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20 de enero de 2013
Puerto Rico Hoy
 

Un boricua cuida a Obama

Arnaldo Claudio coordina la seguridad en la toma de posesión de mañana

 

Por Rut N. Tellado Domenech / rtellado@elnuevodia.com

Cuando Barack Obama jure mañana nuevamente como presidente de Estados Unidos, se espera que 800,000 personas abarroten Washington D. C. y que miles más sigan cada detalle por televisión. Mientras la atención se enfoque en el mandatario y en su familia, un puertorriqueño estará coordinando todo lo relacionado a la seguridad del evento: el coronel retirado del Ejército Arnaldo Claudio.

Nacido en San Juan hace 56 años, Claudio se desempeña como coordinador interagencial de las fuerzas conjuntas de seguridad de la región de la capital nacional, que incluye a Washington D. C., dos condados del estado de Maryland y cuatro de Virginia. Trabaja con el Servicio Secreto, la Policía del Capitolio federal y otros cuerpos de seguridad locales, estatales y federales.

“Es una labor ardua, unir a todas estas organizaciones para la seguridad de un evento tan grande”, indicó Claudio. “En un momento determinado, a razón de dos a tres horas, están juntos el presidente de Estados Unidos y su familia, el vicepresidente y su familia, todos los expresidentes, todos los jueces del Tribunal Supremo federal y todos los congresistas. Está la cúpula del Gobierno de los Estados Unidos ahí. Es un reto de seguridad enorme”.


Sin duda, el evento puede resultar atractivo para terroristas. El militar retirado explicó cómo se preparan para ello. “Se hacen de cinco a nueve diferentes tipos de ensayos de la ceremonia: uno enfocado a si hay mal tiempo; otro, en si hay una bomba; otro, en si hay un desvío del tren; otro, si hay un active shooter (persona que amenaza con disparar). Son diferentes ensayos para ver cómo nosotros podemos reaccionar a esos escenarios”.

El reto no le es ajeno, pues antes de retirarse del Ejército fue jefe de seguridad de los funerales de Estado de los expresidentes Ronald Reagan (2004) y Gerald Ford (2006). En ambos, hay presencia de gran parte de la cúpula del Gobierno estadounidense. Ambos funerales, admite, lo conmovieron. “Ver a todo un pueblo en duelo y que camina hacia adelante... Trabajar para que toda la gente tenga la oportunidad de observar los últimos momentos del expresidente en las calles de Washington D. C. fue bien emocionante”, manifestó.

Soñaba con ser maestro

Hijo de una educadora y un sargento del Ejército, ingresó a la reserva del Ejército para costear sus estudios. Entró con beca deportiva –pues lanzaba la jabalina y jugaba balompié– a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Completó un bachillerato en Educación Secundaria con concentración en Educación Física con miras a ser educador, al igual que buena parte de sus parientes maternos, pero se interesó tanto por la milicia que entró al ROTC.

De ahí salió en 1979 con el rango de segundo teniente y comenzó una carrera militar que lo llevó a trabajar contra las drogas y el terrorismo en Colombia, Perú y Bolivia. También, asesoró en materia de seguridad a los Gobiernos de Panamá y El Salvador. Entre otras misiones, informó que fue el policía militar de más alto rango a cargo de la prisión de Abu Ghraib, en Irak, después de que en 2004 se filtraran fotos de maltrato, abusos y tortura a los detenidos. A su vez, realizó estudios graduados en Jacksonville State University y en la Inter-American Defense College y se preparó en contraterrorismo, contrainteligencia, asalto aéreo y rescate de rehenes, entre otros.

El boricua llegó a ser jefe de Estado Mayor del Distrito Militar de Washington D. C. Allí, según contó, se percata de la importancia de unificar las fuerzas de seguridad. “En ese tiempo, yo vi la necesidad de un puesto como este (coordinador interagencial) y lo puse delante del staff, pero nunca se logró. Yo me retiro y estoy trabajando como jefe de operaciones de los Cuerpos de Paz cuando recibo una llamada y me dicen que, de acuerdo a los retos y amenazas que hay en Washington D. C. y el problema grande que hay de unificar todas las organizaciones locales, estatales y federales de seguridad, se abrió el puesto; me lo ofrecen y aquí estoy”, dijo Claudio sobre el puesto que ocupa hace dos años.

Relató que su día comienza a las 4:30 a.m., cuando se levanta y va al gimnasio. A las 7:00 a.m. llega a su oficina y examina documentos que contienen datos de inteligencia de la noche anterior. Esa es la información que analiza y utiliza para determinar las prioridades del día. “El proyecto puede ser tan simple como organizar sistemas para saber si en el aire hay amenazas químicas, biológicas y radiológicas; o tan difícil como apoyar la inauguración del presidente”, sostuvo Claudio, cuya jornada de trabajo puede acabar a las 9:00 p.m.

Mencionó que en su tiempo libre le gusta correr, leer, buscar nuevas tecnologías aplicables a la seguridad y compartir con su esposa, sus dos hijos y sus dos nietos.

¿Qué le queda por hacer después de tan larga carrera? “Vivir en Puerto Rico por largos años”, respondió Claudio, quien no reside en la Isla desde finales de la década de 1970. “Tengo una casa muy bonita en Washington D. C., pero me llama Puerto Rico”.

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