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Puerto Rico Hoy
11 de julio de 2012
 

Unidos por el amor a Gerilon

Contagiosa la felicidad del niño haitiano que fue operado de un tumor en el rostro

Las sonrisas de satisfacción dominan los rostros de algunos de los médicos que operaron del rostro a Gerilon Mondesir. De izquierda a derecha, Alicia Fernández, Mirna Quiñones (directora médica del hospital, Biaggi de Casenave y Liliana Morales. (Mariel.mejia@gfrmedia)

Por Marga Parés Arroyo / Mpares@elnuevodia.com

En los 33 años que la doctora Alicia Fernández Sein lleva trabajando como intensivista en el Hospital Pediátrico, ha visto infinidad de malformaciones. Sin embargo, aseguró que jamás se había topado con una tan protuberante como la de Gerilon Mondesir.

Este haitiano de 13 años fue operado allí el lunes de un tumor benigno que le había desfigurado el rostro y que amenazaba con bloquearle su vía respiratoria.

Pero, más que un reto profesional, para la doctora Fernández Sein y el resto del personal médico que ha donado su trabajo y su tiempo para atender de forma gratuita este caso, el poder conocer a Mondesir, a su madre (Filiese Mondesir) y a la enfermera haitiana que los acompaña y que funge como traductora (Marie José Paul), ha sido una lección de vida.

“Dice la traductora que ella nunca lo ha visto quejándose ni a él ni a su mamá. Aún con esa deformidad, él siempre está riéndose. Se nota feliz”, dijo Fernández Sein.

Se trata de un caso histórico y de profundo interés humano: gracias a la oportuna intervención de la enfermera Marie José Paul en su país, el muchacho llegó a las manos de la fundación benéfica Haití se Pone en Pie, compuesta por galenos puertorriqueños, y gracias a esta él fue operado y recibe gratuitamente todo tipo de ayuda médica adicional en el Hospital Pediátrico.

Pero además de la alegría que irradia y de la sencillez en su trato, al personal médico le han sorprendido algunos detalles que denotan las paupérrimas condiciones en que viven el menor y su familia en Miragoane, un pueblo costero de Haití donde predomina la pobreza.

Por ejemplo, la aspereza en las manos de un niño de su edad podría parecer como algo raro. Sin embargo, la callosidad se debe a que Gerilon va diariamente al río, donde escarba en su afán de extraer y recopilar piedras que luego lleva, en montones, hasta la orilla de una carretera donde pasan camiones de construcción. Por esta tarea él gana unos $10 al mes.

Por eso, no es de extrañar su actitud al verse recluido en un cuarto de hospital que cuenta con algunas comodidades básicas, tales como una cama, un televisor y un baño.

“Ver lo feliz que se puso cuando vio la cama donde dormiría, el televisor, verlo disfrutar de un baño pleno... Fue una sensación extraordinaria para él”, dijo la doctora Myrna Quiñones, directora médica del Hospital Pediátrico, sobre el niño que permanece sedado y en recuperación después de la operación que se le practicara el lunes.

Vías de comunicación

A pesar de las barreras del lenguaje -ya que ni Gerilon ni su madre hablan inglés o español- ambos se han logrado comunicar ya sea a través de gestos o de la traducción de la enfermera Paul, quien habla creole, francés e inglés.

Además, para tener un punto base de comunicación, el personal médico confeccionó unas tarjetas que traducen del creole al inglés algunas palabras básicas, como cabeza, dolor y pies, entre otras. También utilizan una aplicación de traducción en los teléfonos móviles que tienen conexión al internet.

“A todos nos conmueven sus historias y él trata de relacionarse. Por ejemplo, le llevamos libros de pintar y se pone a colorear con uno”, dijo la doctora Liliana Morales Pérez, jefa de los residentes de Pediatría.

Según la pediatra, para Gerilon ha sido un agosto el poder disfrutar de algunos juguetes que personal médico le ha regalado ya que hasta la fecha carecía de estos, al punto que, en su pueblo natal, solía entretenerse con uno confeccionado por él mismo a base de una lata y un hilo.

“Cuando hace unos días recibió unas donaciones él le dijo a su mamá, “¿Viste? Te dije que algún día iba a ser importante”, recordó Morales Pérez.

Aunque de poco hablar, para el personal médico que atiende a Gerilon también ha servido de ejemplo la serenidad y amabilidad que caracterizan a la madre del menor al verlo someterse a una serie de intervenciones quirúrgicas que le anticipan un nuevo rostro para su hijo.

La presencia de Paul también ha sido clave en el camino a la recuperación del menor.

“Marie es un ser humano excepcional que ha ayudado a Gerilon a entender todo el proceso”, dijo Quiñones.

Puente de ESPERANZA

Según explicó la directora médica del Pediátrico, esta es la primera vez que la institución recibe un paciente con una condición en la magnitud en la que llegó Gerilon. Además, es el primer caso que atienden de un haitiano traído directamente desde su pueblo natal para ser atendido por una enfermedad que amenazaba su vida. El andamiaje médico que se levantó -liderado por la Fundación Haití se Pone de Pie con la unión de voluntades de una serie de personas y agencias de gobierno- también ha sido una primicia, dijo.

“Queremos que él sienta que aquí el importante es él”, sostuvo Quiñones, quien resaltó que la conmoción que ha levantado entre el personal médico la oportunidad de ser parte del operativo para asistir a Gerilon los ha motivado a coordinar un viaje, en un futuro cercano, a Haití, en una misión humanitaria de asistencia médica.

La intención, explicó, es poder trasladarse hasta el pueblo donde reside Mondesir para establecer allí una clínica de salud permanente a la que puedan acudir con cierta regularidad. Esta iniciativa, dijo, se logrará gracias al empuje que ha creado el caso de Gerilon entre los residentes de medicina.

“Queremos seguir ayudando porque, como residentes (de medicina), nos sirve de mucha ayuda, nos hace ser más humanos. Saber que hay niños que no tienen la accesibilidad a tratamientos médicos pone a uno a pensar en lo mucho que tenemos y que hay más niños como él en Haití que necesitan asistencia médica y no la tienen”, comentó la doctora Chiara Biaggi de Casenave, también jefa de los residentes de pediatría.

APOYO humanitariO

Para el secretario de Salud, doctor Lorenzo González Feliciano, el caso de Gerilon es “un caso de Dios”.

“Es una cosa bonita, algo humanitario”, sostuvo el funcionario, quien ayudó en la coordinación para autorizar que las operaciones del menor pudieran hacerse en el Pediátrico y por médicos que no tenían privilegios en dicho hospital.

Según el titular, este caso evidencia la labor humanitaria que continúan haciendo organizaciones como la Fundación Haití se Pone de Pie, entre otras.

“Es una cosa que vamos a tener que estar abiertos para seguir ayudando”, dijo al resaltar la labor de los médicos que están atendiendo gratuitamente a Mondesir.

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