Con el esperado maratón de performance “Mixta con todo@s 11”, celebrarán hoy y mañana, desde las 8:00 p.m., el décimo aniversario del teatro
Por Tatiana Pérez Rivera / tperez@elnuevodia.com
Le pidió a Ramón, un deambulante del inhóspito casco riopedrense, que subiera al Teatro Estudio Yerbabruja a ver una puesta teatral. “Ea, pero ustedes están más locos que yo”, dijo Ramón al culminar su experiencia con el teatro que le pareció mucho más extraña que su vida como adicto sin techo.
Ya Ramón no anda por el casco de Río Piedras ni la zona es tan insegura, pero el espacio situado en la calle Braumbaugh #1104, esquina Arzuaga, se mantiene en pie impulsado por el deseo de que se mantenga un espacio accesible a la creación experimental.
Una década se cumple de la apertura del teatro-estudio que cuenta con la teatrera boricua radicada en Estados Unidos, Margarita Espada, a la cabeza de su junta y con la administración de Deborah Hunt y Sugeily Rodríguez.
La “Mixta con todo@s 11” arranca hoy, a las 8:00 p.m., con su exitosa receta salpicada de estilos, géneros y expresiones distintas. Seguirá mañana a la misma hora.
El menú artístico de este año cuenta con la participación, en actos de cinco minutos cada uno, de Dave Buchen, Noemí Segarra y Polidestro, Moksha, Pitifua, Patria Parrotte, Gabriel Soto y Amabex Hernández, Eyeri Cruz, Teatro Cielo, Arturo Gaskins, Israel Lugo, Julio Morales, Kairiana Núñez Santaliz, Blanca Rovira Burset, Viveca Vázquez, Iván Olmo, Chemi González, Francisco Iglesias, Marina Barsy, Sharon Otero, Isabel Ortiz, Isadora Jiménez, Teresita Marrero, Bruni Ortiz, Raúl Mestre, Doribela Barbosa, Margarita Espada y Deborah Hunt.
“El milagro es que en todos estos años la gente viene, disfruta y la sala está llena aunque es Río Piedras; esta zona se pone solitaria y las obras son de noche”, subraya Hunt en torno al encanto de la sala que nació en principio para apoyar el trabajo teatral estudiantil que se gestaba en el recinto vecino de la Universidad de Puerto Rico (UPR).
“Estamos tan agradecidos del apoyo a este lugar que abrió Margarita y para eso es la Mixta, para celebrar el logro de mantener un espacio cultural sin ningún subsidio y de forma independiente y darles las gracias a todos los que han compartido este proyecto”, insiste.
Luego de las presentaciones artísticas vendrá la esperada “comida en la terraza con música”. “Hay gente que solamente se ve cada año en la Mixta”, sostiene en torno a la tradición.
“Terca persistencia”
A esto le atribuye Hunt la permanencia del lugar que sienta unas 65 personas y cuyas butacas son, cuenta ésta, las descartadas hace una década en el Teatrito Julia de Burgos de la UPR.
“Aquí no hay un plan de crecimiento a dos o tres años, simplemente uno sigue paso a paso, una cosa ha seguido a la otra. Tal vez es un milagro”, resalta Hunt, quien ha revisado 250 imágenes de obras presentadas en el teatro para realizar una presentación durante el maratón.
“Montándolas me de dado cuenta de que ha habido una variedad de trabajo extraordinaria”, enfatiza, “por eso el espacio ha sido un punto importante en el renglón del teatro alternativo experimental del país. Creo que es el teatro independiente no comercial que más ha durado aquí. Así que uno piensa: no está mal porque no tenemos chavos y seguimos y seguimos”.
Para acudir hay que querer ir. Al principio no tenía ni un letrero que lo identificara, está situado en un cuarto piso y hay días en los que el antiguo elevador no funciona. “No es tan apocalíptico, cada cosa tiene su excentricidad”, dice atacada por la risa.
“Está en un lugar que fue un punto de prostitución masculina”, rememora Hunt sobre el espacio rescatado por la oferta cultural. “No había Taller Cé ni Sala Beckett. Y aunque en principio la conexión era con los estudiantes, se ha ido ampliando y es impresionante la variedad de público que viene”.
El taller de títeres que Hunt tiene en la zona también ha atraído otro público adulto que se interesa por festivales de títeres y máscaras.
Esta edición de la “Mixta con tod@s” está dedicada a la lucha estudiantil universitaria, porque “Yerbabruja empezó con los estudiantes”.
“Pertenecemos a Río Piedras” reflexiona, “ocupamos una esquina de la vida diaria de muchas personas”.
Hunt reconoce que el mundo es lo suficientemente “dramático” como para que resulte incierto el futuro del espacio. No le preocupa. La experiencia le asegura que en Río Piedras los milagros suceden de vez en cuando y hay sitios que nacen con buena estrella.