre los mejores baloncelistas puertorriqueños pagados en la historia, detrás de Carlos Arroyo y, posiblemente, de Ramón Rivas”, dijo Tuto Marchand, expresidente de la Federación de Baloncesto local.

El dinero le dio a Piculín la oportunidad de llevar una vida llena de lujos. Compró una casa en la exclusiva urbanización de Montehiedra en Cupey; un apartamento frente a La Parguera en Lajas; un bote y carros lujosos, como la guagua Hummer que adquirió en el 2005.

“Gastó mucho dinero en cosas lujosas... le gustaban las cosas de calidad”, dijo una persona allegada al excanastero que habló en anonimato.

También con sus ingresos estableció el restaurante Patria en su pueblo natal de Cayey en el 2000, a la vez que fue productor televisivo de varios certámenes de baloncesto -en su época de jugador- junto a Jaime Ruiz Escobar, su suegro de aquel entonces.

En el camino, sin embargo, la fortuna de Piculín se fue desvaneciendo poco a poco. El restaurante se fue a quiebra a los tres años de su apertura y su divorcio con Nirita Ruiz también le representó un duro golpe a sus finanzas, según ha trascendido. Tras su retiro del tabloncillo en el 2006 -de forma abrupta en Arecibo- los problemas financieros de Piculín se fueron agravando. Y tras fallar en la política, según supo este diario, cayó en una fuerte depresión y en un mayor consumo de sustancias controladas.

La historia del pasado jueves causó conmoción en el País al ver a uno de los ídolos deportivos ser arrestado por posesión de plantas de marihuana y de municiones para rifles AR-15 en una residencia alquilada en Cayey.

“Piculín tuvo éxito al ganar mucho dinero en el baloncesto, pero en las otras actividades no. Cuando haces inversiones tienes éxito o fracaso y, en su caso, tuvo fracasos en los negocios. No hay duda de que perdió mucho dinero. Pero no es el primer atleta que vemos quebrado”, continuó Marchand.

Millonario en Europa

Piculín entró a la danza de los millones de dólares, luego de su selección en la primera ronda del sorteo de Novatos de la NBA en el 1987 por los Jazz en el turno 15. De inmediato, le surgió la oportunidad de firmar con el club CAI Zaragoza de España con una oferta económica difícil de rechazar, recordó Marchand. “El Zaragoza le ofreció entre $200,000 a $300,000 más de lo que él ganaba como novato con los Jazz”, dijo Marchand al señalar que le recomendó aceptar la oferta española.

En su año de novato, Piculín estaba supuesto a devengar $275,000, aunque trascendió que el acuerdo podía ascender a los $350,000. Así que Piculín optó por ir a España y, según Marchand, ese primer contrato ascendió fácilmente a los $500,000.

“Era lo más que se había ganado a ese momento”, dijo.

En el 1998, Piculín retornó a la NBA y jugó su primera temporada con un salario aproximado de $300,000. Inició una segunda campaña con un sueldo cercano a $400,000, pero en febrero de 1990 decidió salir del club enebeísta y firmar con el Real Madrid en España.

A partir de ese momento, Piculín gozó de una bonanza económica en Europa, jugando ocho temporadas seguidas en el Viejo Continente: cuatro en España y otras cuatro en Grecia. Sus últimas dos campañas fueron con el Aris de Salónica en Grecia, brillando en su desempeño.

Esa última temporada lo llevó a obtener su mayor contrato con el club griego PAOK, de $1.3 millones (en euros) en el 1998, aproximadamente unos $1.7 millones, dijo una persona con conocimiento de ese acuerdo.

El contrato, sin embargo, quedó sin efecto, después de un alegado positivo a esteroide en una prueba antes de la temporada. Piculín salió airoso del caso y no retornó a Europa.

Ricardo Carrillo, excoapoderado de los Cangrejeros, fue uno de los abogados del exjugador en ese caso y recordó ese momento. “Antes de terminar el caso, Piculín ya estaba decidido de que no regresaba a Grecia. Y así fue. Salió bien del caso y cerró ese capítulo. No volvió a Europa. No quiso jugar más fuera de Puerto Rico. Y estamos hablando de un jugador que parecía una estrella de rock, cuando caminaba por las calles”, dijo.

En total, Piculín jugó 10 temporadas en Europa y, según una fuente, acumuló alrededor de $5 millones. “Muy bien, Piculín promedió como $500,000 por temporada en Europa”, dijo.

Mejor pagado en BSN

Fue entonces que comenzó la era de Piculín con los Cangrejeros. Ese primer año, el exjugador aceptó una oferta de $150,000, ayudando a Santurce a obtener uno de cuatro títulos consecutivos. Tras el último campeonato, Piculín firmó un contrato de cuatro temporadas con Santurce, oscilando el acuerdo económico entre $1 y $1.2 millones.

El apoderado de Santurce, Angelo Medina, fue cuestionado al respecto, pero este declinó ofrecer información de los salarios de Piculín. “Lo que sí puedo decir es que Piculín fue uno de los mejores pagados aquí e internacionalmente”, respondió.

Al final de ocho temporadas con los Cangrejeros, Piculín pudo haber devengado entre $1.5 y $2.0 millones, convirtiéndolo en el baloncelista mejor pagado en la historia del BSN en aquel momento. Santurce le ofreció retirarse con el equipo en el 2006. Pero Piculín declinó y accedió firmar con los Capitanes por $200,000, según trascendió. Piculín, sin embargo, no concluyó la temporada en medio de conflictos con la gerencia arecibeña. Incluso, él fue suspendido de empleo y sueldo al ausentarse sin notificación previa a varios partidos del conjunto. Fue la última aparición de Piculín en el tabloncillo, reflejando, para algunos, que él no estaba preparado para retirarse del baloncesto.

“La forma que terminó la carrera de él como baloncelista, no guardaba relación con lo grande que fue él. No creo que estaba preparado para eso”, opinó Carrillo.

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