Se destaca el trabajo de Jude Law y Robert Downey Jr.
Por Juanma Fernández-París / Especial El Nuevo Día
Londres - Aunque el dúo dinámico central de “Sherlock Holmes”, la entretenida superproducción de Warner Brothers que estrena mañana en la Isla, sea el detective británico titular y el Dr Watson, la pareja crucial de este filme es Guy Ritchie y Robert Downey, Jr.
La combinación de talento del director para retratar y satirizar la psiquis masculina, y la habilidad del actor para reflejar inteligencia, irreverencia y humor simultáneamente convierten a este filme en una oferta cinematográfica irresistible.
Esta producción invierte mucha de su energía creativa rescatando elementos esenciales de las historias originales de Arthur Conan Doyle, a la vez que construyen secuencias de acción que buscan anular las adaptaciones anteriores de este personaje.
Aunque la cinta cumple con ese objetivo y continúa con la tendencia reciente de reinventar personajes clásicos para nuevas generaciones (“Batman”, “James Bond”), el mayor acierto de la producción es construir un filme que funciona por sí solo. Aquellos que no conocen nada sobre la mitología de Holmes estarán igual de entretenidos y satisfechos que aquellos que puedan disfrutar de todos los detalles y revisiones que esta película plasma en pantalla.
La única observación negativa que se puede hacer sobre la cinta es que la construcción del libreto resulta demasiado tradicional. La fórmula hollywoodense indica que si el protagonista es un maestro de la lógica y la deducción, su antagonista debe ser alguien que desafíe estas cualidades. Como consecuencia, en esta aventura de Sherlock Holmes, el personaje tiene que enfrentarse a Lord Blackwood (Mark Strong), un criminal malévolo que ha reaparecido misteriosamente después de haber sido ejecutado públicamente.
Mientras Holmes trata de resolver la verdadera naturaleza de la resurrección de este villano, su situación se complica cuando Watson (Jude Law), su compañero fiel para resolver crímenes, decide que quiere dedicarle más tiempo a su vida personal y anuncia un retiro prematuro para poder planificar su boda.
A pesar de que la estructuración de la trama resulta un poco predecible, la misma provee espacio para explotar los mejores recursos del filme: la excelente química entre los actores principales como dos amigos que no quieren admitir su codependencia física y emocional, y la habilidad que tiene Ritchie para balancear este recurso con secuencias que mezclan elementos de misterio, acción y comedia.
Aunque gran parte del humor y el encanto que posee el filme provienen de Robert Downey Jr., vale la pena señalar que Jude Law da su mejor interpretación en hace mucho tiempo. Todas las escenas entre ambos vibran con el talento de dos actores que además de ser galanes tienen un dominio total de su habilidad para la comedia.
Esta nueva “Sherlock Holmes” no tiene ningún problema en colocar a su figura central en un molde accesible y comercial. Aunque esto limita la cuota de originalidad del filme, los dotes histriónicos de Downey Jr. y la renovación de Guy Ritchie como director convierten la cinta en un ejercicio de entretenimiento escapista que no puede ser rechazado.